«Esta era una muerte anunciada»

Biser K., presunto autor del asesinato, y Monika Asenova, última mujer víctima de violencia de género./BC
Biser K., presunto autor del asesinato, y Monika Asenova, última mujer víctima de violencia de género. / BC

Discusiones, un hombre violento, un incendio provocado en la vivienda son los antecendentes que llevan a los vecinos del pueblo a lamentar y sentir rabia por el último asesinato de violencia machista

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

Una pareja se abrazaba en una marquesina de autobuses urbanos de Burgos cuando partía hacia Salas de los Infantes para informar de lo que nadie quiere, otro más, otro asesinato machista, otro suceso de violencia de género que, además, esta vez ocurre cerca. Esa pareja me hace pensar que el amor debe ser eso, fácil y grato.

Monika, de 28 años, es el nombre de la última mujer víctima de violencia de género de España, asesinada por su pareja, un hombre que no entiende ni de amor ni de respeto. Residía en Salas de los Infantes, tenía dos hijas de 12 y 14 años y una vida sobre la que solo ella debía decidir pero no ha sido así, su marido se la ha arrebatado. Hoy, a las 10.07 horas un hombre se ha presentado voluntariamene en el Puesto de la Guardia Civil de Salas de los Infantes, ensangrentado y comunicando que había apuñalado a su pareja en el domicilio familiar con un arma blanca.

En ese mismo momento, varios vecinos de Salas de los Infantes entraban en el patio trasero del bloque donde residía la familia. Allí se encontraba ella todavía con vida. Una de las vecinas que ha acudido a socorrerla explica que la mujer decía que su marido la había clavado un cuchillo, la había tirado y se moría. Los gritos de la discusión y de auxilio de la mujer alertaron a los vecinos que acudieron a ver qué pasaba y llamaron a la ambulancia. En ese momento todavía estaba con vida pero, cuando han llegado los servicios sanitarios, ya había fallecido, ya era otra víctima mortal más de la lacra de la violencia de género.

La discusión y el apuñalamiento se han producido en la vivienda en la que residía la pareja normalmente pero que ahora mismo estaba deshabitada por un incendio. Un incidente que ocurrió el viernes 28 de junio, un fuego provocado por el marido, según los testimonios de algunos vecinos, que se preguntaban por qué el hombre no había sido detenido tras el incendio. Ese día se produjo una discusión entre la pareja, un vecino del bloque confirma que las peleas y gritos eran habituales, y después llegaron las llamas y una explosión. «Esto era una muerte anunciada», lamentaba una vecina que hablaba conmigo pero no apartaba la vista, atónita e incrédula, del lugar de los sucesos, «era un hombre celoso», añadía.

Al igual que su vecino de bloque y esta mujer de Salas, otro hombre confirma que el presunto asesino era «poco de fiar». Este varón recuerda cómo en una ocasión, le dejó las llaves de su casa porque había contratado al presunto asesino para pintar algo en la vivienda. Cuando regresó se percató de que le faltaban algunos objetos, fue a pedírselos y el hombre le contestó con palabras violentas y amenazas. Alguien más se une a la conversación -mientras la Guardia Civil y el Servicio de Criminalística siguen haciendo su trabajo- viene a decir que el hombre bebía mucho.

En el patio trasero, a la vista de todos

Actualmente, Monika vivía con familiares en San Leonardo (a unos 34 kilómetros de Salas) y allí estaban también hoy sus hijas, dos víctimas más del asesinato. Algunos vecinos de Salas apuntan que el hombre residía en otra vivienda del pueblo pero hay quien afirma que seguían juntos y se les había visto por San Leonardo. La versión más extendida es que habían acudido a la casa incendiada a recoger pertenencias y allí se originó la discusión. En esa vivienda su marido y asesino la apuñaló y la defenestró. Se ha decretado secreto de sumario.

Salas de los Infantes es un municipio de unos 2.000 habitantes donde todos se conocen pero, además, Monika era una mujer comprometida socialmente con el pueblo, integró las listas del Partido Popular para las elecciones municipales y participaba en la organización del Festival de las Culturas, como así ha recordado hoy el Pleno del Ayuntamiento salense, que ha decretado tres días de luto y cuyas banderas ondean a media asta.

Los repulsivos sucesos han ocurrido en Casa Florencio, una de las viviendas más antiguas del pueblo, ubicada en plena Plaza Mayor donde se encuentran los juzgados, el INEM o el Ayuntamiento, cerca de decenas de vecinos. Las ventanas de la casa comunican con la Plaza Mayor y con un patio trasero a la vista de pocas viviendas, un lugar que la brigada del Ayuntamiento ha tenido que limpiar de maleza para poder localizar a la mujer. Porque lo lamentable de la violencio de género es esto, que hay quien la intenta ocultar pero vertebra la sociedad y no conseguimos erradicarla.

El hombre ha lanzado a Monika al patio trasero. Porque muchas veces esto también es lo más triste de la violencia de género, que se intenta ocultar pero cuando lo peor ocurre siempre se sabía más de lo que parecía, siempre hay un caso cercano. No existían denuncias previas por violencia de género, pero sí un «conato», una discusión en 2011 que no acabó en denuncia por parte de la mujer

El feminismo crece, las manifestaciones de repulsa se suceden, esta tarde una más en Salas de los Infantes, pero cada caso de violencia de género es un paso hacia atrás. Un paso que no debería mermar la intensidad de la lucha contra esta lacra sino impulsarla. Desde 2003 en Burgos han sido asesinadas por sus parejas o exparejas un total de nueve mujeres, Monika pasa a engrosar esa lista (siendo la segunda asesinada en Castilla y León en lo que va de año).

Cifras que son nombres, cifras que son vidas que no hay que olvidar y por las que hay que seguir luchando, en la calle, en las instituciones, en la educación, en casa y con amigos.

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