Torra planta al Rey y evita la foto ante el pabellón de España en el Mobile World Congress

El rey Felipe VI, Pedro Sánchez y Quim Torra, (d-i), durante la inauguración del MWC. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas

La tensión institucional y la ausencia de protestas en la calle marcan la inauguración del MWC con Felipe VI, Sánchez y el presidente catalán

CRISTIAN REINOBarcelona

Los pasillos del recinto ferial de Barcelona, en L'Hospitalet de Llobregat, se convirtieron hoy en el escenario de un nuevo choque entre los poderes del Estado y la Generalitat de Cataluña. La jornada de inauguración del Mobile World Congress, un evento que sitúa a Barcelona en el centro del mundo tecnológico, reunió a Felipe VI, a Pedro Sánchez y a Quim Torra, que escenificaron que la normalidad institucional, con un juicio en el Supremo de por medio, está muy lejos de ser una realidad.

Torra, que el domingo por la noche en la cena inaugural del congreso quiso marcar distancias evitando el saludo en público al jefe del Estado, volvió este lunes a protagonizar otro desplante al Rey. Fue frente al 'stand' de España. Hasta entonces, el jefe del Estado, Sánchez y Torra habían mantenido las formas y la cordialidad durante el habitual recorrido de las autoridades por la feria. Llegaron juntos en un minibús y previamente se habían saludado en privado, alejados de las cámaras, en un encuentro con los organizadores del MWC. En el pabellón español, la organización tenía prevista una foto de familia. Posaron todos. Estaban Felipe VI, Sánchez, los ministros Nadia Calviño y Pedro Duque, la alcaldesa Ada Colau, la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera, y la regidora de L'Hospitalet, Nuria Marín, entre otros. Pero faltaba uno. Torra evitó la foto junto al Rey con el cartel de España a sus espaldas.

El Palau de la Generalitat adujo que el presidente tenía una reunión con empresarios y que hacía tiempo que había advertido de que solo realizaría el paseíllo conjunto hasta el stand de la empresa organizadora (GSMA). Sonó a excusa de última hora para justificar lo que se interpretó como un plantón al Rey, al presidente del Gobierno y al pabellón de España.

De tercera fila

Tras la visita al 'stand' de España, estaba previsto que toda la comitiva posara junto al pabellón de Cataluña, justo al lado. Pero cuando los responsables de protocolo comprobaron que quien tenía que recibir al Rey y al presidente Sánchez era un cargo de la Generalitat de tercera fila, la foto se descartó. Ni hubo foto de Torra ante la imagen de España, ni la del Rey ante la de Cataluña.

El presidente de la Generalitat acumula ya unos cuantos desplantes al Rey. Rompió relaciones con la Casa Real en junio de 2018, se manifestó contra el monarca horas antes de la inauguración de los Juegos Mediterráneos y en ese mismo acto le entregó un libro de fotos sobre las cargas del 1-O. En el primer aniversario del atentado de las Ramblas y Cambrils, acudió en compañía de la mujer de Joaquim Forn, Laura Masvidal, que presentó al Rey para recordarle que su marido «está en prisión». Una gran pancarta de rechazo al monarca presidía la plaza de Cataluña, escenario del acto de homenaje.

Además, la semana que viene, la Cámara catalana votará la creación de una comisión de investigación sobre la monarquía. Torra insiste en la política de gestos. Ante la ausencia de iniciativas para hacer efectiva la república, reitera la retórica republicana.

Felipe VI y Torra ya mostraron sus diferencias en la víspera. Compartieron mesa y mantel y se saludaron al final de la cena sin la presencia de cámaras. Antes, el presidente de la Generalitat había plantado al Rey en el saludo protocolario que acostumbra a hacer antes del inicio del ágape. Hoy, a diferencia del domingo, no se produjeron protestas de los grupos secesionistas en la calle frente a la feria para criticar la presencia del Rey.

El Govern presenta sus Presupuestos

La Generalitat hizo hoy un gesto inédito, presentó sus Presupuestos antes de aprobarlos en su Consejo Ejecutivo. La intención del Gobierno catalán es debatir sobre las cuentas mañana en la Cámara antes de decidir sobre su tramitación. Se trata de un brindis al sol, pues tras tumbar las cuentas del Estado, el Govern no tiene apoyos parlamentarios para validar sus cuentas.

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