La historia y la cultura judías se hacen fuertes en Castrillo Mota de Judíos cinco años después del 'rebautismo'

Los carteles y señales se cambiaron en 2015/Ricardo Ordóñez/ICAL
Los carteles y señales se cambiaron en 2015 / Ricardo Ordóñez/ICAL

El municipio burgalés rechazó el apellido 'Matajudíos' el 25 de mayo de 2014 | Se ha convertido en un referente internacional en la lucha contra el antisemitismo

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Cuando aquel 25 de mayo de 2014 los vecinos de Castrillo acordaron un cambio de nombre pocos pensaron que un acto tan simple en apariencia acabaría por constituir un hito en la historia del municipio burgalés. Y es que dejar de apellidarse 'Matajudíos' para convertirse en 'Mota de Judíos' solo fue el principio de una aventura que ha llevado a Castrillo a conseguir un reconocimiento internacional como referente en la lucha contra el antisemitismo.

Se aprovechó la convocatoria de elecciones europeas para someter a consulta popular el cambio de denominación, en un intento de recuperar el origen judío del municipio y dejar atrás un 'Matajudíos' que, cuanto menos, era políticamente incorrecto. De los 56 vecinos llamados a votar, 29 se sumaron al cambio a favor de 'Mota de Judíos', mientras que 19 votaron en contra y se declararon nulas cuatro papeletas.

El Ayuntamiento solicitó una actualización de su 'apellido' y la Junta de Castilla y León la autorizó en junio de 2015, aceptando que la petición se basaba en una justificación histórica. A saber, en 1035 un enfrentamiento con el rey Fernando I de Castilla obligó a la comunidad judía de Castrojeriz a trasladarse y crear un nuevo asentamiento en el conocido como cerro de La Mota.

Imagen de las votaciones el 25 de mayo de 2014
Imagen de las votaciones el 25 de mayo de 2014 / Ricardo Ordóñez| ICAL

El asentamiento se bautizó como Castrello, una denominación que acabó evolucionando a Castriello, y se mantuvo hasta que en 1311 se permitió a los judíos volver a Castrojeriz. Tiempo después, el actual municipio se creó en una zona muy próxima al asentamiento judío y adquirió el nombre de Castrillo de Judíos (o Castrillo Mota de Judíos).

Sin embargo, en el siglo XVI, bien por un error de transcripción bien por intereses políticos, Castrillo devino en Castrillo Matajudíos. Y así se mantuvo hasta 2015 cuando, tras la autorización de la Junta, en octubre se hizo efectiva (y visible) la redenominación con la sustitución de carteles, placas y señalizaciones por nuevos que recogían Castillo Mota de Judíos.

Y, desde entonces, el municipio burgalés ha ido escalando posiciones hasta ocupar un lugar destacado en el mapa internacional, convertido en un hito para la comunidad judía. «Han reconocido el trabajo realizado y la valentía», simbolizada en el simple cambio de nombre, como un ejemplo de lucha contra el antisemitismo, explica el alcalde, Lorenzo Rodríguez.

Un ejemplo internacional

«Sin equivocar la historia y la política», insiste, Castrillo «solo ha querido recuperar su historia, pues la historia es la vida de un municipio». Así que, tras rebautizarse, Castrillo ha impulsado proyectos como las excavaciones en el yacimiento de La Mota, para conocer cómo vivieron los judíos en aquel primer asentamiento y desarrollar rutas turísticas que acerquen el pasado sefardí al visitante.

Imagen del día del cambio de la señalización, que hacía oficial la redenominación
Imagen del día del cambio de la señalización, que hacía oficial la redenominación / Ricardo Ordóñez | ICAL

También el Centro para la Recuperación de la Memoria y de la Cultura Sefardí, que se encuentra en construcción, a falta de contar con una inversión extranjera que le dé el último empujón y asuma su gestión. Y se ha impulsado, desde Castrillo para Castilla y León, la creación de la red de juderías de la región y los itinerarios sefardíes, ha recordado el alcalde.

En estos cinco años, Castrillo Mota de Judíos ha recibido más visitas turísticas, ha visto aumentar las inversiones privadas y el reconocimiento internacional. El municipio forma parte de la coalición internacional de lucha contra el antisemitismo, se le invita a eventos, congresos y reuniones de la comunidad judía por todo el mundo y cada vez estrecha más los lazos con Israel.

Y todo sin implicar la política, insiste Rodríguez, quien defiende la apuesta de Castrillo por su historia y su cultura. «En 2014 era impensable» llegar hasta donde se ha llegado, reconoce, pues «ni en el mejor de los sueños» el municipio habría concebido recibir el reconocimiento expreso del Rey Felipe VI y su simbolismo internacional.

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