Las campanas de la provincia redoblan en Revilla del Campo

Un campanero, tocando de manera tradicional las campanas./BC
Un campanero, tocando de manera tradicional las campanas. / BC

Vecinos de una quincena de pueblos se reúnen para defender los toques tradicionales

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Las campanas han servido durante siglos para comunicarse y forman parte de la tradición de muchos pueblos. Pese a ello, cada vez son menos las personas que conocen los significados de sus sonidos. El teléfono y la mensajería instantánea han dejado a estos instrumentos en un segundo plano. Podría decirse que su único momento de gloria llega a fin de año con las campanadas.

Pero en Burgos existen pequeños grupos de campaneros que luchan para mantener vivos los tañidos. El pasado fin de semana se juntaron en Revilla del Campo varios grupos provenientes de una quincena de localidades para poner en valor el toque de fiesta, el de tentenublo, el de domingo, el de muerto (que era diferente si el fallecido era hombre o mujer) o el de angelus. El resultado del encuentro no pudo ser más positivo, según destacó el regidor anfitrión, Jesús Barrio.

La celebración comenzó el sábado con una charla sobre el lenguaje de las campanas impartida por Chema Bombín, de Las Quintanillas. La ponencia, que incluyó un coloquio, tuvo mucho éxito puesto que el Salón de Plenos de la Casa Consistorial se llenó para la ocasión. Entre el numeroso público, figuraban el subdelegado del Gobierno, Pedro de la Fuente; el secretario territorial de la Junta de Castilla y León, Lorenzo Saldaña; el diputado de Cultura, Luis Jorge del Barco, y varios alcaldes de la provincia.

Una niña se divierte jugando a tocar las campanas.
Una niña se divierte jugando a tocar las campanas. / BC

A continuación, los asistentes se trasladaron hasta el campanario de la iglesia para escuchar los toques. Aquellos que no pudieron subir hasta la torre del edificio -«muchos de los campaneros son muy mayores», añadió el regidor de Revilla del Campo- demostraron su valía en la propia plaza gracias a un campanario móvil que cedió la empresa Campanas Quintana de Saldaña (Palencia) para esta fiesta. Por su parte, muchos niños se sumaron al encuentro tocando estos instrumentos «y disfrutaron como los que más», comentó Barrio.

La comida de hermandad congregó, entre campaneros, acompañantes y curiosos, a cerca de 190 personas que disfrutaron de una paella en el parque del Campillo. Entre las actividades, también hubo un homenaje en recuerdo a los campaneros fallecidos. De hecho, varios familiares suyos no se perdieron el reconocimiento y sus descendientes siguieron la tradición de tocar las campañas.

Por último, Barrio explicó que la intención de los organizadores es repetir la reunión de manera anual en un municipio burgalés. La lista de pueblos con representación de campaneros es grande. En Revilla del Campo hubo representación de Las Quintanillas, Pampliega, Mambrilla de Lara, Villandiego, Talamillo del Tozo, Rabé de las Calzadas, Tabanera del Pinar, Yudego, Puentedey, Navas del Pinar, Boadilla del Monte, Quintanadueñas y Susinos del Páramo.

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