Memorias de un niño burgalés que cantó el 'Gordo' por la Guerra

Eladio Rilova (el primer niño por la derecha en la imagen) aparece en esta foto extraída del libro de Loterías y Apuestas del Estado que conserva su familia. /Cifra Gráfica
Eladio Rilova (el primer niño por la derecha en la imagen) aparece en esta foto extraída del libro de Loterías y Apuestas del Estado que conserva su familia. / Cifra Gráfica

Eladio Rilova, panadero burgalés, fue uno de esos niños del Hospicio Provincial que cantó la Lotería del bando franquista desde Burgos | Su familia sigue jugando el número premiado ese año, el 36758

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

El primer sorteo de la Lotería Nacional en Burgos se celebró, como estaba anunciado, el viernes 1 de abril de 1938, en el Colegio de los Hermanos Maristas. La sala se hallaba adornada con el escudo de España, la bandera nacional, así como las enseñas del Requeté y de Falange, cruzadas. El retrato del Jefe de Estado, el dictador Francisco Franco, presidía el acto. En ese sorteo estaba el joven burgalés Eladio Rilova, con unos 13 años, según recuerda su hijo Juanjo.

También estuvo Eladio en el primer sorteo extraordinario de la Lotería de Navidad celebrado en Burgos, concretamente hace 80 años. Comenzó a las nueve de la mañana y terminó a las doce y cuarto. El premio mayor toco en el número 36758, le correspondieron cuatro millones de pesetas y fue vendido en Málaga. La familia Rilova sigue jugando, cada Navidad, ese número que cantó el abuelo Eladio en el sorteo de la Lotería de Navidad. «Todavía no nos ha tocado nada a este número», reconoce su hijo Juanjo, pero es una forma de sentirse unido a su padre.

Eladio Rilova junto a su mujer.
Eladio Rilova junto a su mujer. / BC

Eladio murió hace unos 13 años. Ahora tendría 93 pero sus hijos recuerdan intactas sus anécdotas sobre aquellos años. Una época en la que él y sus dos hermanos residían en el Hospicio Provincial de Burgos. Eladio nació en Sasamon en una familia humilde que se trasladó a la capital burgalesa. Su madre falleció muy joven y el padre de Eladio fue reclutado para ir al frente en la Guerra Civil. Él y sus dos hermanos estaban solos en el mundo y les llevaron a residir al Hospicio Provincial hasta que su padre regresó de esa guerra que separó familias pero no detuvo la Lotería de Navidad.

De los tres hermanos solo él participó en los sorteos de Lotería que se celebraron en Burgos, incluido el de Navidad. «No sabemos por qué sería, igual se le daban bien los números o tenía buena voz», reflexiona Juanjo. Su padre, Eladio, recordaba esos días con alegría dentro de una época en la que se se encontraba separado de su padre y fuera de su casa. «Esos días suponían salir de la rutina y mi padre siempre nos habló de ellos con alegría», apunta Juanjo.

Eladio, que acabó siendo oficial de panadero, recordaba sobre todo las propinas de los agraciados de los números que ellos cantaban. «Uno al que le tocó el 'Gordo' les dio hasta una peseta para todos. Nuestro padre nos dijo que era un chatarrero», rememora Juanjo Rilova. Eladio y sus compañeros que cantaban los números no recibían ninguna bonificación por ello pero sí recordaba que «lo pasaban bien» y «les invitaban a desayunar».

La familia Rilova aún guarda un recorte de un periódico que entrevistó a su padre.
La familia Rilova aún guarda un recorte de un periódico que entrevistó a su padre. / BC

Ese joven burgalés que cantó los números de la Lotería en Burgos en el 1938 siempre recordó ese momento con alegría pero esta aumentó cuando desde Loterías y Apuestas del Estado le rindieron un homenaje y le entregaron una medalla y un libro. Precisamente en ese libro aparece Eladio con los bombos, junto a otros compañeros y un letrero de 'Arriba España' en el salón de actos del Colegio de los Maristas en el sorteo de Navidad del 22 de diciembre de 1938. «A todos nos hizo mucha ilusión ver esa foto porque es inconfundible. Además todos nos parecemos mucho y nos reconocemos en la foto», apunta Juanjo.

Esta efémeride burgalesa y lotera permite a la familia Rilova recordar un poco más fuerte a su padre, Eladio, y su relato nos permite conocer un poco más una época en la que encontrar la alegría parecía difícil pero los españoles acabaron siendo unos expertos en capear la adversidad.

La Lotería de Navidad suponía, en aquel momento, un pellizco de dinero para unos pocos, un motivo de esperanza para muchos y un buen pellizco de dinero para los dos bandos de la Guerra Civil que necesitaban esos ingresos para seguir combatiendo.

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