Rajoy apuntala la legislatura tras obtener el apoyo del PNV a los Presupuestos

Aitor Esteban y Cristóbal Montoro. / Efe

El presidente se propone agotar el mandato e intentará conservar el frágil respaldo de Rivera

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Si el Gobierno catalán es tan «inminente» como asegura el PNV, Mariano Rajoy habrá superado el examen de mayo con éxito. De momento, la aprobación hoy de los Presupuestos Generales del Estado de 2018 supuso para la Moncloa una bocanada de oxígeno que deja encarrilada la legislatura y, salvo imprevistos, apuntala el segundo mandato de Mariano Rajoy hasta 2020.

Pese a las enormes dificultades de los últimos meses, el proyecto político del Gobierno recibió el aval de PP, Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria, Nueva Canarias, UPN y Foro Asturias. Siete formaciones, 176 votos, que estimularon al presidente a renovar su compromiso de agotar la legislatura. «Yo creo que es positivo que intentemos cumplir los plazos que marcan la Constitución y las leyes, es lo sensato y lo más razonable», trasladó al término del pleno en el Congreso.

Fuentes de la Moncloa no ven complicado llegar hasta 2020 y convocar entonces, «cuando tocan», los comicios generales. Con los Presupuestos de este año actualizados, entienden que siempre cabría su prórroga, un planteamiento que reduce la dependencia del sostén de Ciudadanos. Este dato es relevante porque fuentes del PP admiten que el de hoy podría ser el último apoyo de los liberales a las cuentas; sobre todo, porque a medida que se aproximen las citas electorales, creen que Rivera irá marcando aún más distancias.

«Espero que no y vamos a trabajar para que no sea así», apuntó Rajoy para disipar los recelos de los suyos, que en todo caso se permitieron media jornada de tranquilidad desde que a las cuatro de la tarde los nacionalistas vascos anunciaron que no vetarían el proyecto de Hacienda.

Prácticamente todos los grupos del Congreso habían pronosticado ya que el PNV no frustraría los Presupuestos. «Rappeles», les llamó el portavoz nacionalista, Aitor Esteban. Pero en la Moncloa no respiraron hasta tener la certeza de que sus esfuerzos habían dado frutos y su socio presupuestario accedía a salvar las cuentas un año más.

Es cierto que el PNV era el principal interesado en alumbrar ese escenario. No aprobar los Presupuestos habría significado renunciar a una inversión de 540 millones de euros para el País Vasco, despedirse del impulso «definitivo» que se ha procurado para el tren de alta velocidad y, lo más trascendente en pleno conflicto con este colectivo, votar en contra de la subida general de un 1,6% para las pensiones. «¡Ay, si hubiera negociado estos Presupuestos con tiempo! Habría sacado unas cuantas chispas más», bromeó Esteban.

Pero la trampa que ellos mismos se tendieron elevando a «cuestión de principios» el final del 155, obligó hoy a los nacionalistas vascos a un ejercicio de contorsión. Porque pese a que Cataluña continúa intervenida, el PNV hizo lo que se comprometió a no hacer, respaldar las cuentas en el Congreso. Los nacionalistas se aferraron a que la excepcionalidad en la Generalitat acabará en «semanas, días u horas». Y su fuente informativa, quedó claro, no habita en la Moncloa.

Los «inputs» del PNV

«La conformación de un 'Govern' sin tacha que haga efectivo el levantamiento automático del 155, es inminente -reveló Esteban en la Cámara baja-. Es cuestión de poco tiempo. Lo digo con conocimiento de causa». El PNV asegura mantener contactos con el independentismo y esto incluye al PDeCAT y Esquerra, pero también al entorno de Carles Puigdemont, «los ámbitos de Berlín». Y los «inputs» que le llegan a los nacionalistas para concluir que la Generalitat tendrá un Gobierno viable con consejeros sin mácula tienen procedencia catalana.

Aunque esta información sirvió al PNV para virar con más facilidad, los nacionalistas habrían preferido que el Gobierno no congelara los nombramientos de los consejeros de Quim Torra. Eso hubiera desatascado el 155 de manera definitiva. Más allá de la resistencia de la Moncloa a avalar la designación de dirigentes secesionistas presos o huidos, también comprende Esteban que un gesto así habría dificultado el apoyo de Ciudadanos a los Presupuestos.

Con 134 diputados, el Ejecutivo está, de hecho, obligado al juego de equilibrios para no perder por el camino al PNV ni tampoco a Rivera. Y ambas son fuerzas antagónicas. Esteban no tuvo inconveniente en reconocer que una de las razones a tener en cuenta por los nacionalistas para apoyar las cuentas fue ahuyentar un adelanto electoral del que saldría beneficiado Ciudadanos.

«¿No ve claro -reflexionó en rueda de prensa- que la carrera electoral se iba a plantear en términos de dureza contra las posiciones de Cataluña?». De hecho, se declaró «impresionado» por que incluso el líder del PSOE, Pedro Sánchez, haya empezado a promover modificaciones legales como la reforma del delito de rebelión.

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