CHD confirma que Castrovido está al 98% y el llenado en pruebas arrancará en otoño

Imagen del estado actual de las obras/BurgosConecta
Imagen del estado actual de las obras / BurgosConecta

La infraestructura burgalesa tiene pendiente, además del hormigonado, tareas complementarias que se irán ejecutando a lo largo de 2018

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Como adelantó días atrás el subdelegado del Gobierno en Burgos, Roberto Saíz, las obras de construcción del embalse de Castrovido afrontan este 2018 su recta final. Los trabajos de hormigonado se encuentran al 98,4 por ciento, a falta de la coronación de sus bloques centrales, lo que permitirá comenzar el llenado en pruebas, según las previsiones, a partir del otoño, informan desde la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) en una nota de prensa.

Con un presupuesto total de 231 millones de euros, la presa burgalesa servirá para crear un embalse con una capacidad de 44 hectómetros cúbicos bajo una lámina de agua de 214 hectáreas de superficie. Se trata de una infraestructura muy demandada por las poblaciones de la cuenca del Arlanza, pues servirá para regular su caudal, evitando episodios de avenidas y garanizando suministro para los cultivos de regadío.

Se espera iniciar el llenado en pruebas en otoño

Además de la regulación, la presa va a hacer posible el abastecimiento a poblaciones de aguas abajo, con una dotación de 3 hectómetros cúbicos anuales, y el riego de una superficie de algo más de 6.000 hectáreas, con un consumo anual estimado de 30 hectómetros cúbicos. Por otro lado, dispondrá de un aprovechamiento hidroeléctrico compatible con su diseño desde una de las torres de toma, y un caudal máximo de salida de 11 metros cúbicos por segundo.

Tiene una altura sobre el cauce de 74 metros y una longitud de coronación de 534 metros y está rematada por una calzada y sendas aceras con una anchura total de 9 metros, ha recordado el organismo de cuenca. Y a lo largo del presente año está previsto concluir su hormigonado, acabando de suministrar los 815.000 metros cúbicos totales que exige el proyecto, de cuya ejecución se encarga la empresa FCC.

Tareas programadas

Asimismo, las actuaciones de los próximos meses van a centrarse en otras tareas como el cierre del actual desvío del río, los blindajes y compuertas del aliviadero inferior, las instalaciones eléctricas y el acceso a las galerías de las presa por ambas laderas. En consecuencia, sería posible iniciar el llenado del vaso a partir del otoño.

La presa será una realidad en 2019, tras treinta años de proyecto

Otras tareas programadas son la terminación de los conductos procedentes de las dos torres de toma de agua hasta la conexión del cuenco amortiguador, para la futura central, y la construcción de la presa de cola, que concluirá en verano, para mantener el nivel de la lámina de agua constante en la parte superior del embalse, con independencia de su nivel. La presa dispone además de aliviadero superior e inferior –a cota 1.042 y 1.032 respectivamente-, dos desagües de fondo provistos de doble compuerta cada uno, y dos torres de toma semicilíndricas adosadas al paramento de la presa.

Trienta años de historia

El proyecto de la presa se gestó hace más de tres décadas. Si bien el primer proyecto físico no se redactó hasta el año 2000, la idea ya empezó a estudiarse en la década de los 80. La obra ha sufrido retrasos, modificados y paralizaciones, la última de las cuales derivada del accidente mortal que costó la vida a cuatro operarios de la constructora en 2011. Ahora, por fin parece que la culminación de la infraestructura está próxima, y que se pondría en funcionamiento en 2019.

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