Se rompe la cumbre entre Trump y Kim Jong-un para el desarme nuclear de Corea del Norte

Kim Jong Un y Donald Trump.

El presidente estadounidense abandona la reunión sin almorzar con el joven dictador ni firmar la declaración conjunta que tenían previsto suscribir

PABLO M. DÍEZEnviado especial a Hanói

La segunda cumbre de Vietnam entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha saltado por los aires. Tras las reuniones de la mañana, el inquilino de la Casa Blanca ha cancelado el almuerzo que tenía previsto celebrar con el joven dictador y ha abandonado el lugar del encuentro, el lujoso hotel colonial Metropole de Hanói. Lo peor de todo es que no se ha firmado la declaración conjunta que habían prometido sobre la desnuclearización de la península coreana.

«Nos hemos marchado porque el secretario de Estado, Mike Pompeo, y yo hemos pensado que no era bueno firmar lo que había. Han sido dos días muy productivos, pero a veces hay que seguir caminando», explicó Trump en una multitudinaria rueda de prensa. Tal y como admitió, el desacuerdo radicó en las sanciones internacionales que están ahogando la economía norcoreana. «Ellos querían que se levantaran enteramente y estaban dispuestos a desnuclearizar parte de lo que nosotros le pedimos. Pero tenemos que seguir negociando y, con el tiempo, superaremos nuestras diferencias», aseguró antes de confesar que no había fecha para una próxima cumbre.

«Siempre hay que estar preparado para marcharse de un acuerdo. Podía haberlo firmado porque estaban todos los papeles listos, pero prefiero hacer lo correcto, en lugar de algo rápido, porque tenemos la oportunidad de que sea algo muy especial», resumió su postura. Además, negó que la ruptura de las conversaciones hubiera sido abrupta. «No ha sido levantarme e irme. Ha sido una marcha amigable. Le he dado la mano a Kim Jong-un y seguiremos negociando porque somos amigos y su país tiene un gran potencial económico», volvió a recordar el argumento que ha repetido estos días para convencer al régimen de Pyongyang de que abandone sus armas atómicas.

Tras su primera conversación en la cena de ayer, Trump y Kim habían retomado este jueves la segunda jornada de su cumbre en Vietnam. En el mismo hotel donde se encontraron anoche, el Metropole de Hanói, se habían reunido a las nueve de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española) para seguir discutiendo sobre el desarme nuclear de Corea.

Aunque ambos prometieron ante las cámaras que habían hecho un gran esfuerzo y esperaban que el resultado fuera positivo, finalmente las conversaciones se han roto. Respondiendo a la pregunta de un periodista sobre sus expectativas antes de la cumbre, algo insólito para él, Kim había señalado que «es demasiado pronto para decirlo, pero no diría que soy pesimista. Lo que siento ahora es que tengo el presentimiento de que saldrá un buen resultado».

El objetivo máximo, y más difícil, de la cumbre era cerrar el reactor nuclear de Yongbyon con unos plazos concretos a cambio de levantar las sanciones que están asfixiando la economía norcoreana. Más sencillo parecía el otro asunto sobre la mesa: la firma de un acuerdo de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un armisticio y ha lastrado desde entonces las relaciones entre ambos países. Finalmente, Trump y Kim no han firmado ni lo uno ni lo otro.

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