La presión independentista sobre Colau se radicaliza en la semana de la investidura

Ada Colau./EFE
Ada Colau. / EFE

La sede de Barcelona en Comú amaneció este domingo atacada con pintura amarilla y aparecieron lazos amarillos dibujados en la acera

CRISTIAN REINOBarcelona

La presión a Colau va a más. Mientras el independentismo carga desde todos los frentes contra la actual alcaldesa de Barcelona para que desista en su intención de repetir en el cargo, la sede de Barcelona en Comú amaneció este domingo atacada con pintura amarilla y aparecieron lazos amarillos dibujados en la acera. Es la primera vez que ocurre y trata de situar a la izquierda de Colau en el bando de los constitucionalistas, que son los que hasta la fecha habían sufrido asedios de este tipo.

La presión en la calle se une a la de los dirigentes secesionistas. Desde el círculo más próximo a Junqueras advirtieron ayer a la exactivista de que no le van a perdonar que Ernest Maragall no sea alcalde, un día después de que la portavoz de la Generalitat reclamara una «respuesta de país», si sale adelante «la operación de Estado» para mantener a Colau al frente del Ayuntamiento.

El sábado es el día de la elección y todo sigue en al aire. Aunque Colau se va moviendo poco a poco. El sábado no rechazó los votos de Manuel Valls (necesita al menos tres, si el PSC le brinda sus ocho concejales) y el domingo fue más allá y ya dijo en la Sexta que «todos los votos que vengan, bienvenidos sean». ERC cree que quien debería ser el alcalde es Maragall que fue quien ganó las elecciones (empatado a concejales con Colau). «Todo lo demás es antinatural», afirmó Gabriel Rufián. La alcaldesa en funciones apostará hasta el último minuto por un tripartito con ERC y el PSC, aunque ambos le hayan dicho que es «imposible».