Manuel Valls será candidato independiente a la alcaldía de Barcelona

Manuel Valls presenta su candidatura. / Josep Lago (AFP)

El exprimer ministro francés liderará una plataforma ciudadana al margen de los partidos que solo cuenta con el apoyo de Ciudadanos

CRISTIAN REINOBarcelona

«Quiero ser el próximo alcalde de Barcelona». Con estas palabras, el exprimer ministro francés Manuel Valls anunció este martes que se presentará como candidato en las elecciones municipales de la capital catalana. Pero será un aspirante independiente, sin la etiqueta de ningún partido.

Tras ser alcalde de Evry, ministro del Interior, primer ministro francés y ahora diputado raso, Valls, nacido en Barcelona y de origen catalán, disputará la alcaldía de Barcelona a Ada Colau y a los aspirantes secesionistas. Lo hará al frente de una plataforma transversal al margen de los partidos. «Soy de izquierdas, vengo del socialismo, pero soy candidato independiente», aseguró en una conferencia celebrada en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona que se quedó pequeño ante la gran expectación.

Valls parte con el respaldo de Ciudadanos, aunque espera que otras formaciones constitucionalistas, como PSC y PP, que de entrada han dicho no al proyecto del político francés, acaben sumándose.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, anunció el pasado abril a bombo y platillo el fichaje de Manuel Valls como la gran baza de la formación naranja para concurrir en las elecciones de Barcelona. Sin embargo, desde entonces, las posiciones entre Ciudadanos y Valls se han alejado. El entorno que asesora al futuro alcaldable, al que sus adversarios acusan de ser el candidato de los ricos de Barcelona, habría recomendado al dirigente galo distanciarse de Ciudadanos si quiere tener opciones de ganar las elecciones. De hecho, el acuerdo al que al final han llegado ambas partes es una plataforma independiente con apoyo externo.

Pero el clima no es el mejor. El partido liberal estuvo representado en el acto por el diputado Nacho Martín Blanco, pero no asistió la líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas, ni mucho menos Albert Rivera, con quienes compartió mitin en las pasadas elecciones catalanas. Ciudadanos ha tenido que aceptar las condiciones del ex primer ministro. Rivera y Arrimadas le agradecieron a través de Twitter su paso adelante, pero su ausencia en el acto ya lo decía todo.

El perfil político con el que se presenta Valls, que presume de orgullo de familia catalana y catalanista de toda la vida, puede además provocar más de un quebradero de cabeza a la formación naranja, antinacionalista recalcitrante, cuando empiece la campaña.

De entrada, el diputado francés, que a partir de la semana que viene renunciará a todos sus cargos, se dirige a los catalanistas, a los castellanohablantes, a los que reconocen la cultura catalana, a los de derechas e izquierdas, a los sindicalistas, comerciantes, hoteleros, taxistas, artistas, universitarios y profesores para poder hacer efectiva una «nueva Barcelona». Una ciudad, que a su juicio, debe dejar de ser un instrumento al servicio de los populismos o de los independentistas. «Hay que cambiar de rumbo, hace falta un nuevo liderazgo» porque cree que la capital catalana ha entrado en una dinámica perdedora y de deterioro. Apeló a la Barcelona de Maragall de 1992, al sueño europeo, habló de seguridad, violencia e injusticia, de incivismo, de top-manta y narcopisos y puso como aval su experiencia de gestión, como alcalde en Francia y luego en el Gobierno. «Pase lo que pase, me quedaré», dijo. «Soy barcelonés. Es una opción personal. Es una opcion de vida», remató.

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