Aznar regresa a Génova dos años y medio después de la mano de Casado

Pablo Casado y José María Aznar. /Efe
Pablo Casado y José María Aznar. / Efe

Pablo Casado recibe al expresidente del Gobierno un día después de su encuentro con Mariano Rajoy | La reunión es una invitación «sutil pero evidente» a quienes dejaron de confiar en la formación para que se incorporen al nuevo proyecto, según Javier Maroto

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

El primer día como dueño del despacho de la planta 7 de Génova que corresponde al presidente del PP, Pablo Casado recibió a su antecesor Mariano Rajoy. Este martes hizo lo propio con José María Aznar, quien llevaba casi tres años sin pisar la sede nacional tras romper con la anterior dirección.

El nuevo líder de los populares ha querido mandar un mensaje de unidad en sus primeras días al frente del partido, que se completará este miércoles cuando se reúna con Soraya Sáenz de Santamaría. Casado ha trabajado a las órdenes tanto de Rajoy como de Aznar, y aunque ninguno de los dos quiso hacer público su candidato a las primarias, sus gestos evidenciaron que, mientras el primero quería a su exvidepresidenta como sucesora, el segundo apostaba por un giro a la derecha con Casado.

Aznar ha llegado sobre las 12.30 horas y ha entrado en la sede popular accediendo en coche directamente al garaje del edificio, sin atender por tanto a los numerosos medios de comunicación que le esperaban a la entrada.

Quien sí ha hablado con los medios de comunicación ha sido el dirigente el PP Javier Maroto, que ha explicado que la reunón es una invitación «sutil pero evidente» a quienes dejaron de confiar en la formación para que se incorporen al nuevo proyecto. Según ha adelantado en declaraciones a los medios de comunicación, la voluntad del encuentro es demostrar que el PP no sólo es «bueno» gestionando sino que también «quiere encontrar espacios donde mejorar», como la comunicación, «decir las cosas por su nombre» o que los ciudadanos les «reconozca» por sus «banderas que no pueden estar en manos de otros». Además, ha negado que haya «revisionismo» en esta reunión y ha explicado que el objetivo de este encuentro, igual que del que Casado mantuvo este lunes con Mariano Rajoy, es el de contar con la «experiencia» de quienes dirigieron antes la formación, «con lo bueno y lo menos bueno».

El encuentro se produce unos días después de que Aznar lamentase no haber sido invitado al congreso del pasado fin de semana. «Yo sólo he sido presidente del PP 14 años, del Gobierno ocho años y diputado 20 años, pero probablemente eso no da derecho a ninguna invitación», ironizó el jefe del Ejecutivo entre 1996 y 2004. El conflicto se agravó cuando el presidente de la comisión organizadora, Luis de Grandes, señaló que «José María Aznar si hubiera querido sería un miembro nato de este congreso, con voz y voto, porque era presidente de honor del partido. Esta condición, él expresamente renunció a ella».

Historia de un distanciamiento

El 21 de diciembre de 2015 el Partido Popular reunía a su Comité Ejecutivo Nacional para analizar los resultados electorales de la víspera; habían vuelto a ganar las elecciones, pero habían perdido más de tres millones y medio de votos, pasando de 186 a 123 escaños.

Nadie esperaba a José María Aznar, quien no obstante tenía su puesto reservado como miembro nato de la dirección en su calidad de presidente de honor del partido, aunque ya por entonces ejercía poco. El caso es que se presentó (hacía cuatro años que no pasaba por allí, desde la victoria por mayoría absoluta en 2011) y pidió la palabra.

Aznar apoyó los intentos de Rajoy de formar Gobierno como candidato de la lista más votada, pero a renglón seguido consideró que el partido necesitaba una «reflexión profunda» para recuperar la confianza de los españoles y del espacio de centro-derecha en España, amenazada ya su posición por Ciudadanos.

El presidente de honor del partido, que apeló a esa condición al inicio de su intervención, urgió la celebración de un congreso y consideró que este debería ser abierto para que los militantes pudieran «definir el futuro de nuestro proyecto y elegir -dijo- la dirección del partido».

Aunque aclaró que no tenía «la más mínima intención de presentarse a nada», aquello no gustó en la dirección del PP y acrecentó el distanciamiento con el expresidente quien, cuatro meses antes, tras las elecciones catalanas en las que Ciudadanos superó al PP, hizo pública su valoración de los resultados pidiendo al Partido Popular que reaccionara y dejara de obviar los sucesivos avisos de los electores.

Lo que siguió fue la decisión de desvincular del PP la fundación Faes y en diciembre su renuncia a la presidencia de honor del partido, aunque se mantuvo como militante. Hoy, Aznar ha vuelto a Génova una vez que Mariano Rajoy, la persona que él designó para liderar el partido, ya ha cerrado su etapa en la dirección del Partido Popular y hay un nuevo presidente.

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