La Ordenanza de Movilidad se corregirá y extenderá el límite de 30 km/h a calles de un único carril por sentido

La ordenanza apuesta por la bicicleta, regulando su circulación/GIT
La ordenanza apuesta por la bicicleta, regulando su circulación / GIT

El documento ha recibido 509 alegaciones, algunas con un elevado nivel técnico | A partir de marzo se revisarán y se intentará aprobar el texto definitivo antes de acabar el mandato

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Tal como se preveía, la Ordenanza de Movilidad ha suscitado un gran interés entre asociaciones y ciudadanos durante el periodo de alegaciones abierto tras la aprobación inicial del texto el pasado noviembre. Así, se han presentado 509 alegaciones, de las cuales, unas 300 serían que de contenido técnico, pues muchas otras abordan cuestiones de corrección gramatical o fallos en la redacción, fácilmente subsanables.

El Consejo de Administración del Servicio de Movilidad y Transportes (Samyt) ha conocido esta mañana, grosso modo, las alegaciones presentadas, y a partir de marzo se comenzarán a estudiar. El concejal responsable del Samyt, Jorge Berzosa, ha explicado que el día 1 de marzo se reunirá el gabinete técnico y se empezarán a estudiar las alegaciones por los escritos presentados por PSOE y Ciudadanos, los únicos partidos que han alegado al texto inicial, al margen del concejal no adscrito Raúl Salinero.

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A continuación, se examinarán el resto, con el objetivo de aceptar el mayor número posible pues la Ordenanza de Movilidad es «mejorable». Además, algunas de las alegaciones son «muy potentes» técnicamente, explica Berzosa, en especial las que presentan las asociaciones Andando Burgos y Burgos con Bici, al margen claro está de las realizadas por las formaciones políticas.

Limitación de velocidad

Una de las más repetidas es la relativa a la limitación de la velocidad máxima de 30 km/h en calles de un único sentido. Berzosa reconoce que hubo un cambio de última hora, auspiciado por los técnicos, y en el texto aprobado en noviembre se excluyeron las vías de un único carril por sentido, pese a que el acuerdo político pasaba por establecer la limitación en ambos tipos de calle.

No fue un error de redacción sino un cambio técnico. «Ahora es el momento de arreglarlo», afirma Berzos, insistendo en que hay decisiones que son de índole política y no técnica, y son los políticos los que tienen que decidir qué tipo de movilidad se quiere para la ciudad. De ahí que también se vayan a tener en consideración las propuestas de obligar a los patinentes eléctricos a ir por la calzada, salvo a los de dimensiones más reducidas, que irían por las zonas habilitadas para bicicletas.

Eso sí, será necesario adaptar su circulación a los criterios de velocidad generales, sobre todo si se opta por calmar el tráfico con esas limitaciones de 30 km/h que afectarán a un buen número de calles en Burgos. Berzosa asegura que la ordenanza supone un «cambio radical» en el concepto de movilidad y un «paso enorme» hacia la movilidad sostenible, y se mejorará con la incorporación de las alegaciones que se consideren más oportunas.

No será fácil pues si bien hay propuestas compartidas entre muchos de los escritos de alegación, otras son contradictorias, como las que tienen que ver con las horas de carga y descarga. El colectivo empresarial pide, por ejemplo, ampliarlas mientras que hay asociaciones que apuestan por reducirlas para que las calles estén más liberadas.

El concejal Jorge Berzosa se ha marcado como objetivo aprobar, de manera definitiva, esta Ordenanza de Movilidad antes de acabar el actual mandanto. Se lleva trabajando más de dos años y medio, pero todavía queda trabajo por hacer. Es posible que no dé tiempo a presentarla en el pleno ordinario de abril, pero se intentará llevar al de mayo, el último antes de la elecciones municipales.