Puerto reclama abandonar el «ensimismamiento» en que «parece languidecer» Castilla y León y reivindica su «universalidad»

José Luis Puerto, Premio Castilla y León de las Letras 2018- /Ical
José Luis Puerto, Premio Castilla y León de las Letras 2018- / Ical

El escritor salmantino defiende la lengua, la poesía y el trabajo etnográfico, y pide «que vislumbremos entre todos un horizonte de porvenir»

El Norte
EL NORTEValladolid

El escritor, etnógrafo y pedagogo salmantino José Luis Puerto, Premio Castilla y León de las Letras 2018, recalcó hoy en la ceremonia de entrega de los galardones la necesidad de «abandonar el ensimismamiento y postración» en que «parece languidecer» la comunidad y pidió «trazar de nuevo itinerarios de esa universalidad que ha caracterizado a esta tierra».

Aquí puedes leer el discurso íntegro

«Cada uno de nosotros, desde nuestra responsabilidad y desde nuestra labor, hemos de contribuir para que aquí haya vida, presente y futuro para todos: trabajadores de todos los tipos, desde los más humildes hasta los especializados, investigadores, docentes, sanitarios, campesinos, profesionales cualificados, emprendedores…», reivindicó para «que la historia de Castilla y de León no sea solo cosa del pasado, sino que vislumbremos entre todos un horizonte de porvenir».

Puerto se dirigió a los asistentes a la ceremonia de entrega, celebrada este mediodía en la Sala de Cámara del Centro Cultural Miguel Delibes, en nombre de los premiados, como lo hizo previamente el periodista burgalés Álex Grijelmo, Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades.

En su intervención, el salmantino afincado en León destacó que Castilla y León «es una de las comunidades españolas y europeas con una mayor proyección histórica y ha sido una comunidad que ha tenido una amplísima vocación de universalidad». A su juicio, es la lengua castellana la mejor herramienta para garantizar esa expansión universal, ya que «nuestro idioma es nuestra verdadera patria».

En ese sentido, reclamó «que siga encendida la llama de nuestra lengua (recreada y revitalizada por gentes de otros continentes y culturas) desde su centro irradiador, como el patrimonio más universal y más hermoso que nuestra tierra ha dado al mundo».

Tras destacar que «Castilla y León es, sobre todo, una casa de la palabra», y que sus «cimientos y estructura están configurados por nuestra lengua», apuntó que uno de los espacios más significativos de esa «casa de la palabra» lo constituye la poesía, según informa Ical.

En su intervención citó a maestros relacionados con la vomunidad como Jorge Manrique, Fray Luis de León, Miguel de Unamuno, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Antonio Machado, Jorge Guillén, Claudio Rodríguez, Antonio Colinas César M. Arconada, Francisco, Pino, Felipe Boso o José Miguel Ullán, y aseguró que «hay todo un itinerario que los poetas van realizando a lo largo del tiempo, en la edificación y configuración de esta casa de la palabra que es la tierra en que vivimos, que, en nuestra contemporaneidad cuenta con expresiones muy variadas y hermosas».

«El oficio del poeta es un hondo oficio de inocencia que corre el peligro de ser ahogado, en un mundo tan materialista y pragmático como el que nos toca vivir. El poeta alberga intacto el niño que ha sido, el niño que un día fue. La palabra poética nos consuela, nos protege y nos sana, crea sentido y nos lo otorga», reflexionó.

Preservar las tradiciones

Además, en su alocución también prestó especial atención a otra de las vertientes en las que se ha especializado en su trayectoria: la etnografía. Así, apuntó que «la verdad más hermosa del mundo se encuentra entre las gentes más humildes», puesto que «en ellas, también, la palabra arde y pronuncia el mundo de un modo creativo». Por ello, reivindicó la labor de «esos campesinos castellanos y leoneses que viven en la intrahistoria unamuniana, quienes, a través de sus ritos, creencias, celebraciones, labores, cantos y cuentos, romances y leyendas, refranes y oraciones… y otros tipos de tradiciones orales, expresan su imaginario, su modo antiguo y sabio de estar en el mundo».

Desde los años 80, Puerto trabaja para recoger, transcribir catalogar, estudiar y editar el patrimonio etnográfico de las provincias de León y de Salamanca, y sugirió que «sería bueno que, con el concurso y apoyo de las instituciones públicas, se prepararan equipos de jóvenes, para que recogieran y estudiaran este importante patrimonio etnográfico, en peligro de desaparecer».

Además, reivindicó el trabajo callado y silencioso del escritor, puesto que, a su juicio, «no ha de estar como una vedete todo el día en el primer plano, en el escenario de la sociedad del espectáculo en que se ha convertido nuestro mundo». «Ha de estar detrás, retirado, en un plano menos visible, en su telar íntimo de palabras y silencios, pero en permanente contacto con la vida, de la que ha de extraer los hilos para su tejido, para cada una de sus páginas», completó antes de cerrar su intervención con el poema 'Pájaro de la aurora'.