25 enfermos renales esperan un transplante de riñón en Burgos

Operación de transplante de riñón/Word/El Norte de Castilla
Operación de transplante de riñón / Word/El Norte de Castilla

La Asociación ALCER tiene registardos 636 enfermos renales en la provincia, de los cuales 224 están transplantados y 25 lo esperan actualmente

Cristina López Reques
CRISTINA LÓPEZ REQUESBurgos

La cifra de enfermos renales en Burgos es «muy alta». Así lo ha afirmado Alfonsa Illera, presidenta de la Asociación para la Lucha Contra Enfermedades del Riñón (ALCER), señalando que, en total, hay registrados 636 pacientes en toda la provincia, un número que va aumentando año tras año. Se trata de una enfermedad que se produce cuando los riñones no son capaces de filtrar de manera adecuada las toxinas y los desechos de la sangre.

Uno de los aspectos importantes para los enfermos renales es el trasplante de riñón. Para ello, es necesario que haya donantes, un gesto que sitúa a España como líder a nivel mundial. En Burgos, la solidaridad también es importante, pues durante el pasado año se produjeron 16 donaciones. Actualmente, 25 personas están esperando un transplante de riñón y cuatro ya lo han recibido. El último, hace apenas una semana, fue el de un miembro de la propia junta directiva de ALCER, que «se encuentra bien y recuperándose», asegura Illera.

Aunque actualmente hay tratamientos adecuados para este tipo de enfermedades, es un proceso largo por el que los pacientes deben acudir al hospital varias veces a la semana y durante varias horas al día. Por esa razón, señala Illera, «cada vez hay más personas que optan por hacer la hemodiálisis en su casa» y, en concreto, en Burgos lo hacen dos personas de las 28 que se someten a diálisis peritoneal. Para ello, el Sacyl facilita el material y forma al paciente y a sus familiares para que desde el domicilio pueda someterse al tratamiento.

Además, 178 personas, a través de la diálisis, tienen que eliminar artificialmente las sustancias nocivas o tóxicas de la sangre, de las cuales 126 lo hacen en el Hospital Universitario de Burgos (HUBU), 33 en Aranda de Duero y 19 en Miranda de Ebro. Otros 206 pacientes se encuentran en pre-diálisis, es decir, tienen una importante afectación de la función renal pero todavía no se encuentran en tratamiento sustitutivo.

La media de edad de las personas que tienen que someterse a la diálisis es alta, de unos 64 años, tal y como informa la presidenta de ALCER. Debido a su edad, continúa, se añaden problemas a la enfermedad, como la diabetes o la elevada probabilidad de infartos, situaciones que incrementan las posibilidades de fallecimiento. Y es que, de los 40 muertos durante el pasado año, indica Illera, «la mayoría eran personas de alrededor de 80 años».

La cifra de enfermos renales en Burgos sigue en ascenso y desde ALCER animan a todos a unirse a la asociación, en la que actualmente hay poco más de 200 enfermos, ya que«cuesta mucho convencerles y que den el paso». El motivo, continúa Illera, es «que son mayores y piensan que no van a disfrutar de la asociación». Pero no es así, pues los propios pacientes afirman que «es muy importante» que pasen tiempo juntos para hablar de los tratamientos, dolencias y cómo se sienten. «Con la familia preferimos disimular el dolor, pero entre los pacientes nos sinceramos más, podemos hablar con más libertad», ha afirmado la presidenta.

 

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