Educar en código binario

Alberto Galiana, consejero de Educación de La Rioja, tomará la palabra en la primera de las mesas redondas de Futuro en Español. /Juan Marín
Alberto Galiana, consejero de Educación de La Rioja, tomará la palabra en la primera de las mesas redondas de Futuro en Español. / Juan Marín

Las potencialidades de la educación digital, a examen en Futuro en Español

LUIS J. RUÍZLogroño

Dice David Luna (Bogotá, Colombia, 1975) que «el idioma es una gran ventaja competitiva que los iberoamericanos deben promover y aprovechar, no avergonzarse de él». Si a ese punto de partida le sumamos una ración de tecnología digital para maridarlo todo con el sistema educativo, el resultado nos sitúa frente al gran motor del desarrollo cultural y económico de ambos lados del Atlántico.

Sobre esos tres pilares pivotará el estreno de las VIII jornadas Futuro en Español en Logroño, que arrancarán este miércoles (12.30 horas, Círculo Logroñés, entrada gratuita previa inscripción en www.futuroenespañol.es) y en el que además de Luna (exministro de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia e investigador del MIT (Massachusetts Institute of Technology) en la articulación de nuevas herramientas educativas y desarrollo digital) estarán Alberto Galiana, consejero de Educación de La Rioja, José Francisco Ballesta, alcalde de Murcia, exrector de la Universidad de Murcia, y Rubén González, director de la Escuela de Ingeniería de UNIR.

La reflexión inicial la establece José Ballesta. El primer edil de la ciudad de Murcia considera que la educación es «uno de los factores clave» para hacer frente a todas las amenazas del siglo XXI, entre las que incluye el fantasma de los populismos que recorre el continente americano y también la vieja Europa, la violencia globalizada, el hundimiento de la ética pública, las desigualdades sociales y las crisis humanitarias. En ese escenario, la tecnología «es el medio para lograr esa cohesión social tan necesaria», dice.

Territorios al servicio de los ciudadanos

La transformación digital de la educación no es un oasis en el desierto. Ese mismo camino lo recorre la sociedad en su conjunto y, de manera particular, las ciudades, en donde el concepto de territorio inteligente se ha popularizado y extendido. Pero, como en educación, no todo vale. La solución no es sumar recursos sino «entender las necesidades de los ciudadanos, involucrarlos en la toma de decisiones y hacerles la vida más fácil», defiende David Luna. Ese es, completa José Ballesta, el espíritu del proyecto 'Mi Murcia', que con una inversión de 8 millones de euros «conectará y cohesionará a sus cerca de 500.000 habitantes»

Coinciden los miembros de la mesa en que la educación tiene que dar un paso adelante, terminar de adaptarse y aprovechar todas las potencialidades que ofrece el entorno digital... pero sin perder el norte. «La tableta o el computador jamás podrá reemplazar al profesor», sostiene Luna que recuerda que el reto es «educar y formar ciudadanos digitales, no ciudadanos de y para las redes sociales».

Plataformas como Platzi (platzi.com), que menciona Luna, o a escala regional, Educere (educere.larioja.org), son algunos de los ejemplos en los que el entorno digital se convierte en un aliado para globalizar y compartir recursos e impulsar, desde el propio sistema educativo, redes que redunden en la formación de los nuevos perfiles profesionales que demanda el mundo empresarial.

Así, el gran reto pasa por evitar que las infraestructuras lastren esas potencialidades. «Si no se hace un esfuerzo [...] se puede generar una brecha digital que implique la pérdida de competitividad de las regiones que no cuenten con Internet», alerta Luna.

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