La galería sepulcral de Covaneria vuelve a ser objeto de una excavación para analizar y datar nuevos restos

En la Cueva de La Quebrantada se han encontrado varios fósiles humanos, entre ellos varios cráneos. /Cortesía de Ana Isabel Ortega
En la Cueva de La Quebrantada se han encontrado varios fósiles humanos, entre ellos varios cráneos. / Cortesía de Ana Isabel Ortega

Cueva Covaneria forma parte del Complejo Kárstico de Ojo Guareña en la provincia de Burgos | En 2018 ya se recuperó un importante conjunto funerario

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Hoy ha comenzado una nueva campaña de excavaciones arqueológicas en Covaneria, una de las cavidades que forma parte del Complejo Kárstico de Ojo Guareña declarado Bien de Interés Cultural en abril de 1970. Covaneria no conecta con la red principal de Ojo Guareña debido a la colmatación total de sedimentos de su tramo final aunque como señalan los expertos «su morfología hace evidente que se trataba de una de las paleosurgencias más elevadas del complejo», según la arqueóloga Ana Isabel Ortega Martínez, quien dirige la intervención.

La campaña de excavaciones que hoy comienza está planeado que finalice el próximo 12 de septiembre. El yacimietno de la galería sepulcral fue descubierto por el Grupo Espeleológico Edelweiss y publicado en 1986 pero en 2017 el lugar fue objeto de expolio. Fue entonces cuando se constató la existencia de abundantes restos humanos esparcidos por el suelo del conducto, que se recuperaron y se depositaron en el Museo de Burgos.

Tras este suceso, la Junta de Castilla y León aprobó una intervención que permitiera contextualizar el yacimiento. Tras la excavación de la pasada campaña se recuperó un importante conjunto funerario que ha proporcioando numerosos huesos humanos de, al meno, 19 personas, 12 de las cuales son niños de edades comprendidas entre un neonato y los 12 años. También hay siete adultos, dos de ellos jóvenes de entre 20 y 25 años, y los cinco restantes son adultos de más de 35 años.

Interior de Cueva Covaneria.
Interior de Cueva Covaneria. / Cortesía de Ana Isabel Ortega

El depósito funerario está asociado a abundantes fragmentos de cerámicas prehistóricas, que conforman grandes vasijas y pequeños cuencos. «Estos restos parecen apuntar a la presencia simbólica o ritual de un espacio singular de carácter sepulcral, un lugar especial situado en una estrecha y colgada grieta, donde se depositaron los restos de niños y adultos dentro de la tradición de enterramientos colectivos en un momento incierto entre el Neolítico y la Edad de Cobre», según señala Ortega.

Para la campaña de este 2019, la Junta de Castilla y León ha vuelto a encargar los trabajos de excavación, estudio y analíticas a la Fundación Atapuerca, siendo la arqueóloga Ortega quien dirige la intervención y el antropólogo Antonio Molina quien se encarga del estudio de los restos humanos. Además, participan miembros del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), de la Universidad de Alcalá de Henares y del Grupo Espeleológico Edelweiss.

Los nuevos restos que aparezcan deberán ser entregados al Museo de Burgos y el informe con los resultados de la excavación, analíticas y dataciones a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León.

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