Una ruta de Nacimientos por Miranda de Ebro

Belén de la residencia de las Franciscanas de Montpellier. /BC
Belén de la residencia de las Franciscanas de Montpellier. / BC

La asociación belenista Mirandesa ha difundido la cultura de los nacimientos en la ciudad del Ebro

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La tradición belenista en Miranda de Ebro está bastante extendida y no solo por el hecho de que exista una Asociación Belenista Mirandesa, sino por la cantidad de nacimientos que se pueden contemplar a lo largo de un paseo por la ciudad.

Citando solo unos cuantos, quizá los más llamativos, comenzamos el recorrido por la parroquia de Santa María. Debajo del coro de esta monumental iglesia, del siglo XVI, se ubica un belén con unas muy trabajadas montañas y casas iluminadas.

A continuación, El Buen Pastor, parroquia donde José Salazar, un miembro de la citada asociación belenista, plasma cada año su creatividad artística con algunas figuras en movimiento y otras que representan algunos oficios de época: panadero, hilandera, agricultores y aguadores, herrero, tendero…

Casi tantos oficios o más pueden contemplarse en el belén de la parroquia de Santa Ana, de Bayas, también digno de visitar.

 Pero no solo de parroquias va el asunto, ya que incluso un local como el gimnasio Podium tiene su propio belén. Pequeño, pero observable desde la calle, llama la atención de cuantos transitan por la zona, acercándose a contemplar sus numerosos detalles.

 Si se premiase la originalidad, con mucha seguridad habría que otorgarlo al restaurante L'arrozeria. Allí se encuentra un curioso diorama relativo a la llegada de los reyes magos, que entran en una casa y se sorprenden al encontrarse a ellos mismos representados a modo de pequeñas figuras.

 Aunque, para llamativo, el nacimiento del Hospital Santiago Apóstol. En sintonía con las esculturas de soldadura del exterior del hospital (de don Quijote y Sancho Panza, y del peregrino del Camino de Santiago), elaboradas por un antiguo trabajador de mantenimiento del centro, se ubican cada año en el mismo sitio, aunque con distinta ambientación, las imágenes de la Virgen María, San José y el niño Jesús. Como curiosidad, este año, el niño se encuentra en una incubadora y monitorizado.

 En nuestro recorrido no puede faltar el belén que la asociación monta cada año en la Casa Municipal de Cultura. Es, con mucho, uno de los belenes más trabajados de la ciudad, en el que –además– siempre se encuentra algún guiño a Miranda. Este año, en concreto, el colegio de los Sagrados Corazones. Y, junto a él, una réplica a escala del monasterio de Suso. También se exponen seis dioramas dedicados a la anunciación, la posada, el nacimiento de Jesús, el anuncio a los pastores, el encuentro de los reyes magos y la huída a Egipto.

Reseñar también el belén monumental en la residencia de las Franciscanas de Montpellier. Es admirable cómo solo dos hermanas de la congregación pueden realizar este belén de grandes dimensiones. No falta detalle: desde el molino al censo, pasando por Nazaret o un mesón, junto a las tradicionales escenas del camino de los reyes magos, el castillo de Herodes o el anuncio a los pastores.