Jornada 13

El Eibar rasga el expediente de Solari

Los futbolistas del Eibar celebran uno de los tantos. / Javier Etxezarreta (Efe)

Mendilibar da un repaso táctico al argentino y los armeros firman la gesta a lomos de Cucurella, que completó un soberbio partido para agudizar la maldición azulgrana del Madrid

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

La maldición azulgrana volvió a cebarse con el Real Madrid, que tras caer ante CSKA, Levante y Barcelona, se topó de nuevo con unos colores de nefasto efecto para sus intereses en lo que va de curso y claudicó en Ipurua, donde había salido victorioso en sus cuatro visitas anteriores en Liga pero que en esta ocasión se convirtió en escenario de la primera mancha en el hasta ahora impoluto expediente de Santiago Solari. Mal estreno tuvo la condición de fijo del argentino que, tras sumar un pleno en su póker inaugural de encuentros, vio cortada la resurrección de sus pupilos precisamente el día en que ambicionaban sacar provecho del duelo entre Atlético y Barcelona para acercarse a la zona alta de la tabla. Una derrota que, unida a la mala imagen que ofreció su equipo, bien podría haber tenido consecuencias indeseadas para el rosarino de producirse semanas atrás.

Logró el Eibar por fin el triunfo que tanto se le resistía ante un grande en un choque que premió el coraje de sus futbolistas y la sagacidad de José Luis Mendilibar, que dio un repaso táctico a su homólogo colocando dos puñales por la banda izquierda que desangraron a Odriozola sin que Bale, otra vez timorato en ataque y desaplicado a la hora de socorrer a su lateral, plantease batalla en uno de los choques más paupérrimos de la presente temporada por parte de los blancos, sometidos en todo momento por el nervudo planteamiento del rival.

Fue valiente Mendilibar y obtuvo una recompensa de postín, deudora especialmente de Cucurella, un canterano al que el Barça dejó salir este verano y que fue un permanente tormento para Odriozola, clave en los tres goles que completaron la gesta armera. Dianas que aumentaron hasta 16 la sangría de tantos fuera de casa que ha concedido el Real Madrid, un equipo que no deja su puerta a cero a domicilio desde que lo hiciera en su visita al Estadio de Gran Canaria allá por el 31 de marzo y que sólo contabiliza un gol más de los que ha encajado en Liga (20-19), la diferencia más nimia en 19 años para la escuadra de Concha Espina. Cifras inasumibles para quien pretende recuperar sus opciones al título.

3 Eibar

Riesgo, Cote, Rubén Peña, Ramis, Oliveira, Orellana (Sergio Álvarez, min. 82), Cucurella, Jordán, Escalante, Kike García (De Blasis, min. 87) y Sergi Enrich (Charles, min. 73).

0 Real Madrid

Courtois, Odriozola (Carvajal, min. 53), Varane, Ramos, Marcelo, Kroos, Modric (Isco, min. 62), Ceballos, Asensio (Vinícius, min. 73), Bale y Benzema.

Goles:
1-0: min. 15, Escalante. 2-0: min. 51, Enrich. 3-0: min. 56, Kike García.
Árbitro:
(Comité Valenciano). Mostró amarilla a Cucurella, Jordán y Bale.
Incidencias:
Partido de la decimotercera jornada de Liga disputado en Ipurua ante 6.400 espectadores.

Pese a tener a sus cuatro zagueros estelares en plenitud de condiciones, Solari mantuvo a Odriozola en el costado derecho en detrimento de Carvajal, hasta que tuvo que reclutar al de Leganés por la lesión del vasco. Optó por Ceballos en lugar de Isco para cubrir la vacante que dejó Casemiro en la medular y dejó en el banco a Lucas Vázquez, al que había dado carrete de inicio en tres de sus duelos anteriores al frente del Real Madrid. Asensio y Bale se repartieron las bandas con Benzema como punta de lanza. Mendilibar aprovechó la baja de Diop para recuperar el 4-4-2, planteando un doble lateral por la izquierda con José Ángel y Cucurella para buscarle las cosquillas a Odriozola, un futbolista hecho más para atacar que para defender. Por ahí mató a su adversario.

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Fiel al libreto del técnico de Zaldívar, el Eibar salió con el cuchillo entre los dientes, con una presión muy elevada y abrasiva. Estuvo a punto de pescar de entrada con un latigazo de Kike García que besó el travesaño. Replicó Bale llevando el balón a las redes de Riesgo, pero el galés partió en fuera de juego y el tanto no subió al marcador. Los balones largos buscando la espalda de los defensas visitantes y el juego aéreo hacían sufrir al Real Madrid, que tardaba en replegar ante la guerra relámpago que planteaba el Eibar. Y así llegó el gol, no sin suspense. Arrancó por el centro Cucurella, que abrió a la izquierda para José Ángel y se fue como una bala al vértice del área para recibir. Soltó el canterano del Barça un centro raso que tocó en primera instancia Courtois y en segunda Ceballos, pero el rechace del sevillano impactó en Escalante y se fue a la red. El colegiado, que inicialmente invalidó el tanto, consultó con el VAR y certificó luego la diana. Ni fuera de juego ni nada punible en la montonera que se lió en boca de gol.

Repaso

Tan denostado por Mendilibar, el videoarbitraje llevaba al Madrid, que había podido adelantarse en una acción que no logó embocar Benzema, a remar río arriba por primera vez desde la llegada de Solari. Trató de resarcirse el campeón de Europa, obligando a lucirse a Riesgo en una falta botada por Bale que buscaba el palo largo. Pero la intensidad del Eibar cortocircuitaba una y otra vez la circulación de los blancos. Sólo valía jugar al primer toque. Y ni por esas. Cinco remates de los blancos al intermedio eran un bagaje muy escaso.

Lejos de cambiar el guión, el inicio del segundo periodo agudizó los males visitantes. Figura capital del primer tanto del Eibar, Cucurella volvió a ganarle la partida a Odriozola, que perdió una bola ante el ardor del catalán y se lesionó en una acción que acabó con Enrich cruzando un disparo ante el que nada pudo hacer Courtois. Carvajal, que no jugaba desde la visita a Moscú en la segunda jornada de la Champions, fue llamado a capítulo.

Pero el que capituló definitivamente fue el Real Madrid que, sin tregua, fue sentenciado por Kike García en otra jugada para el lucimiento de Cucurella, autor de nuevo de la asistencia que rubricó la gesta armera. De nada sirvió ya acudir a Isco, suplente por quinto partido consecutivo con Solari, y Vinícius. De no ser por Courtois, la goleada hubiese sido mayor.

 

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