El viaducto del Ave en Frandovínez no acabará hasta «finales de primavera»

Aún falta mucho para concluir las obras del viaducto de Frandovínez. /GIT
Aún falta mucho para concluir las obras del viaducto de Frandovínez. / GIT

Tras el parón del pasado verano, las obras de reconstrucción deberían haber acabado el pasado mes de enero, pero todavía quedan varias semanas de obras | El avance de los trabajos pone en cuestión las últimas previsiones sobre la puesta en servicio de la línea de Alta Velocidad

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La llegada de la Alta Velocidad a Burgos continúa acumulando retrasos que ponen muy en cuestión las últimas previsiones lanzadas al respecto. Y es que, un simple análisis de la situación actual permite aventurar que las obras no concluirán a mediados de año, tal y como quedó comprometido meses atrás por parte del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según esas previsiones, los trabajos de la línea deberían estar totalmente terminados a principios de verano, con el objetivo de desarrollar a partir de ahí las pruebas de circulación, pero el avance de las obras de reconstrucción del viaducto de Frandovínez no se ajustan a esas previsiones.

De momento, desde el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) eluden hablar de retrasos, pero la realidad es contumaz. Repasemos fechas. En enero de 2018, Adif notificaba a la UTE AVE Variante de Burgos, adjudicataria del tramo Estépar-Burgos, la necesidad de reconstruir el viaducto sobre el río Arlanzón ubicado a la altura de Frandovínez. Una infraestructura de 180 metros de longitud completamente nueva que, sin embargo, presenaba «deficiencias» en el hormigonado que le impedían cumplir las exigencias de seguridad.

A pesar de presentar un recurso ante la decisión, Adif acabó obligando a la empresa a realizar la obra y sufragar su coste, presupuestado en 2,9 millones de euros. Así, a principios de mayo se comenzó a derribar el viaducto, una actuación que contaba con un plazo de ejecución de dos meses y que se llevó a cabo sin mayores contratiempos.

Una vez derribado el antiguo -nuevo- viaducto, había que acometer su reconstrucción. Sin embargo, las obras de reconstrucción no comenzaron de manera inmediata, sino que se postergaron hasta mediados de octubre por un conflicto con la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD). Tomando como referencia esa fecha, que ya implicaba un retraso respecto a las previsiones iniciales, y teniendo en cuenta que esta segunda fase se planteó con un plazo de ejecución de tres meses, el pasado 17 de enero debería haberse finalizado la reconstrucción del viaducto.

Estado actual de las obras.
Estado actual de las obras. / GIT

Pues bien, acabamos de empezar el mes de marzo y las obras no han concluido. Es más, un simple vistazo a la zona de trabajos permite comprobar que todavía falta mucho para que concluyan. De hecho, ni siquiera se ha terminado de acometer la cimbra y el hormigonado. De la colocación del tablero, por supuesto, ni hablamos.

En este sentido, la previsión oficial que maneja actualmente Adif pasa por concluir todos los trabajos del viaducto «a finales de primavera». Eso sí, con la ejecución del nuevo viaducto no será suficiente, ya que luego habrá que acometer el montaje de la vía y la línea área de contacto sobre la misma, así como el tendido de los cables de instalaciones de seguridad y comunicaciones.

Paralelamente, todavía se deben terminar las obras de restauración ambiental, que se han ejecutado en «un 80% aproximadamente», pero que se prolongarán «durante los próximos meses», según Adif.

Vamos, que todo hace indicar que las obras en la línea, que también continúan pendientes de la actuación en Palenzuela, donde la plataforma se está hundiendo, no acabarán en junio de este año, tal y como comprmetió en noviembre de 2018 el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Su previsión ha fallado, al igual que lo han hecho las lanzadas por los diferentes responsables ministeriales en los últimos años.

Y luego, las pruebas de circulación

Con todo, cabe recordar que la conclusión de las obras no supondrán la llegada inmediata de la Alta Velocidad a Burgos, ni mucho menos. Y es que, una vez finalizados los trabajos de construcción y comprobado que cumplen con todas las garantías, se deberán llevar a cabo las correspondientes pruebas de circulación, que habitualmente se prolongan durante varios meses. Vamos, que los trenes Ave no entrarán en la estación Rosa de Lima hasta bien entrado 2020. Eso si no hay nuevos contratiempos, claro.

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