El Capitolio habanero y el oro de Moscú

Imagen del Capitolio. /R. C.
Imagen del Capitolio. / R. C.

Vladímir Putin, que estrecha lazos con su aliado caribeño, financia las láminas doradas que revistarán el techo del icónico edificio cubano

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑOCorresponsal en La Habana (Cuba)

La cúpula del Capitolio de La Habana continúa apresada por andamios y redes a la espera de las láminas de oro que la Rusia de Putin financia para terminar la rehabilitación general iniciada en el 2010, y que deberá estar totalmente acabada el 15 de noviembre del 2019, cuando la ciudad cumpla 500 años.

Tras ocho años de renovación, el doble de lo empleado en construirlo, de 1926 a 1929, fue reabierto en marzo pasado. El artífice de la recuperación de La Habana es Eusebio Leal. Al presentar el extenso programa de actos por la fundación de la «capital de todos los cubanos», prefirió no hablar del dinero, si bien admitió la colaboración de ciudades, estados, autonomías, organizaciones internacionales y oenegés de todo el mundo.

De todas las obras acometidas para el quinto centenario de la ciudad, la del Capitolio es de las más complejas. El 80% está terminado y abierto al público. Al subir los 55 peldaños de la enorme escalinata, se entra en un espacio de suelos de mármol brillante, con enormes candelabros de cobre y dorados en las metopas de los techos de bóveda de cañón, y otros detalles cuidados con primor por cientos de trabajadores de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC), dirigida por Leal. La imponente estatua de la República da el acceso a las salas. Laminada en oro, de casi 20 metros de altura y 49 toneladas de peso es la tercera más grande del mundo bajo techo.

A sus pies la estrella con el diamante que marca el kilómetro cero de la nación caribeña. Siguiendo una imaginaria línea recta, se abre la cúpula surcada por 16 nervios dorados que encuadran 192 metopas. Se eleva 91 metros del nivel de la calle y tiene un diámetro de 32 metros.

Por fuera se preparan los curvos techos del domo para colocar las láminas doradas. Unos 350 obreros, parte de los 5.500 especialistas en restauración formados en la escuela de la OHC colaboran con expertos rusos en el complejo proyecto. En mayo del 2017, Vladímir Putin, que en estos tiempos convulsos azotados por Donald Trump no quiere abandonar su amigo caribeño, autorizó un presupuesto de 300.000 euros para las planchas de oro, aunque otras fuentes rusas afirman que la colaboración en rehabilitación suma 8 millones.

El edificio fue construido a imagen de su homónimo de Washington, «pero más alto» dicen con picardía los guías turísticos locales.

Fue inaugurado como sede del Parlamento. Tras el triunfo de la revolución en 1959 albergó instituciones como la Academia de Ciencias, y ahora vuelve a ser sede oficial de la cámara legislativa.

La 'guinda' de la cúpula será la instalación de una linterna que apoyada en 10 columnas jónicas iluminarán la noche habanera con cinco reflectores giratorios. Mientras ese día llega, visitantes extranjeros y nacionales visitan sus salas y suben a las terrazas de los hoteles de lujo de las proximidades para divisar su imponente silueta matizada por el dorado cobrizo del atardecer.

 

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