El Papa se impregna del lenguaje digital al presentar a la Virgen como «la 'influencer' de Dios»

Una mujer besa la mano del papa Francisco a su salida de la catedral de Santa María la Antigua. /Bienvenido Velasco
Una mujer besa la mano del papa Francisco a su salida de la catedral de Santa María la Antigua. / Bienvenido Velasco

En su vigilia de oración con los jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, Francisco critica la falta de oportunidades laborales, educativas y comunitarias

DARÍO MENOREnviado especial a Ciudad de Panamá

A Cristal Fernández las gafas de realidad virtual le han dejado la cara sudada, pero cuando se las quita luce una sonrisa de oreja a oreja. Está encantada con la experiencia que acaba de vivir. «Ha sido increíble poder ver de cerca todo lo que hizo Jesús», dice esta panameña de 13 años que participa en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que clausura hoy el Papa Francisco tras cinco días de visita a Panamá. Junto a otros 25 chavales, Cristal acaba de terminar el recorrido de Cristonautas, un área dedicada a la evangelización a través de la realidad virtual y las nuevas tecnologías que constituye la gran novedad de la presente edición de esta multitudinaria cita católica. Permite meterse con una visión a 360º y en 3 dimensiones dentro de una película sobre la anunciación de la Virgen o los siete milagros de Jesús. La experiencia sensorial es tan envolvente que, cuando se ve de cerca a Cristo resucitando a Lázaro, dan ganas de pedirle que no pare y recupere de la muerte a unos cuantos más.

Cristonautas es la zona de más éxito del Parque Omar, donde el ambiente es similar al de un festival de música pero con mensaje católico. En una esquina está la Feria de las Vocaciones, donde distintas congregaciones religiosas plantean su propuesta de vida. Sobre una colina hay instalados 190 confesionarios y, en otra zona, una veintena de monjas y curas charlan individualmente con jóvenes. Los eslóganes y carteles para atraer a los jóvenes están muy bien pensados. Abundan los 'emoticonos', los mensajes cortos y los términos propios de la cultura digital. Aunque el Papa dijo el jueves, durante la ceremonia de apertura de la JMJ, que no quería una Iglesia «más divertida o 'cool'» para captar fieles, en Panamá no se han escatimado esfuerzos para intentar traducir el mensaje cristiano al lenguaje de la juventud contemporánea.

Francisco le marcó el camino a seguir a muchos obispos y eclesiásticos, que ven con reticencia el mundo digital, con el discurso que dedicó en la vigilia celebrada ayer en el Campo San Juan Pablo II de la capital panameña, donde miles de personas pasaron la noche a la espera de la misa que se celebra hoy en el mismo lugar para concluir la JMJ. Será el momento para anunciar que la próxima cita de esta 'internacional católica' se celebrará en 2022 en Portugal. Después de escuchar los testimonios de una familia, un antiguo drogadicto y un joven palestino, el Papa dedicó a los presentes una alocución llena de imágenes del mundo digital. «Esa vida no es una salvación colgada 'en la nube' esperando ser descargada, ni una 'aplicación' nueva a descubrir o un ejercicio mental fruto de técnicas de autosuperación. Tampoco un 'tutorial' con el que aprender la última novedad», dijo Francisco sobre la propuesta de vida cristiana.

A continuación sorprendió al hablar de María como una 'influencer', el término con el que se refieren los jóvenes a las personas que gozan de gran influencia en las redes sociales. «Sin lugar a dudas la joven de Nazaret no salía en las redes sociales de la época, no era una 'influencer', pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia. María, la 'influencer' de Dios», comentó, invitando más adelante a los jóvenes a que sean «'influencer' al estilo de María» abrazando el mensaje cristiano. El Papa aprovechó su intervención para criticar una vez más cómo la 'cultura del descarte' deja a la juventud en la estacada. «Qué fácil resulta criticar a los jóvenes y pasar el tiempo murmurando si les privamos de oportunidades laborales, educativas y comunitarias. Sin educación es difícil soñar futuro, sin trabajo es muy difícil soñar futuro, sin familia y comunidad es casi imposible soñar futuro».

 

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