PP, Ciudadanos y Vox llaman a la movilización este domingo contra la «alta traición» de Sánchez

Rivera, Casado y Abascal. / R. C.

Casado aspira a liderar la respuesta, aunque asume que los números no le dan para una moción de censura y amenaza al Gobierno con romper toda relación si no convoca elecciones

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El PP vuelve a recurrir, como ocurrió en el pasado, a las movilizaciones ciudadanas para ejercer la oposición. Pablo Casado ha solicitado ya la autorización de la Delegación del Gobierno en Madrid para convocar una concentración este domingo en la capital. Llama a la ciudadanía a manifestarse contra la «alta traición» que, a su entender, ha cometido Pedro Sánchez al plantear que un «relator» supervise el diálogo entre partidos en Cataluña. Los populares no serán los únicos en salir a la calle. Ciudadanos y Vox impulsan la misma iniciativa y ya están los tres en contacto.

«Lo que está pasando ahora mismo en España es que el presidente del Gobierno es el mayor traidor que tiene nuestra propia legalidad -ha elevado Casado el tono y el contenido en una rueda de prensa en Cuenca-, está cometiendo un acto de felonía, está siendo un felón contra la propia continuidad histórica de la democracia española y contra la dignidad de un país que no puede verse chantajeado por aquellas fuerzas independentistas que quieren su destrucción». La gravedad de las acusaciones responde a que en el PP se interpreta la figura del relator como una cesión al presidente de la Generalitat, Quim Torra, que había reclamado mediación para solucionar la crisis catalana. Es la aceptación, añaden, de «un chantaje».

QUÉ ES UN RELATOR

Según la RAE.
Es una «persona que en un congreso o asamblea hace relación de los asuntos tratados, así como de las deliberaciones y acuerdos correspondientes»; es decir, una especie de notario. En relaciones internacionales existe el «relator especial», una figura nombrada por la ONU para examinar e informar sobre la situación del país.

Pese a que el Ejecutivo ha intentado relativizar la relevancia de nombrar a alguien que «coordine» una mesa de partidos catalana y ha negado que se trate de designar a un «mediador internacional», el PP sostiene que se ha abierto la «crisis más grave en muchos años». Es por eso que los populares han trasladado este miércoles por la mañana que no descartaban ni tan siquiera la moción de censura.

Así lo ha puesto de manifiesto el propio Casado en declaraciones a Efe. Horas después, en cambio, ha admitido que, sin el PNV, los números no dan para promover con éxito ese instrumento parlamentario que ya se ha utilizado en dos ocasiones en esta legislatura. En 2017, Pablo Iglesias intentó descabalgar a Mariano Rajoy del poder. El año pasado, lo consiguió Pedro Sánchez. «Nosotros si la presentamos es para ganarla, no somos Podemos», ha argumentado el líder de los conservadores. Tampoco Ciudadanos estaba por la labor de sumarse a una operación sin ninguna garantía.

Aun así, más allá de esta herramienta, Casado establecerá contactos con representantes de otros partidos, incluso europeos, con la intención de liderar la oposición al Gobierno. Ha suspendido el viaje que tenía previsto realizar este jueves a Atenas para participar en un encuentro de los populares europeos. Su intención, asegura, es «preparar las movilizaciones del fin de semana» y diseñar la estrategia parlamentaria de la próxima semana. No descarta tampoco ir a los tribunales si en Cataluña se estuviera cometiendo «prevaricación». El gesto denota la importancia que para el PP tiene mantener la voz hegemónica en la derecha. Es lo que los populares se juegan en las próximas elecciones ahora que Ciudadanos y Vox pugnan por el mismo electorado.

Resulta complicado distinguirse. Los discursos, de hecho, de las tres fuerzas políticas han coincidido este miércoles en la forma y en el fondo. Ciudadanos y el PP han solicitado, por separado, la comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso para que explique sus «cesiones» al independentismo y han llamado a la movilización el domingo. Por un momento, ha surgido incluso la duda de si primero había convocado a una concentración Rivera o Casado. «Hay que frenar a Sánchez en la calles», ha zanjado el líder de los liberales.

El presidente de Vox se ha sumado después a través de Twitter: «Como siempre hemos hecho por encima de diferencias partidistas, Vox también convoca a todos sus simpatizantes y a todos los españoles a la gran movilización de este domingo en la Plaza de Colón. Hay que echar a este Gobierno traidor, que está preso de los golpistas».

Este es el contexto en el que el PP ha vuelto a pedir que se aglutine el voto en sus siglas en las próximas elecciones y en el que Casado ha sacado toda su artillería contra el Gobierno. En particular, contra Sánchez, a quien ha tildado, al menos, de «desleal», «traidor», «felón», «irresponsable», «mentiroso compulsivo», «incompetente» y «mediocre». «No son descalificaciones, son descripciones», ha zanjado.

Cortar con el PSOE

Quizá la más relevante es la de «presidente ilegítimo». Casado ha advertido incluso a los socialistas de la posibilidad de romper relaciones. «O convocan elecciones generales de inmediato o el PP no tiene absolutamente nada más que hablar con el PSOE, que dejen de intentar negociar el Consejo General del Poder Judicial, el Consejo Nacional de Seguridad Nuclear o RTVE. Quien pacta con golpistas, sea el general Armada -ha comparado con el 23-F- o el señor Torra, está deslegitimado para seguir gobernando en España».

En realidad, la relación entre el Gobierno y el PP se limita a lo básico. Desde el 2 de agosto, Pedro Sánchez y Pablo Casado no han vuelto a verse en la Moncloa. Ahora el líder de los populares se dirige, además, a los barones socialistas. Tras la brecha que el asunto del relator ha abierto en el PSOE, ha alentado al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, al de Aragón, Javier Lambán, y al de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, a «ayudar» para echar al «okupa» de la Moncloa.

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