Cáritas Burgos denuncia que se ha utilizado la desigualdad como modelo para salir de la crisis

Presentación de la Memoria 2018 de Cáritas Diocesana de Burgos. /APM
Presentación de la Memoria 2018 de Cáritas Diocesana de Burgos. / APM

En el año 2018, Cáritas atendió en la provincia a 6.446 familias. Desde el año 2014 la cifra no ha dejado de crecer | Destaca que el 46% de los ayudados estaban en riesgo de exclusión pese a tener trabajo o recibir una prestación

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

Desde que en el año 2014 Cáritas Diocesana de Burgos superara el umbral de las 6.000 familias atendidas no se ha conseguido descender esta cifra. En el 2018, Cáritas ayudó en Burgos a 6.446 familias, 8.890 personas fueron atendidas y 13.124 han sido beneficiarias de sus servicios. En total, a lo largo del pasado año se realizaron 72.851 intervenciones.

Los datos son similares y preocupan a los responsables de esta alianza humanitaria en la provincia. Una de las principales denuncias y reproches que lanza Cáritas es que la desigualdad se han implantado como modelo para salir de la crisis. Como apunta María Gutiérrez, coordinadora de acción social de Cáritas Burgos, «observamos una recuperación a dos velocidades, las personas integradas pueden, incluso, estar mejor que antes de la crisis, pero las que transitan entre los espacios de exclusión, cada vez se encuentran peor».

Esto se refleja en un dato que, como reconoce Gutiérrez, «preocupa» y es que el 23% de las familias ha Cáritas Burgos atendió en 2018 tenían ingresos procedentes del trabajo. Además, otro 23% de estas familias, recibían una prestación o pensión. A pesar de ello, tuvieron que seguir acudiendo a entidades como Cáritas. La precarización del trabajo, temporalidad o parcialidad, lleva a que tener un empleo ya no sea sinónimo de solvencia económica.

En cuanto a las ayudas económicas, Cáritas Burgos entregó 9.442 en todo el año 2018, 561.232 euros en metálico, 7.907 ayudas en especia y 237.220 euros fueron adelantados como respuesta a las ayudas que posteriormente llegaron de las administraciones.

Otro dato relevante y alarmante es que el 55% de las familias que atiende Cáritas Burgos tienen hijos menores a cargo. Hay que tener en cuenta que esta alianza humanitaria atiende a un gran volumen de personas sin hogar, por lo que este porcentaje es más significativo. Además, nuevamente son las mujeres las que más sufren la situación de exclusión y las familias monoparentales sustentadas por mujeres son las que más han necesitado los servicios de Cáritas.

Déficit económico por tercer año consecutivo

Jorge Simón, director de Cáritas Diocesana de Burgos, ha señalado que vuelven a tener déficit en sus cuentas de 2018, por tercer año consecutivo, «lo contemplamos con serenidad pero también con preocupación». En 2018, Cáritas Burgos destino 4.085.000 euros para el desarrollo de sus distintos programas que se desarrollan en 87 espacios de la provincia. Los ingresos del año pasado, sin embargo, se quedaron en 3.864.000 euros, con lo que se ha presentado un déficit de 220.000 euros.

El 57% de los recursos que gestionan proceden de ingresos del sector privado, sobre todo de la comunidad cristiana, como las parroquias o el Arzobispado, también de las aportaciones de los socios y de otras instituciones y empresas. Según Simón, son estos ingresos los que más han disminuido en los últimos años, «parece que se reduce la sensibilidad porque se habla de salida de la crisis pero no es así para muchos», señala. El 43% de los recursos restantes proceden de subvenciones y convenios con las administraciones públicas.

Transformación del modelo social

Por todo ello, lo que pide Cáritas, en palabras de Fidel Herráez, arzobispo de Burgos, es «una transformación del modelo social». Las máximas preocupaciones que la alianza humanitaria entiende que se están produciendo en la sociedad son la situación de exclusión de muchas familias; los jóvenes que abandonan sus estudios y no tienen empleo; la migración como reto más importante de la sociedad; la dificultad de acceder a una vivienda, por lo que se pide incentivar el alquiler social; se demanda también un sistema de garantía de ingresos mínimos de ámbito estatal; preocupa la despoblación y el envejecimiento que conlleva exclusión y aislamiento; y el cambio climático que acaban pagando los que menos recursos tienen.

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