El desmontaje del Arco de la Isla se iniciará la próxima semana

Los trabajos ya han comenzado en la portada románica/Rodrigo González Ortega
Los trabajos ya han comenzado en la portada románica / Rodrigo González Ortega

La protada románica se desmontará pieza a pieza y, tras un proceso de limpieza y consolidación, se llevará al Monasterio de San Juan

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Con mucha incertidumbre, los palentinos Valuarte han iniciado el proyecto para el traslado del Arco de la Isla al Monasterio de San Juan. Incertidumbre pues nadie sabe qué se van a encontrar cuando comiencen a desmontar pieza a pieza la portada románica de la iglesia de Cerezo de Río Tirón, que tras llegar a Burgos a principios del siglo XX sufrió un desplome y fue reconstruida en 1945.

El arquitecto Javier Garabito, responsable de la dirección técnica del proyecto, desconoce cómo se llevó a cabo la reconstrucción, que materiales se utilizaron, qué soldaduras se realizaron... «Las sorpresas surgirán cuando empiece el desmontaje», ha insistido, previsto para la próxima semana. La intervención ha comenzado con una primera fase de vallado del conjunto patrimonial, del siglo XII, y limpieza cuidadosa del mismo para quitar los detritus depositados en la parte superior.

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Igualmente, se está preconsolidando con silicato de tilo aquellas piedras que presentan alguna problemática y, para la suciedad más incrustrada, se utilizarán técnicas de limpieza a base de láser o microabrasión. Estas últimas se aplicarán de manera muy limitada, pues la restauración realizada entre 2009 y 2011 fue «muy agresiva», ha recordado Garabito, y poco queda.

Una vez realizadas estas operaciones se procederá al desmontaje, pieda a piedra, de la portada románica, «la fase más compleja». En primer lugar se cimbrarán las arquivoltas y, en función del estado en el que se encuentren las piedras, se procederá a limpiarlas, consolidarlas e, incluso, aplicarles un tratamiento fungicida. El arquitecto insiste en que, si saber qué es lo que se van a encontrar, es muy difícil hablar de plazos, pero el proyecto completo con traslado al Monasterio de San Juan tiene un plazo de ejecución de cuatro meses.

A medida que se vayan retirando, las piezas se trasladarán a San Juan, para que estén mejor protegidas. En el monasterio, el arco se ubicará en la nave norte de la antigua iglesia, a un metro veinte de la pared. La última fase supondrá el desmontaje del pavimento actual, en unos 30 metros cuadrados, y la colocación de la nueva cimentación, con la correspondiente excavación arqueológica.

Javier Garabito ha asegurado que «no se plantean reintegrar ningún elemento ornamental», solo se trasladará el arco original, así que la piedra caliza que confina actualmente el arco se demolerá. En el Monasterio de San Juan, la portada románica quedará confinada enuna estructura metálica, si bien caben otras opciones.

El proyecto se completará con el traslado al Museo de Burgos de los capitales que se ubican unos metros por delante del arco. Son dos exentos y dos pareados, que también pertenecían a la iglesia de Cerezo de Río Tirón, ha recordado la directora del Museo de Burgos, Marta Negro. Se encuentran más deteriorados incluso que la portada románica, pues están más expuestos a las inclemencias meteorológicas y son más pequeños.

Una vez traslados al museo, se examinarán, se restaurarán y se incorporarán a la exposición pública. Esta actuación se incluye en el proyecto del arco, ha insistido la concejal Ana Bernabé, que cuenta con un presupuesto total de cerca de 120.000 euros.

Una pieza expoliada

El traslado de la portada románica al Monasterio de San Juan pone punto y final a una antigua reivindicación de asociaciones como los Amigos del Románico o CERASIO. El arquitecto Javier Garabito ha reconocido que, «en el estado en que está, en uno, dos o tres años no habría arco». Y es que al deterioro sufrido por la exposición a las condiciones ambientales se le une la «agresiva» restauración de hace unos años, ha insistido Garabito.

La portada románica se desmotó en 1929, para su traslado a Burgos. Tras dos años oscuros, en los que se le perdió la pista, en 1931 aparece empaquetada en Vitoria y los burgaleses, entre ellos Marceliano Santamaría, la reclaman. La portada se reconstruyó en el Parque de la Isla en 1933 y, luego, sufrió el segundo de los expolios.

Entre 1935 y 1940 se desplomó por falta de cimentación, volviendo a ser reconstruida en 1945.

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