El Parque de Cuerdas del Castillo, ocio natural en verano sin salir de la ciudad

Alumnos de Briviesca disfrutando del Parque de Cuerdas. /Aythami Pérez Miguel
Alumnos de Briviesca disfrutando del Parque de Cuerdas. / Aythami Pérez Miguel

La Fundación CISA cuenta con una concesión de explotación del parque por cinco años en los que estima que llegarán a los 35.000 visitantes

ELAS IBEAS

Ya han pasado tres meses desde que el Parque de Cuerdas del Castillo abrió sus puertas esta temporada. Un lugar en plena naturaleza que está situado cerca del Castillo de Burgos, uno de los momumentos más icónicos de la ciudad.

La Fundación CISA cuenta con una concesión de cinco años de explotación del parque, que se inició en 2016. En ese tiempo esperaba llegar a los 43.500 visitantes, aunque, tras una valoración, han confirmado que si siguen el ritmo que llevan no alcanzarán esa cantidad pero llegarán a rondar los 35.000 visitantes.

El Parque es «una alternativa de ocio en la ciudad», asegura Eduardo Torres, director del Centro Especial ASPANIAS. Además, los circuitos de cuerdas se encuentran dentro de un ambiente sostenible en el que se puede realizar una actividad de ocio diferente, disfrutando a la vez del medio natural.

El proyecto nació hace cuatro años con el objetivo de reinvertarse y ser atractivos y originales con respecto al ocio que tiene la ciudad. Asimismo, la Fundación aporta una alternativa laboral a personas con capacidades diversas para que tengan «otra manera de integrarse», afirma Torres. Aunque no solo son ellos los que se tienen que integrar, sino que los ciudadanos también tienen que quitarse «perjuicios», concluye el director.

En este momento, son cinco las personas con capacidades diversas que trabajan en el parque como apoyo a los instructores profesionales. Su trabajo consiste en ayudar a los visitantes en los circuitos ante cualquier problema que les pueda surgir.

Novedades

Este año se han incorporado una serie de talleres medioambientales para niños de entre cinco y once años en los que podrán construir casetas para pájaros con materiales reciclados, realizar un secado de flores o dar paseos por el entorno aprendiendo a reconocer árboles y plantas. Los colegios y centros cívicos son los que más demandan estas actividades, aunque a veces también van niños a celebrar su cumpleaños, familias y, sobre todo, turistas que están de paso visitando el Castillo y escogen esta actividad como complemento.

Para alcanzar el objetivo que se han propuesto de 35.000 visitantes, este año han incrementado su campaña de marketing. Las redes sociales del parque han intensificado su actividad. Además, se están promocionando en revistas o folletos que saca el Ayuntamiento e incluso aparecen en agencias de viajes y agencias organizadoras de eventos.

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