Casado busca el cara a cara con Sánchez para erigirse en única alternativa al PSOE

El vicesecretario de Organización del PP y jefe de la campaña electoral, Javier Maroto./EFE
El vicesecretario de Organización del PP y jefe de la campaña electoral, Javier Maroto. / EFE

El PP quiere apuntalar su hegemonía en el centroderecha y responsabiliza a Ciudadanos del 155 «blandito» de Rajoy

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El Partido Popular (PP) antepone la celebración de un cara a cara entre Pedro Sánchez y Pablo Casado a cualquier otro debate electoral. Aunque quedan aún dos meses para las elecciones generales del 28 de abril, en la sede nacional de Génova se anticipan al aluvión de ofertas mediáticas. No dejarán «ninguna silla vacía», pero aspiran a una cita en la que se escenifique que sólo hay dos cabezas de cartel con opciones de entrar en la Moncloa. Javier Maroto no contempla una negativa del PSOE. «Sería inédito que por primera vez en la democracia, desde la Transición, un presidente del Gobierno rehúse un cara a cara con el principal líder de la oposición», esgrimió hoy el director de campaña de los populares.

La intención de Maroto es no abordar otros posibles formatos hasta que Sánchez recoja el guante y acepte el intercambio dialéctico con Casado. Atresmedia ya ha invitado a los cinco principales partidos a debatir el 23 de abril. La propuesta incluye a PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, pero también a Vox, que ha mostrado su disposición a participar. La organización de Santiago Abascal no cuenta a día de hoy con representación en el Congreso de los Diputados, pero este extremo no parece un inconveniente para los populares y los socialistas. Tampoco para la formación de Pablo Iglesias, partidaria de que a este tipo de convocatorias acudan «todos los que 'de facto' están teniendo relevancia en la actualidad política». Pero en Génova insisten en que primero ha de despejarse el cara a cara.

El PP decidirá entonces, en función de la representación que envíe el resto de fuerzas políticas, si es su presidente o algún otro miembro del equipo el portavoz en los debates. De momento, todos sus esfuerzos están centrados en lograr el sí del jefe del Ejecutivo a la cita a dos. Eso facilitaría la polarización de la campaña entre Casado y Sánchez. Pero también contribuiría a la estrategia de los conservadores, que aspiran a erigirse en líderes del centroderecha frente a Ciudadanos.

Fuentes populares descartan que el partido de Albert Rivera pueda hacer realidad su propósito de imponerse al PP en las elecciones. Las encuestas que manejan en Génova ni tan siquiera recogen, según los mismos interlocutores, que los de Casado vayan a hundirse por debajo de los cien escaños. Pero la precampaña ha comenzado y los conservadores han decidido pisar el acelerador.

Lema de precampaña

Maroto compareció hoy ante los medios de comunicación tras el último encuentro de la dirección del PP hasta los comicios del 28 de abril. A partir de ahora, será el comité de campaña el responsable de tomar las riendas del partido y los populares ya cuentan con un lema para las próximas semanas: «Garantía para España, siempre». El mensaje va acompañado de un vídeo en el que reivindican su aportación a la entrada en el euro, el fracaso del plan Ibarretxe o el fin de ETA. Con este planteamiento tratan de poner en valor su trayectoria y apelar al voto útil para aunar bajo sus siglas a todo el electorado del centro derecha.

El PP se ha propuesto frenar cualquier posible avance de los Rivera a su costa. Es por eso que no será extraño el cruce de reproches en la precampaña. Hoy, el vicesecretario de Organización de los populares responsabilizó a Ciudadanos de la intervención «demasiado ligera» de Mariano Rajoy en Cataluña en 2107, pese a que supuso el cese del Gobierno de la Generalitat al completo. «Se equivocó mucho -le recriminó Maroto a su adversario político- pidiendo al PP que aplicase un 155 sólo para convocar elecciones, porque con su imposición lo que provocó es que el 155 fuera blandito».

Los populares han puesto la crisis catalana en el eje de su campaña. Es por eso que algunos cargos del PP ven en el salto a la política nacional de Inés Arrimadas un contratiempo. En la dirección, en cambio, relativizan la relevancia del movimiento de Ciudadanos y pasan al ataque. «Yo -zanjó Maroto- no dejaría huérfanos a muchos catalanes que pensaron que ella iba a ser la próxima presidenta de la Generalitat».

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