Mañueco acusa a Silvia Clemente de actuar con una «estrategia calculada»

Alfonso Fernández Mañueco en su comparecencia en las Cortes. /A. Mingueza
Alfonso Fernández Mañueco en su comparecencia en las Cortes. / A. Mingueza

Luis Fuentes dice que hacía «muchísimo tiempo» que la exdirigente popular le había manifestado sus «inclinaciones»

Susana Escribano
SUSANA ESCRIBANO

«Da la sensación» de que Silvia Clemente ha recalado en Ciudadanos movida por una «estrategia calculada». Fue la primera valoración de Alfonso Fernández Mañueco, presidente del PP de Castilla y León y candidato a la Junta, sobre la expresidenta de las Cortes, excompañera de tareas de gobierno en la Junta y exafiliada popular.

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El máximo responsable del PP exhibió el respaldo del partido en el pleno del aniversario del Estatuto de Autonomía, en las Cortes. Los diputados y senadores populares, reticentes a acudir en citas similares, desbordaron la parte alta del hemiciclo, lugar reservado a los parlamentarios nacionales. Fernández Mañueco subrayó que el proyecto de PP se sustenta en «decenas de miles» de militantes y simpatizantes y no en personas que «pueden incorporarse o bajarse en el momento que consideren oportuno».

Fernández Mañueco eludió manifestarse expresamente sobre si se sentará a negociar con Silvia Clemente en el caso de que esta sea la candidata de Ciudadanos y el PP necesite pactar. Ni confirmó ni descartó. Pese a que se le preguntó por esta posibilidad insistentemente, el dirigente popular no fue más allá de asegurar «que ha demostrado, a título personal, capacidad de diálogo con todas las formaciones y personas», tras remarcar que encaran la carrera electoral con el objetivo de «llevarnos todos los puntos» y no tener que llegar a esa mesa de negociación.

Fernández Mañueco resaltó que Silvia Clemente «nunca» le manifestó el malestar con el que explotó el jueves. Algo que sí conocía el desde nuevo compañero de viaje político de la dirigente segoviana, Luis Fuentes, portavoz de Ciudadanos en las Cortes, que confesó que conocía «sus inclinaciones por abandonar el PP» desde hacía «muchísimo tiempo».

¿Considera que Clemente encarna los valores de Ciudadanos? ¿Qué diferencia a Clemente, por ejemplo, de Fernández Mañueco, político del PP con el que ha compartido trayectoria? Hasta tres veces escuchó Fuentes esa pregunta antes de responder que «todo aquel que se presenta a las primarias de nuestro partido acepta el ideario liberal progresista» y que la diferencia entre Clemente y Mañueco estriba en que «el señor Mañueco se ha quedado en el PP y ella no».

Fuentes declinó pronunciarse sobre si apoyará a Silvia Clemente o a Francisco Igea, con el que ­compartió espacio en el hemiciclo de las ­Cortes, pero sí alabó a los dos como «magníficos candidatos». Gane uno u otro, en un comunicado que había enviado a primera hora de la mañana se mostró dispuesto a seguir en el proyecto de Cs en Castilla y León.

Clemente, en ausencia, capitalizó el debate en su antigua casa. Luis Tudanca, portavoz del PSOE y candidato a la Junta, resaltó que el aterrizaje en Cs «no viene a confirmar más que estamos a las puertas de un cambio histórico» en Castilla yLeón. Más duro fue Pablo Fernández, de Podemos. «Flaco favor hacen a la política estas maniobras de personas que están únicamente para hacer carrera personal. Si la regeneración que defiende Ciudadanos se encarna enSilvia Clemente, tienen un serio problema».

José Sarrión, parlamentario de IU-Equo y portavoz de grupo mixto, precisó que concebir la política «como un cambio de chaqueta para ocupar más cargos es lo que hace que el ciudadano desprecie la política».

El más contundente de todos los que hicieron valoraciones en los pasillo de las Cortes fue, quizás, el vicepresidente de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez López, al manifestar que «Cs ha recogido lo que el PP de Castilla y León ya no quería».

¿Cree que Silvia Clemente en Ciudadanos suma o resta? La pregunta fue para Fernández Mañueco. «Eso no me preocupa. No hay nada más aburrido que hablar de los políticos o de las políticas», respondió. El pleno de ayer fue, entonces, un soberano aburrimiento.