La Alianza UPA-COAG dona 1.000 kilos de patatas al Banco de Alimentos de Burgos

Entrega de los mil kilos de patatas/BC
Entrega de los mil kilos de patatas / BC

La opa exige el fin de la «especulación» en algunos eslabones de la cadena que «se aprovechan de un producto básico» que venden con márgenes de beneficio de hasta un 1.000%

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La Alianza UPA-COAG ha donado en Burgos al Banco de Alimentos de la capital mil kilos de patatas para repartir entre familias necesitadas de la provincia. Se trata de un acto simbólico de protesta por la situación de crisis que sufre el sector productor de este tubérculo y que en la última campaña ha supuesto que a los agricultores, en algunos casos, no se les haya pagado más de seis céntimos de euro por kilo, según informó la organización.

UPA-COAG ha llamado la atención de la Junta, distribuidores e industrias para que pongan «coto al abuso» que sufren los productores de la patata tal, y como reflejan los «precios ruinosos que han percibido en la última campaña». En este sentido, exigió que se ponga fin a la «especulación» de determinados eslabones de la cadena alimentaria, que «se aprovechan de un producto básico en los hogares, vendiendo la patata con márgenes de beneficio de hasta un 1.000 por ciento entre el precio en origen y destino». Al respecto, reclamó un «equilibrio» de precios entre productores, industrias, distribuidores y consumidores para evitar la «ruina» de los agricultores y el «escandaloso precio que se pagan en los lineales de compra».

Por otro lado, la Alianza lamentó la postura de UCCL, que «ha impedido la constitución de la Interprofesional de la Patata, lo que hubiera permitido ordenar el sector en Castilla y León».

Finalmente, la organización demandó a las autoridades encargadas de Consumo del Gobierno regional que vigilen prácticas que son «bastante habituales», que son «ilegítimas» y que llevan a cabo cadenas de distribución, «al ofrecer patata francesa vieja lavada y embolsada con apariencia de producto nuevo»; o en otros casos comercializan producto «de origen foráneo como si fuera española», lo que supone en ambos casos un «engaño al consumidor y provoca el derrumbe de los precios de la patata española».

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