El 'whatsapp' de Cosidó sobre el «control desde detrás» del Supremo desata la enésima crisis judicial

Ignacio Cosidó (izda.), junto al presidente del PP-A, Juanma Moreno, en una foto de archivo.</p><p>/Europa Press
Ignacio Cosidó (izda.), junto al presidente del PP-A, Juanma Moreno, en una foto de archivo.</p><p> / Europa Press

El PSOE no se suma a la petición de explicaciones de los demás partidos sobre el reparto del Poder Judicial

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El portavoz popular en el Senado, Ignacio Cosidó, está contra las cuerdas tras abrir una segunda crisis a Pablo Casado. Si hace dos semanas se produjo la dimisión de María Dolores de Cospedal por sus reuniones con el comisario encarcelado José Manuel Villarejo, en esta ocasión el polvorín político se ha desatado por el 'whatsapp' que Cosidó reenvió a sus 146 compañeros de bancada en el que venía a presumir por tener el control del Tribunal Supremo tras el pacto con el PSOE y el supuesto encargo al Ministerio del Interior para robar al extesorero Luis Bárcenas documentos perjudiciales para el PP.

En el comentario escrito, desvelado por 'El Español', Cosidó apuntó a que el pacto con el PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CPGJ) les permitía el «control desde detrás» de órganos clave como la Sala Segunda del alto tribunal, donse se juzgan a los diputados, senadores y miembros del Ejecutivo. Aunque el dirigente popular ya pidió disculpas el lunes y se excusó con el argumento de que se trataba de un «mensaje interno, mal interpretado», la tormenta puede tener graves consecuencias para los populares.

La negociación de los vocales del Consejo General del Poder Judicial fue una buena operación política para el PP, según su portavoz en el Senado, Ignacio Cosidó. El que también fuera director de la Policía explicó en el chat a sus compañeros de partido que con Manuel Marchena como presidente del Tribunal Supremo y del gobierno de los jueces el PP se asegura el control «desde detrás» de la Sala de lo Penal y también estará «presidiendo la sala del 61».

La primera juzga a los miembros del Gobierno, diputados y senadores por su aforamiento, y la segunda, entre otros asuntos, aborda las ilegalizaciones de los partidos. Marchena, cuya elección aún no se ha producido y debe ser votada por los vocales, encabezará la sala del 61 por ser presidente del Supremo. Desde esa condición también supervisa los trabajos de Sala de lo Penal, y, sobre todo, el juicio a los líderes del 'procés' en Cataluña.

Cosidó explicó en su mensaje en el chat que el punto de partida de la negociación con el PSOE era un reparto con el PP de diez vocales por cada partido, y para los socialistas, el presidente. Pero, prosigue el portavoz del PP, se llegó al acuerdo de nueve más el presidente para los populares, y once para el PSOE. Con Marchena, subraya Cosidó, las votaciones en el Consejo no serán «de 11-10» sino de «21-0».

El portavoz pretendía aplacar el malestar en las filas del PP por el resultado de la negociación del Poder Judicial, que para muchos en el partido opositor benefició a los socialistas. No se sabe si lo consiguió, pero sí logró fue una catarata de críticas y peticiones de dimisión de asociaciones judiciales y de los partidos, con la excepción del PSOE, la contraparte del PP en la negociación. Ningún dirigente socialista comentó el mensaje, solo el secretario de Organización del PSC dijo que su partido «censura» que se hable de control de la Sala de lo Penal del Supremo.

Cosidó salió al paso como pudo y dijo que se habían «malinterpretado» sus comentarios aunque reconoció que su lenguaje «coloquial» no fue «afortunado». Dio igual. Ciudadanos, Podemos, ERC, PDeCAT, la Asociación de Juezas y Jueces para la Democracia, la Asociación Francisco de Vitoria, la Asociación Foro Independiente Judicial, la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales, entre otros, exigieron explicaciones o bien su dimisión. El PP evitó salir en su defensa y su secretario general, Teodoro García-Egea, se remitió a los argumentos dados por Cosidó.

 

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