El Open Arms pondrá rumbo a Baleares si Italia y España garantizan la seguridad a bordo

El Open Arms pondrá rumbo a Baleares si Italia y España garantizan la seguridad a bordo

El Gobierno socialista acusa a la ONG de haber rechazado desembarcar a los migrantes en Malta para forzar el pulso con el ministro Salvini

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

El Open Arms solo pondrá rumbo a un puerto Baleares si España e Italia disponen los medios necesarios para garantizar la seguridad de los 107 migrantes que permanecen a bordo. Y es quem, tras 19 días de travesía, la situación en el barco de la ONG española se ha hecho insostenible, según insiste la tripulación.

Preocupa especialmente la salud mental de las personas rescatadas, que, en muchos casos, arrastran un historial de abusos y violaciones desde su paso por Libia. Ha habido amenazas de suicidio y el domingo cuatro migrantes tuvieron que ser socorridos tras lanzarse al mar para tratar de alcanzar a nado la isla de Lampedusa, frente a la que el barco permanece fondeado desde el pasado viernes ante la negativa del ministro Matteo Salvini de permitir el desembarco.

Ante esta situación, el Open Arms sostiene que no solo es urgente, sino absolutamente necesario, atracar en el puerto italiano. «Con nuestro bote a 800 metros de las costas de Lampedusa, los estados europeos están pidiendo a una pequeña ONG que haga frente, después de 18 días de espera, a otras 1.000 millas y tres días de navegación en condiciones climáticas adversas y con 107 personas agotadas a bordo», denunció la organización.

19 días de espera

1 y 2 de agosto.
El Open Arms rescata en a 124 personas.
7 de agosto.
El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, acusa al barco de la ONG española de usar los rescates como «provocación política».
9 de agosto.
El actor Richard Gere visita el Open Arms. Salvini le invita a llevarse los migrantes a sus mansiones.
10 de agosto.
El buque español rescata a otras 39 personas.
14 de agosto.
Con 143 migrantes a bordo, el Open Arms pide a la UE un puerto seguro e insiste a España para hallar una solución.
14 de agosto.
Un tribunal de la región de la Lazio tumba la orden de Salvini y permite al Open Arms entrar en aguas italianas.
15 de agosto.
Salvini no permite el desembarco en Lampedusa. La situación a bordo se agrava y hay amenazas de suicidio y peleas.
17 de agosto.
Desembarcan en Lampedusa 27 menores por orden del primer ministro Giuseppe Conte.
18 de agosto.
España ofrece los puertos de Algeciras y Baleares para el desembarco.

Este lunes el cruce de reproches entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la ONG fue a más. Según la organización humanitaria, Madrid y Roma habrían alcanzado un acuerdo para llevar la nave al archipiélago balear, algo que, poco después, desmintieron fuentes de Moncloa, desde donde, además, se reclamó a los responsables del barco que «expongan sus necesidades y las del pasaje para navegar hacia España de forma segura».

Según desgranó después el responsable de la ONG en Italia, Riccardo Gatti, una solución podría ser que España envíe un barco a Lampedusa para hacerse cargo de los 107 rescatados o bien escoltarlos. Es una solución que ya se utilizó en parte hace un año con el Aquarius, que fue acompañado a Valencia por dos buques italianos en los que viajaron algunos de los rescatados. Gatti puso también sobre la mesa el desembarco en Italia para un traslado posterior en avión.

La vía maltesa

Carmen Calvo se mostró especialmente dura con el Open Arms y sus responsables. La vicepresidenta aseguró no comprender la actitud de la ONG española. Según señaló en una entrevista en la cadena Ser, el buque tuvo la oportunidad de dirigirse en un primer momento a Malta, donde habría sido acogido. Es una versión muy diferente a la que ofrecen los cooperantes, quienes aseguran que el Gobierno de La Valeta solo les dio permiso para desembarcar a 39 personas rescatadas en aguas bajo su responsabilidad, pero en ningún caso al resto del pasaje.

La número dos del Ejecutivo recordó que el Gobierno ha buscado en todo momento una solución en el ámbito europeo, pero que la cerrazón de Salvini a abrir sus puertos ha impedido un rápido desenlace de esta nueva crisis migratoria. El último intento lo protagonizó el domingo Sánchez al ofrecer primero el puerto de Algeciras y después los de baleares al barco humanitario.

Malestar con Salvini

El Ejecutivo español, que ha amenazado con llevar este caso ante la Unión Europea o ante las instituciones garantes de los derechos humanos y del derecho marítimo internacional, volvió a cargar este lunes contra el ministro del Interior italiano. «Lo que está haciendo Salvini es una vergüenza para la humanidad en su conjunto», afirmó la titular de Defensa, Margarita Robles.

El dirigente italiano tampoco se quedó callado. «¿Por qué el Open Arms no va a España? En 18 días, podrían haber ido y vuelto tres veces a Ibiza y Formentera. Están librando una batalla política», denunció este lunes. Y zanjó: «Somos buenos cristianos, pero no tontos».

La oposición critica que se fomente el efecto llamada

PP y Ciudadanos han hallado en la crisis del Open Arms un flanco por el que atacar a Pedro Sánchez. Ya lo hicieron cuando el recién estrenado Gobierno socialista autorizó el desembarco del Aquarius en Valencia tras rescatar a más de 600 personas. Entonces, tanto Pablo Casado como Albert Rivera acusaron al jefe de Ejecutivo de fomentar el efecto llamada.

«Nuestra preocupación -explicó ayer el líder de los populares- es que con la mala gestión de la crisis del Open Arms vuelvan las mafias a presentar a España como el país receptor de cualquier tipo de embarcación donde desdichados inmigrantes son explotados».

Ciudadanos también apuntó su artillería contra el jefe del Ejecutivo. El nuevo vicepresidente madrileño, Ignacio Aguado, afirmó que «Sánchez está dando bandazos en materia de políticas migratorias, y está de vacaciones en lugar de ir a Bruselas para liderar la política migratoria». El dirigente liberal sí evitó valorar la polémica desatada en las redes sociales por un tuit de Marcos de Quinto, en el que el diputado de Ciudadanos calificó a los migrantes que viajan en el Open Arms de «bien comidos pasajeros».

Y desde la izquierda, la eurodiputada de Podemos María Eugenia Rodríguez Palop dio por sentado que una situación como la del Open Arms habría causado tensiones en un Gobierno de coalición entre la formación morada y PSOE. La vicepresidenta Carmen Calvo no solo le dio la razón a Rodríguez Palop, sino que añadió que este caso demuestra las profundas diferencias que mantienen las dos principales fuerza de izquierda en algunas cuestiones de Estado.

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