Grupo G | Quinta jornada

La Roma le regala al Madrid un triunfo beatífico

Bale celebra su gol./AFP
Bale celebra su gol. / AFP

Bale y Lucas Vázquez sellan los tantos que certifican el pase del campeón de Europa a octavos como primero de grupo

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Por segunda ocasión consecutiva, el Real Madrid asaltó el Olímpico de Roma, donde obtuvo un triunfo balsámico tras el duro varapalo liguero frente al Eibar, certificando su pase a los octavos de final de la Liga de Campeones como primero de grupo independientemente de lo que ocurra en la última jornada, en la que recibirá a un CSKA que dilapidó sus opciones de llegar vivo al Santiago Bernabéu cayendo en Moscú ante el Viktoria Pilsen.

Mayúscula ganancia para una escuadra que firmó una primera parte anodina en la que sólo la falta de puntería de la Roma le salvó de verse abajo en el marcador y que en la segunda encontró con singular facilidad el tanto que precisaba para liberarse de sus fantasmas y volver a disfrutar sobre el verde.

Los 'giallorossi', que podían haber agudizado la depresión con que el Madrid salió de Ipurua de haber convertido Ünder un gol cantado, le sirvieron en bandeja la diana que poco habían perseguido los visitantes en un primer tiempo en el que apenas dispararon tres veces y con poco peligro.

0 Roma

Olsen, Florenzi, Manolas, Fazio, Kolarov, Cristante, N'Zonzi (Coric, min. 63), Ünder, Zaniolo (Karsdorp, min. 68), El Shaarawy (Kluivert, min. 21) y Schick.

2 Real Madrid

Courtois, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo, Marcos Llorente, Modric (Fede Valverde, min. 80), Kroos, Lucas Vázquez, Bale (Marco Asensio, min. 83) y Benzema (Mariano, min. 76).

Goles:
0-1: min. 46, Bale. 0-2: min. 58, Lucas Vázquez.
Árbitro:
Clément Turpin (Francia). Amonestó a Modric, Zaniolo y Varane.
Incidencias:
Partido de la quinta jornada del grupo G de la Liga de Campeones disputado en el Estadio Olímpico de Roma ante 59.124 espectadores.

Aprovechó Bale el regalo para redimirse y poner en franquía un pulso que mataría Lucas Vázquez una docena de minutos después. Pudieron ser más de no ganarle Olsen la partida al galés en un mano o mano o de no atajar el sueco un disparo de Benzema que mereció mejor suerte como premio al empuje del francés, asistente en los goles de sus compañeros y muy participativo toda la noche.

Marcos Llorente pide paso

Beatífico desenlace para un pulso que acometieron ambos contendientes con la tranquilidad de saberse ya con el boleto en el bolsillo. Marcos Llorente fue la gran novedad de Solari, que dejó fuera de la convocatoria a Isco y rescató al madrileño cuando sus días en el club parecían contados. Con sólo once minutos a las órdenes de Julen Lopetegui y los 90 del duelo copero con el Melilla al dictado del 'Indiecito', el mediocentro tenía la misión de barrer en la medular que habitualmente corresponde al lesionado Casemiro. Una última oportunidad de demostrar que tiene sitio en el campeón de Europa que aprovechó con nota el hijo de Paco Llorente, muy intenso y bien colocado en todo momento.

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Despojado de tensión clasificatoria, el Olímpico acogió un pulso entre dos escuadras heridas con afán reivindicativo. La Roma mordía lo suficiente para provocar flojera en la circulación de los blancos, que hallaban alivio cuando conectaban con Benzema, muy activo en los apoyos. Algo dubitativo, Courtois hizo salivar a los 'giallorossi' al quedarse a media salida en una incursión de Ünder, cuyo centro peinó Carvajal para abortar una ocasión pintiparada de los locales cuando El Shaarawy, que minutos después se fue lesionado, se relamía. Respondió el Madrid con un disparo de Modric que sacó Olsen con una parada de balonmano. Necesitaba enganchar más al croata el Madrid, al que le costaba rasear la bola por el mal estado del césped.

Tuvo la Roma hasta por tres veces el gol, con Varane y Carvajal salvando las dos primeras en las fauces de Courtois y Kolarov desviando por un pelo su mira telescópica en un zurdazo desde fuera del área. Un minuto de suplicio para el equipo de Solari, que perdió fuelle y cedió metros de modo paulatino. Faltaban desmarques en el Madrid, que sólo amenazaba con golpeos lejanos sin tino. Apenas un mayúsculo error de Ünder, que envió a la estratosfera una bola que sólo tenía que acariciar, le salvó del fuego.

Se dibujaba un panorama muy poco halagüeño para los blancos. Pero la Roma pareció salir del descanso pensando aún en el regalo de Ünder… y entre Olsen y Fazio fabricaron otro. Despejó arqueado el sueco un balón que cogió un extraño efecto y el argentino emborronó aún más la acción entregándole el cuero a Benzema, que se lo sirvió a Bale para que el galés se resarciese definiendo con finura. Selló su tercer tanto en esta Champions, el segundo ante los transalpinos.

Bale y Benzema, protagonistas de la primera diana del Madrid, se aliaron de nuevo en la segunda, con el galés centrando para que el francés asistiese de cabeza a Lucas Vázquez que, mucho más comodo, hizo lo que Ünder no supo: empujar con borceguí de seda. Ahí sí, el Madrid halló espacio para el lucimiento en un partido que se vio comprometido antes del intermedio pero que conquistó en un visto y no visto.

 

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