Saénz de Santamaría asegura que «nunca» trató el 1-O con Junqueras y avala la rebelión del 'procés'

La exvicepresidenta declara que el Govern «vulneró gravemente la Constitución» y le atribuye un «acoso violento» y el envío de «murallas humanas» al referéndum

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

El juicio del 'procés' secesionista en Cataluña ha entrado en una nueva fase. No solo procesal, con la presencia de los primeros testigos en la vista oral, si no también simbólica, con la sensación, ahora sí, de que está en juego el futuro carcelario de los procesados y con la Fiscalía tratando de sustentar el delito de rebelión contra los cabecillas.

Pese a que el Ministerio Público no reclamó la presencia de la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en su lista de 250 testigos -un petición que hizo la acusación popular de Vox-, la declaración de la exdirigente del PP avaló la tesis central de que hubo rebelión en el 'procés', es decir, un delito contra la forma de gobierno y el orden constitucional.

Durante más de dos horas, la testigo centró su intervención en confirmar que la decisión de los dirigentes independentistas de celebrar el referéndum del 1 de octubre de 2017 de forma unilateral, sin el respaldo del Ejecutivo central, derivó en una «vulneración muy grave de la Constitución». Un acto que fue agravado por la tramitación y aprobación de la declaración de la republicana catalana en el Parlament, el 27 de octubre siguiente. «La declaración de independencia no fue simbólica. Por eso aplicamos el (articulo) 155« de la Carta Magna (suspensión de la autonomía), explicó.

Saénz de Santamaría, en todo momento bastante segura y con una puesta en escena muy preparada, ha relatado al tribunal del Supremo que el 20 de septiembre de 2017, frente a la Conselleria de Economía y Hacienda, se produjeron incidentes «violentos» y se obstaculizó el trabajo de la comitiva judicial.

Una escalada que culminó con el referéndum unilateral del día 1, donde los dirigentes procesados mandaron «murallas humanas» para votar incumpliendo las órdenes judiciales. Ello provocó un irremediable riesgo físico para las personas por la consabida presencia de las Fuerzas de Seguridad del Estado. «Les dijimos una y otra vez (a los responsables del Govern) que no siguieran por ahí, que fracturaban la convivencia, que el clima era intolerable«, ha asegurado.

«Nunca traté el 1-O con Junqueras»

La presencia de la exvicepresidenta en el juicio también tenía un punto fundamental: los encuentros previos al 'procés' que tuvo con su homólogo en la Generalitat, Oriol Junqueras, principal acusado en el juicio -se enfrenta a 25 años de prisión-.

Ha declarado que se vieron tres veces entre enero de 2016 y abril de 2017. «Sobre el referéndum no había ni diálogo ni ninguna capacidad de entendimiento» porque, alegó, era una cuestión exclusivamente que atañe a la soberanía nacional. «Nunca traté el 1-0 con ningún miembro de la Generalitat, sobre esto no tenía nada de qué hablar», aseguró a preguntas de Vox. «Junqueras nunca me propuso un cauce legal o constitucional para conseguir el referéndum», respondió al fiscal Javier Zaragoza, al que en otro momento del interrogatorio le dijo que en Cataluña «se vivió un acoso violento».

Xavier Melero, abogado del exconseller de Interior Joaquim Forn, fue quien puso en mayores aprietos a la testigo. Le cuestionó si el envío de 6.000 policías y guardias civiles «para cerrar 2.000 colegios electorales» el 1-O no tenía la misión real de sustituir a los Mossos d'Esquadra, considerados por la Fiscalía como brazo armado de la rebelión.

El letrado trataba de conocer si se cuestionó de antemano la voluntad de actuación de la policía catalana, y Sáenz de Santamaría le respondió que el dispositivo del Ministerio del Interior fue «autónomo». «El Gobierno no interviene en los operativos policiales ni me correspondía por mi cargo», zanjó.

Más información