El 'yonqui' del dinero, un sirio y un falso techo, en el origen de la operación contra Zaplana

El exgerente de Imelsa ha intervenido de manera decisiva en la causa judicial que ha terminado con la detención del exministro

A. RALLOVALENCIA

De nuevo, Marcos Benavent. El que fuera gerente de la empresa pública Imelsa y recaudador de comisiones para el PP también ha intervenido de manera decisiva en esta causa judicial que ha terminado con Eduardo Zaplana detenido. La vinculación de Benavent con esta historia -se desconocen todos los detalles porque la causa sigue bajo secreto de sumario- resulta un tanto rocambolesca y casi más propia de un relato cinematográfico que de la clave que ha supuesto la caída del exministro de Trabajo.

La investigación no hubiera sido posible sin unos documentos que estaban en poder del exgerente. Un ciudadano sirio que residió en una vivienda que previamente había sido el domicilio de Zaplana en la capital del Turia -posiblemente un inmueble en el conocido edificio de La Pagoda- se encontró casi por casualidad con la delicada información. Apenas unos cuantos folios, pero con datos valiosísimos y vitales para concluir con éxito las pesquisas.

El hallazgo se produjo durante las obras en ese domicilio. En un falso techo o altillo -existen distintas versiones al respecto- apareció esa documentación, que contiene esquemas en los que supuestamente se explica la operativa delictiva que acometía Zaplana o su entorno. ¿Y cómo tenía esa delicada información en su poder el exgerente de Imelsa? El extranjero, que ejercía como imán, se la hizo llegar para que la custodiara. Al parecer, confiaba en el ahora colaborador de la Fiscalía Anticorrupción.

Es cierto que las grabaciones que durante años realizó Benavent de determinados cargos del PP fueron entregadas en Fiscalía por Esquerra Unida. A la formación política se las hizo llegar el exsuegro de Benavent tras las disputas que había tenido con su yerno. Este familiar terminó luego detenido.

Pero, más tarde, Benavent aportó abundante documentación. Datos y hojas manuscritas que sirvieron, en parte, para arrancar los informes que la UCO ha ido presentando en el juzgado de Instrucción número 18. Pero, por motivos que se desconocen, los papeles hallados por el ciudadano sirio fueron a parar a otro juzgado, en el que se activó una investigación secreta. Cerca de dos años han estado estas pesquisas en marcha hasta que hace semanas los agentes de la UCO comenzaron a preparar la última fase de la operación, las detenciones de los principales implicados en la red.

Los especialistas siempre habían tenido la sospecha de que Eduardo Zaplana había cruzado la línea de la legalidad, pero fueron los papeles que entregó el exgerente de Imelsa lo que permitió a unos sorprendidos agentes de la UCO averiguar y entender la enrevesada estructura societaria que había creado el expresidente.

Declara como testigo

Mientras la Guardia Civil realizaba el registro de la vivienda del expresidente, el exgerente de Imelsa se encontraba ayer declarando en el juzgado que investiga los hechos. Su testimonio presumiblemente consistió en ratificar las declaraciones que previamente había efectuado a los agentes de la Guardia Civil. Allí prestó declaración durante algo más de una hora y se marchó, una vez más, a su residencia.

El exgerente del Imelsa se ha convertido en un auténtico terremoto para el Partido Popular. Sus revelaciones supusieron la caída del expresidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, por el caso Imelsa. También ha lastrado la imagen del exdiputado autonómico David Serra, de Máximo Caturla e incluso del último presidente del PP de Valencia, Vicente Betoret, a quien acusa de cobrar comisiones.

Son muchas las defensas que sostienen que las incriminaciones del exgerente de Imelsa son débiles porque, en muchas ocasiones, no puede concretar o precisar las imputaciones y los hechos. Pero Benavent habla de acontecimientos que han sucedido hace más de una década.

Su arrepentimiento y confesión no estuvo exenta de polémica. El exgerente huyó a Suramérica porque tenía miedo de que alguien atentara contra él al manejar información tan delicada. Se despidió unas Navidades y no regresó hasta meses después. Pero ahora estaba dispuesto a colaborar con la Fiscalía. Fue entonces cuando fruto de esa colaboración proporcionó un sustancioso material que ha servido ahora, en parte, para completar las diligencias de este nuevo entramado.

Su colaboración desató la peor etapa para el PP de la Comunitat, sin casi argumentos ya tras ver cómo la Diputación de Valencia también caía víctima de la corrupción. La confesión del que se definió como un «yonqui del dinero» supuso una cadena de detenciones, entre ellas, la del expresidente de la Corporación provincial y exalcalde Xàtiva, que aparece como uno de los cabecillas de la trama de cobro de comisiones.

Sus declaraciones han supuesto numerosas investigaciones. Por ejemplo, las pesquisas sobre el cobro de comisiones por la construcción del centros educativos que afectan directamente a Máximo Caturla. De igual modo, se han abierto diligencias por trabajadores fantasma en la empresa pública Imelsa, por el cobro de comisiones de obras adjudicadas por el Ayuntamiento de Valencia, entre otras. Benavent ya lo avisó en su día tras una visita al juzgado: «Va a salir mierda a punta pala». No ha mentido.

Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han intervenido dos vehículos de alta gama en el garaje de la vivienda del expresidente Zaplana en Valencia. Cinco minutos después de que el vehículo donde viajaba Zaplana abandonase la céntrica vivienda del exministro, salió del edificio otro coche en el que viajaban agentes de la UCO de paisano con las cajas con el material intervenido en el registro. Los agentes intervinieron dos turismos de alta gama y con matrícula reciente, que han sido traslados por dos grúas, estacionadas en la zona una media hora antes de que se produje la salida de Zaplana de su vivienda por el garaje donde estaban los vehículos confiscados.

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