Burgos es la provincia más cardioprotegida de la región, con 188 desfibriladores

Desfibrilador instalado para su uso/BC
Desfibrilador instalado para su uso / BC

Castilla y León cuenta con unos 700 desfibriladores instalados y la Junta ha expedido más de 33.000 autorizaciones para su uso

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Burgos es una provincia cardioprotegida. Y, en concreto, la que más de Castilla y León, ya que la Junta tiene instalados 188 desfibriladores, del total de algo más de 700 aparatos de estas características que hay en toda la comunidad.

Valladolid se sitúa como al segunda provincia con más desfibriladores externos semiautomáticos (DESA), con 125. Todas las demás se encuentran por debajo del centenar, con León a la cabeza con 85 declarados, y a la que siguen Segovia (64), Salamanca (60), Soria (49), Palencia (40), Zamora (36) y Ávila (27).

Además, el último registro, de finales de 2017, tiene contabilizadas 82 empresas formadoras autorizadas con sede en la Comunidad, además de otras 27 que la tienen fuera de Castilla y León, según han informado a Europa Press fuentes sanitarias.

Más de la mitad se concentran en Burgos, con un total de 23, y en Valladolid, con 20. Mientras, en el resto de provincias hay menos de una decena. En concreto, en León y Salamanca hay nueve, en Ávila siete, seis en Segovia, cuatro en Soria, tres en Zamora, y una en Palencia.

En cuanto a las autorizaciones para el uso del DESA por personal no sanitario, que caducan a los dos años, hasta finales de 2017 se han concedido 32.886 a residentes en la Comunidad y otras 467 a personas que viven fuera de ella, aunque no todas ellas estarán activas, ya que eso depende de su renovación.

En este caso, Burgos se sitúa en segunda posición, con 5.549, por detrás de Valladolid, donde se concentra el mayor número con 7.869. Le siguen León, con 4.820, y Salamanca, con 3.908. Ya por debajo de las 3.000 autorizaciones se encuentran el resto de provincias, encabezadas por Segovia, con 2.639, Palencia (2.634), Soria (2.474), Ávila (1.553) y Zamora (1.440).

La Junta de Castilla y León amparó la formación en soporte vital básico (SVB) y desfibrilador externo (por sus siglas DEA en caso de los automáticos y DESA de los semiautomáticos) en 2008, mediante un Decreto con fecha 31 de enero.

Ese mismo año la Fundación Instituto de Estudios de Ciencias de la Salud de Castilla y León (IECSCYL) solicitó el alta como empresa formadora en la materia, para lo que siguió la normativa marcada por la Junta, que es la que resuelve si las empresas solicitantes cumplen los requisitos necesarios, para lo que la Administración autonómica cuenta con un registro, y cada cinco años tienen que reacreditarse.

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