Las excavaciones en Revenga sacan a la luz talleres y espacios de producción propios del poblado altomedieval

Imagen del trabajo realizado en el yacimiento durante la sexta campaña de excavaciones/BC
Imagen del trabajo realizado en el yacimiento durante la sexta campaña de excavaciones / BC

La sexta campaña se ha centrado en delimitar los espacios de trabajo que se ubican junto a las casas que componen un poblado habitado entre los siglos V y XIII

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Poco a poco, grano de arena a grano de arena, se va desentrañando la historia del yacimiento altomedieval de Revenga, complejo pero de gran riqueza, que se ha convertido ya en una referencia científica de calado internacional. La sexta campaña de excavaciones, que concluyó este viernes, se ha centrado en los espacios dedicados a la producción, la elaboración de cerámica, los talleres y el trabajo con hierro.

Se ha excavado en una pequeña zona, de unos diez metros cuadrados, como es habitual, y se ha delimitado ese espacio de trabajo en el que los moradores del poblado generaban los materiales, instrumentos y herramientas para su abastecimiento. Es un espacio rodeado por las viviendas, ha explicado Karen Álvaro, una de las investigadoras y directora de la excavación, que arrancó en el año 2014.

Álvaro recuerda que el yacimiento de Revenga es «singular» pues muestra el hábitat del mundo rural no romano, cómo vivían poblados periféricos al margen de los circuitos romanos, de Clunia o incluso del cenobio de San Pedro de Arlanza. El asentamiento de Revenga funcionaba de manera autónoma, se dedicaban a la explotación del bosque, a la agricultura y la ganadería y producían su propia cerámica y sus utensilios, ha apuntado Álvaro.

De ahí la importancia de ahondar en el conocimiento de esa zona destinada a la producción, en la que se han encontrado restos cerámicos y algunos de hierro, como clavos. Se ha podido definir un taller y se ha excavado para sacar a la luz un horno, que ya había aparecido el pasado año. También se ha descubierto una covacha, un especie de casa o construcción baja y humilde, pero derrumbada y que se estudiará en próximas campañas pues este año ya no ha dado tiempo.

Yacimiento de Revenga / BC

El yacimiento de revenga es complejo, insiste Álvaro, pero muy rico y científicamente muy interesante. La investigación llevada a cabo hasta ahora ha permitido saber que el asentamiento estuvo ocupado desde el siglo V hasta el siglo XIII, cuando sus moradores se marcharon a Canicosa, Quintanar y Regumiel. «Tenemos todo el eje cronológico para ver la evolución», lo que hace también más complicado la datación con precisión y encontrar los límites entre las fases de asentamiento.

La gente vivió y produjo allí desde un primer momento, explica Karen Álvaro, y fue construyendo sobre construcciones existentes y reutilizando materiales, así que los límites a veces están difusos. Los restos cerámicos, los materiales metálicos, los restos vegetales o la tiera ayudan en las labores de datación y, lo que no se puede concretar sobre el terreno, se hace en los laboratorios para poder saber si una determinada construcción corresponde al siglo V, VI o VII, que es la época en la que se enmarca el trabajo actual.

«Excepcional»

El yacimiento de Revenga ocupa una extensión de dos hectáreas, así que queda mucho trabajo por hacer. La necrópolis rupestre se recuperó en una primera fase, sin embargo todavía que da definirla, explica Álvaro. Lo que hace «excepcional» al yacimiento es precisamente la existencia de ese poblado anexo a la necrópolis que ayuda a llenar un vacío histórico, el de los pobladores altomedievales de asentamientos periféricos al mundo romano.

Se tiene información sobre las necrópolis, pero no sobre el mundo de los vivos, así que este proyecto está ayundado a «dar a conocer a la gente invisible de la historia». De ahí su relevancia científica y el hecho de que el yacimiento se haya convertido en un «foco de referencia en investigación» en el ámbito internacional. Científicamente es muy conocido, pero no tanto en el ámbito divulgativo.

El proyecto de excavaciones está liderado por la Universidad de Barcelona, a la que pertenece Karen Álvaro, y cuenta con un presupuesto de unos 10.000 euros, que financia la Junta, la Diputación el Comunero de Revenga. Se realizan campañas de entre 10 y 15 días y, en esta ocasión, se ha contado con dos alumnos que están realizando sus tesis y otros diez en prácticas, más las investigadoras titulares.

Una vez concluida la campaña, esta tarde, a las 19:00 se celebrará en la Casa de la Madera una charla para presentar las conclusiones y acercar a los vecinos la relevancia del yacimiento. Se hace todos los años y con mucho éxito, reconoce Karen Álvaro, pues el tema interesa y la gente se siente implicada con una necrópolis y un asentamiento de su tierra, en el que vivieron sus antepasados.

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