Nace en Brasil el primer bebé concebido en un útero trasplantado de una donante fallecida

El equipo médico sostiene al primer bebé nacido a través de un trasplante de útero de una donante fallecida, en el hospital de Sao Paulo./Reuters
El equipo médico sostiene al primer bebé nacido a través de un trasplante de útero de una donante fallecida, en el hospital de Sao Paulo. / Reuters

La madre tenía los ovarios intactos y producía óvulos, pero nació sin útero, una enfermedad congénita que afecta a una de cada 4.500 mujeres

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

¡Es una niña! Una madre ha hecho historia tras concebir al primer bebé a partir de un trasplante de útero de una mujer fallecida. La donante del órgano fue una mujer de 45 años que sufrió un derrame cerebral y que previamente había dado a luz tres veces. El alumbramiento tuvo lugar en el Hospital Das Clinicas, de la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, el 15 de diciembre de 2017, pero los resultados del estudio ha sido publicados este miércoles en la revista 'The Lancet', tras confirmarse que, casi un año después del parto, madre e hija están sanas y se desarrollan normalmente.

El trasplante de útero tuvo lugar en septiembre de 2016, cuando la madre tenía 32 años. Sus ovarios estaban intactos y producía óvulos, pero nació sin útero por una enfermedad congénita que afecta a una de cada 4.500 mujeres en el mundo. El órgano donado, que pesaba 225 g, fue diseccionado cuidadosamente antes de aceptarlo como bueno. La operación duró diez horas y media e implicó enlazar las venas del útero de la donante con las venas de la receptora, así como las arterias, los ligamentos y los canales vaginales.

Tras ello se le administraron inmunosupresores para prevenir el rechazo de la matriz, mientras que el equipo tomó biopsias del cuello uterino a intervalos regulares para detectar signos de rechazo, que finalmente no se produjeron. La recuperación postoperatoria fue satisfactoria y la paciente fue dada de alta después de 8 días de observación en el hospital.

Poco más de un mes después del trasplante, la receptora comenzó a tener la menstruacción y siete meses después, el equipo transfirió un embrión del tratamiento de reproducción asistida (FIV) a su matriz. Diez días después, se confirmó que estaba embarazada. Los meses de gestación transcurrieron sin problemas y, en poco más de 35 semanas, la niña fue concebida por cesárea y sin complicaciones. Tras dar a luz, el útero trasplantado fue extirpado para que la madre no tuviera que seguir con la intensa medicación inmunosupresora. La niña, que en diez días cumplirá un año, pesó 2,55 kilogramos al nacer, un peso apropiado en bebés recién nacidos.

Un método esperanzador

El Dr. Dani Ejzenberg, de la Universidad de São Paulo, que dirigió la investigación, ha indicado que los transplantes con donantes fallecidos reducen los riesgos, porque el donante no tiene que someterse a una cirugía larga y complicada ni a la hospitalización, y aumentan el número de donantes potenciales. Aún así, los expertos consideran que el proceso tiene que refinarse y que se necesita más investigación antes de poder utilizarlo a mayor escala.

El procedimiento es esperanzador para aquellas mujeres infértiles -por dolencias congénitas o por otros motivos como extirpaciones del órgano tras infecciones o tratamientos oncológicos-, para las que anteriormente la adopción o el acceso a madres subrogadas era su única opción para formar una familia.

Stuart Lavery, un ginecólogo consultor del hospital Hammersmith que no participó en el estudio, ha dicho que este nacimiento es «un paso bastante importante», y ha señalado que el uso de úteros de donantes fallecidas mejora la seguridad y abre la posibilidad de que las mujeres transexuales también puedan concebir bebés.

Donantes vivos

El trasplante de útero de donantes vivos se convirtió en una realidad para tratar la infertilidad en 2014, en Suecia, cuando una mujer de 61 años decidió que le extirparan el útero para implantárselo a una de sus mejores amigas, una mujer de 35 años.

Actualmente, los úteros donados suelen provenir de miembros de la familia vivos y dispuestos a donarlos. «La cantidad de personas dispuestas y comprometidas a donar órganos después de su muerte es mucho mayor que la de los donantes vivos, lo que ofrece una población potencial de donantes mucho más amplia», ha manifestado Ejzenberg en un comunicado sobre los resultados.

En total, se han realizado 39 procedimientos de este tipo en todo el mundo, lo que ha dado como resultado a once bebés vivos hasta el momento. En España este tipo de operación requiere la aprobación del hospital, la Comunidad Autónoma y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

Con donantes facellidos se han realizado con anterioridad otros diez trasplantes de útero en Estados Unidos, la República Checa y Turquía, pero este es el primero en dar lugar a un bebé vivo, así como el primer trasplante uterino realizado en América Latina.

 

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