Un muerto tras ser arrastrado por el agua en las inundaciones en Navarra

Un coche es arrastrado por la corriente en Tafalla.

Las precipitaciones dejaron ayer decenas de pueblos inundados en la comunidad foral, donde muchas calles y carreteras han quedado destrozadas

I. GONZÁLEZ y I. CASTILLOPamplona

Las intensas lluvias que han sembrado el caos en diversas localidades navarras se han cobrado la vida de un conductor que ayer fue arrastrado por el agua. Efectivos del cuerpo de Bomberos han localizado esta noche el cuerpo cerca de Moriones, en el municipio de Ezprogui (Navarra), según ha informado el Gobierno Foral. Los servicios de emergencias buscaban a la víctima desde anoche, cuando desapareció en Tafalla tras la inesperada crecida que acabó desbordando el río Cidacos y arrastrando decenas de coches a su paso.

La potente tormenta formada en la zona de Sangüesa, que se dirigió hacia Pamplona, dejó ayer decenas de pueblos inundados en Navarra, con garves afecciones en carreteras y calles. Tafalla y Olite fueron las que se llevaron la peor parte de la tormenta, que discurrió de sureste a noroeste provocando cortes de tráfico en los accesos, hundimientos de la calzada y problemas también en la zona de Izco y de Valdorba.

En la estación de aforos de Olite se registró a las 23.10 horas el pico máximo de la avenida, alcanzado el Cidacos una altura de 4,23 metros y un caudal de 275 metros cúbicos por segundo, lo que supone la segunda mayor crecida desde que se tienen registros. En Tafalla -donde el río pasó de los 0,11 metros de altura a las 17.40 horas, a los 3,71 a las 22.20- cayeron 97 litros de agua por metro cuadrado en dos horas. Las dotaciones de Bomberos se tuvieron que repartir para trabajar en calles cortadas por el agua, como en la zona del Velódromo o el campo de fútbol. También fueron movilizados el grupo de rescate acuático y equipos de Protección Civil.

Uno de los primeros lugares afectados fue la fábrica de Fagor Ederlan, la antigua Luzuriaga, al inundarse una de las secciones en la planta de acabado. Unos cuarenta trabajadores tuvieron que parar su jornada y fueron desalojados a las seis de la tarde. Dos horas después volvieron para limpiar, pero la producción no pudo reanudarse: justo en ese momento el Cidacos comenzó a desbordarse.

Esperando al helicóptero

Eran las nueve de la noche y lo peor estaba por venir. Los coches eran arrastrados por la fuerza del agua y se amontonaban en una de las esquinas del puente, ya totalmente cubierto por el río. Mientras, en la zona comercial, algunas personas tuvieron que subir a la azotea del Mercadona. Dentro del supermercado, una trabajadora contaba la situación a sus compañeros por medio de un mensaje de audio: «Esto es una locura, estamos todos en el tejado. La tienda está hecha un desastre, todos los productos por el suelo. Y estamos esperando al helicóptero, que nos van a sacar de aquí, nos van a evacuar», contaba visiblemente nerviosa.

Prácticamente todas las entradas a Tafalla quedaron cortadas, y las inundaciones anegaron bajos y obligaron a muchos vecinos a pasar la noche fuera de sus casas. Al cierre de edición, los destrozos materiales eran cuantiosos. Incidentes parecidos se registraron en otras localidades, como Barasoain, Garinoain, Pueyo o San Adrián; así como en Calahorra y Alfaro, en la vecina comunidad de La Rioja.