Entre extremas anda el juego

Entre extremas anda el juego

El futuro gobierno del Ayuntamiento de Burgos pasará por los pactos políticos, en los que formaciones como Vox, Podemos e Imagina jugarán un papel clave

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Mientras en Andalucía se deshojan margaritas para conseguir cerrar un pacto de Gobierno que, a priori, todos daban por hecho pero que está encontrando muchos más obstáculos de los previstos, en el resto de España los partidos políticos se afilan las uñas ante la campaña electoral que se avecina, posiblemente una de las más duras de la presente democracia.

El bipartidismo está muerto y enterrado; también las mayorías absolutas, y el futuro de Comunidades Autónomas y ayuntamientos pasará, sin lugar a dudas, por los pactos. Y no cualquier tipo de pactos.

Y Burgos no será ajena a esta nueva realidad política. La situación que se vive actualmente en el Ayuntamiento de la capital, con cuatro formaciones (PP, PSOE, Imagina y Cs) y cuatro concejales no adscritos (cada cual de su cuerda), va a parecer un juego de niños si se cumplen las previsiones que arrojan las encuestas sobre intención de voto publicadas recientemente.

La gran novedad sería la entrada de Vox en el Pleno municipal. La formación liderada por Santiago Abascal ya lo intentó en 2015, con una candidatura encabezada por Ángel Martín, que llevaba de número tres a José Antonio Ortega Lara. No hubo suerte pero, ahora, están subiendo en expectativas y confían no solo en acceder al Ayuntamiento, sino en conseguir una representación que les permita influir y convertirse en un apoyo indispensable para la conformación del Gobierno municipal.

Ángel Martín se ve con ganas de repetir como cabeza de lista, pero si Ortega Lara decide dar un paso al frente no tendrá rival

El resultado, en número de concejales, dependerá no solo de la capacidad de Vox para convencer a los burgaleses, sino también del nombre que encabece la candidatura a la capital. Y mucho. Pendientes de la convocatoria de primarias, Ángel Martín afirma que «ganas no le faltan» de repetir candidatura, pero también deja caer que si Ortega Lara optase por dar un paso adelante como cabeza de lista no habría nada más que hablar.

El ex funcionario de prisiones, la víctima del secuestro más largo de ETA, es la gran baza con la que cuenta Vox, en Burgos y en Castilla y León, y su simple presencia en las listas será acicate suficiente para conseguir apoyos.

De lo que no hay duda es de que Vox jugará un papel destacado en la conformación del nuevo Gobierno municipal. Las encuestas apuntan a que Burgos sería una de las plazas en las que se reeditaría el pacto andaluz PP-Cs-Vox, pues su unión sería más fuerte que cualquiera que pudiera conseguir la izquierda. Sin embargo, en Vox no lo tienen tan claro, y razones no les faltan.

De entrada, las relaciones PP-Cs durante el presente mandato no han sido especialmente buenas. Cs se votó a sí misma en la investidura (el 'bañerazo' que le hizo perder a la concejal Silvia Álvarez de Eulate) y ha actuado más como oposición que como socio político, pese a que la formación naranja libró a Javier Lacalle de una moción de censura impulsada por PSOE e Imagina.

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En segundo lugar, llegado el caso de que se consiguiese cerrar un acuerdo pero que la suma de PP y Cs no fuera suficiente para conformar una mayoría estable, en Vox dudan del partido de Albert Rivera, vistos los «vetos» que está poniendo en Andalucía, dicen.

Y si la llegada de Vox es la principal preocupación de PP y Cs, en el bando contrario las dudas las suscitan el futuro de Imagina Burgos y los proyectos de Podemos. Un gobierno alternativo al Partido Popular exigiría un acuerdo de 'izquierdas', pero quién sabe con quién tendría que pactar el PSOE. La ruptura de acuerdo político escenificada en marzo, cuando Podemos se desvinculó de Imagina, y las malas relaciones que desde entonces mantienen ambas formaciones, podría jugar en contra de la «alternativa de izquierdas».

En Podemos aseguran que con Imagina no hay opción de pacto. Solo están dispuestos a negociar con formaciones, no con coaliciones pre-establecidas, como la que constituyen Izquierda Unida y Equo, indivisibles en Burgos.

En Podemos descartan un pacto con Imagina, a la que consideran amortizada

En Podemos también están a la espera de abrir el proceso de primarias. Raúl Salinero ya les ha comunicado que prefiere no repetir (de hecho, de hacerlo, sería la tercera candidatura que encabeza y cada una con un partido diferente: la primera por Izquierda Unida, la segunda por Imagina y una tercera con Podemos). Sin embargo, nada está decidido y Salinero reconoce que, en función de lo que haga su compañera, Blanca Guinea, podría cambiar de parecer.

Imagina ha perdido fuelle y, habiendo cambiando la realidad política, con la ruptura de marzo, el tiempo de Imagina ha pasado.

En Imagina confían en su proyecto político y le recuerdan a Podemos que sus bases son más partidarias de confluir con Imagina. A la candidatura de unidad popular le interesa la confluencia, pues una buena parte de sus apoyos han procedido de la formación morada, e Izquierda Unida no quiere dejar marchar la que sea posiblemente la única posibilidad de acceder al Ayuntamiento de Burgos.