El marzo más lluvioso de los últimos años deja la sequía en un mero recuerdo

Embalse de Úzquiza./CHD
Embalse de Úzquiza. / CHD

El volumen de agua embalsada se ha incrementado de manera espectacular en las últimas semanas, aunque todavía «hay margen» de maniobra para controlar avenidas extraordinarias

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

En apenas unas semanas, el tercio norte peninsular ha pasado de sufrir una de las peores sequías que se recuerdan a contar con abastecimiento de agua más que suficiente. Así lo demuestran, entre otros, los datos de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que dan fe de una situación «muy positiva» en toda la cuenca. Una situación que, hace apenas seis semanas, parecía casi una utopía.

A mediados de febrero, los embalses de la cuenca presentaban una fotografía deslucida, con apenas 19 hectómetros cúbicos de agua embalsada. Pero entonces comenzó a llover y nevar. Y desde entonces, casi no ha parado. De hecho, los datos pluviométricos indican que el mes pasado fue el marzo más lluvioso de los últimos años, con acumulaciones de más de 120 litros por metro cuadrado en la inmensa mayoría de la cuenca.

Esas precipitaciones han permitido que los pantanos incrementen el volumen de agua embalsada de manera espectacular. Se trata, según fuentes de la CHD, de una «mejora muy rápida» que, en el caso de Burgos, deja una buena fotografía de situación de cara a los próximos meses.

Ahora mismo, el embalse del Arlanzón se encuentra al 91,4% de su capacidad, mientras que el de Úzquiza, situado aguas abajo, cuenta con casi 62 hectómetros cúbicos de agua embalsada (un 82,6%). Esos datos permiten que el sistema de embalses presente una situación más favorable que los años anteriores. De hecho, entre los dos (que forman un único sistema) presentan un volumen de agua embalsada cinco puntos superior a la media de la última década.

Esa circunstancia, unida a la humedad que ya presenta el terreno tras las últimas lluvias y a la reserva de nieve que aún queda en las cumbres de La Demanda, garantiza tanto la campaña de regadío para las 2.600 hectáreas de la cuenca como el abastecimiento de la población durante los próximos meses.

De hecho, la pregunta ahora es sí habrá que desembalsar agua y qué consecuencias puede tener. En este sentido, desde la CHD insisten en que «aún hay margen de maniobra». Así, el volumen de resguardo del embalse de Úzquiza se calcula en unos 65 hectómetros cúbicos. A partir de esa cifra, que se prevé alcanzar a lo largo de las próximas jornadas, los técnicos de la Confederación deberán equilibrar las entradas con las salidas. Ahora mismo, se están desembalsando 2 hectómetros cúbicos por segundo, pero esa cifra puede incrementarse sin riesgo alguno. De esta forma, «si las entradas son graduales» no debería haber ningún problema, insisten.

También en el Ebro

Por su parte, la fotografía de situación de la cuenca del Duero es prácticamente idéntica a la que presenta actualmente la del Ebro. En este caso, el volumen de agua embalsada en el pantando de Arija se ha incrementado de manera espectacular en las últimas semanas. A principios de noviembre de 2017, el embalse, uno de los más grandes de todo el tercio norte peninsular, presentaba una imagen más que preocupante, con apenas 130 hectómetros cúbicos de agua embalsada (un 24% del volumen total). Hoy, esa cifra se ha disparado hasta los 386 hectómetros cúibicos (casi un 72%), lo que permite afrontar con garantías suficientes la campaña estival.

En este caso, además, el progresivo incremento del volumen de agua embalsada no implica mayores problemas, toda vez que la gran capacidad de embalse con la que cuenta el pantano aporta un mayor margen de maniobra a la hora de desaguar en caso de necesidad.

 

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