Análisis

Messi no permite que el Barcelona se relaje

Messi, celebrando uno de sus dos goles frente al Espanyol./Lluis Gene (Afp)
Messi, celebrando uno de sus dos goles frente al Espanyol. / Lluis Gene (Afp)

Valverde avisa que la Liga no está ganada antes de una semana clave con una visita al Villarreal el martes y la llegada del Atlético el sábado al Camp Nou

P.RÍOS

 Con pubalgia desde diciembre, con las secuelas de un misterioso golpe sufrido en el entrenamiento del viernes y revelado por Ernesto Valverde, dosificándose durante los partidos con tramos de hiperactividad y otros en los que se regula aparentemente aislado del juego, pero presto para aparecer por sorpresa. No parece que Leo Messi vaya a descansar demasiado pese a sus molestias y a los tres títulos a los que aspira el Barça en los dos meses que quedan de temporada. Ni quiere hacerlo el jugador, que también compite por premios individuales como la Bota de Oro, ni se lo puede permitir el equipo azulgrana, que sabe que siempre irrumpe cuando las cosas se complican, como el sábado en el derbi ante el Espanyol.

Messi decidió el partido con un doblete en el tramo final del partido, el primero transformando una falta y el segundo resolviendo un pase de Malcom, otro que se apunta a echar una mano cuando más se necesita a todos los jugadores. En el primer gol colaboró Víctor Sánchez desviando el disparo con la cabeza cuando ya entraba en su intento de sacar el balón bajo palos. El árbitro se lo dio al '10' en el acta, pero el medio de comunicación que otorga el Pichichi y que forma parte de la asociación periodística europea que concede la Bota de Oro se lo apuntó en propia puerta al centrocampista del Espanyol. Mal asunto para los amantes de la estadística, con otro gol que bailará de por vida. En cualquier caso, en 29 jornadas suma 30 o 31, la barbaridad de siempre, superando otra vez los 40 oficiales en una temporada entre todas las competiciones, algo que hace desde el curso 08-09. Y ahora 'tocado'.

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El escaso descanso entre el derbi y el Villarreal-Barça del martes invita a pensar en que, esta vez sí, Messi se sentará en el banquillo del Estadio de la Cerámica y que sólo saldrá si las cosas no funcionan. Pero Valverde ya dejó claro que no ve la Liga ganada ni mucho menos pese a los 10 puntos de ventaja al Atlético con 27 en juego. Y menos teniendo en cuenta que el equipo colchonero, sin otro aliciente ya que intentar presionar al Barça, visita el Camp Nou el próximo sábado. El Villarreal sólo está un punto por encima del descenso y le va la vida. En definitiva, la posibilidad, en el peor de los casos, de acabar la semana con sólo cuatro puntos de ventaja y el 'goal average' perdido existe, por lo que el técnico no quiere dar nada por ganado. En el mejor de los casos, también es posible cerrar este ciclo antes de la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones ante el Manchester United con 13 puntos de ventaja con 21 en juego, sin mirar al Madrid, de momento. Ese es el objetivo y en ese contexto siempre jugará Messi, aunque sea andando a ratos por el campo pendiente de su pubis.

De cara al martes, habrá que ver si Valverde sienta a algunos de sus tres apercibidos de sanción para el Barça-Atlético, nada más y nada menos que Piqué, Rakitic y Arturo Vidal. Los dos primeros son indiscutibles y su rendimiento es clave en el funcionamiento del equipo. El chileno es un pilar ayudando desde el banquillo con su intensidad dentro del campo para partidos que exigen una superior respuesta física.

También podría descansar Lenglet porque en el centro de la zaga Valverde comienza a tener cierta tensión. El ex del Sevilla está protagonizando una temporada magnífica, pero Umtiti no sólo ya está recuperado, sino que jugó con nota y con un gol los dos partidos con Francia. Es un campeón del mundo en el banquillo. Valverde cree más en Lenglet ahora, pero no puede tener parado a Umtiti.