Los alérgicos a las gramíneas vivirán una primavera de niveles «moderados» de concentración de polen

Prueba de alergia/Almeida | El Norte
Prueba de alergia / Almeida | El Norte

La polinización de gramíneas será leve tras un invierno seco y templado, en el que se han registrado niveles de 2011 en concentración de polen de cupresáceas

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La primavera se presenta más amable para los burgaleses alérgicos al polen de gramíneas de lo que ha sido el invierno para los alérgicos a las cupresáceas. Se espera una polinización de gramíneas bastante leve, gracias al invierno seco y templado que acabamos de despedir, así que los niveles de polen serán «moderados», todo lo contrario al de las cupresáceas, cuyos alérgicos «lo han pasado muy mal».

La doctora Sonsoles Juste, jefa del Servicio de Alergología del Hospital Universitario de Burgos, recuerda un año más que la primera causa de alergia ambiental en Burgos es el polen de gramíneas, «con mucha diferencia con respecto a otros alérgenos ambientales». Y lo que marca los niveles de este tipo de polen son las condiciones meteorológicas del invierno, no lo que vaya a acurrir en primavera, aunque pueda tener cierta incidencia (siempre menor).

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Así, con un invierto muy seco y de temperaturas templadas, «esperamos una polinización de gramíneas en Burgos bastante leve», apunta la doctora Juste, con niveles «moderados» de polen. Al menos sobre el papel, insiste, aunque no se esperan grandes cambios, habida cuenta de que Burgos registra importantes contrastes térmicos entre el día y la noche, que no favorecen precisamente las explosiones de polen.

La situación es justamente la contraria que en el caso de las cupresáceas, que han alcanzado este invierno niveles que no se veían desde 2011. El polen de cupresáceas comenzó, con 158 granos por metro cúbico, el 26 de enero y la mayor concentración se registró el 12 de febrero, con 1.120 granos. Esta cantidad se queda muy próxima a la cantidad registrada en todo el año 2018, que fue de 1.553 granos de polen por metro cúbico.

En 2011, también con un invierno seco y templado, se recogieron 23.925 granos de polen. Ahora está ya eliminándose, explica la doctora, pero los alérgicos burgaleses han pasado un mal invierno. Es más, debido a esas elevadas concentraciones, hay gente que se ha sensibilizado al polen de cupresáceas y ha debutado este año como alérgico, no siéndolo con anterioridad. Y otros que se pasarán buena parte del año con alergias, sumando las cupresáceas y las gramíneas.

Alergias sin incidencias en Burgos

Al margen de estas dos alergias, que son las más habituales, siempre se hace referencia al polen del plátanos de sombra o de olivo, pero que no afectan en Burgos. «Para ser alérgico hay que tener contacto previo, una exposición previa que nos sensibilice y active los anticuerpos que, en lugar de defendernos, tienen una reacción anómala y nos atacan«, ha recordado la jefa de Alergología.

Así, en Burgos no se alcanzan niveles de polinización suficientes para sensibilizarnos ante el plátano de sombra o el olivo, así que los alérgicos que hay en la provincia provienen de otras zonas de España. Otra cuestión es que burgaleses alérgicos a las gramíneas se puedan volver alérgicos al plátano o al olivo cuando se van a Madrid, como le ocurre a muchos estudiantes, pacientes de la doctora Juste.

La patología de las alergias está aumentado progresivamente de manera alarmante, comenta la jefa de Alergología, y se ve un número elevado de alérgicos entre los niños. También, niveles elevados de sensibilización alimentaria. El 30% de los burgaleses padece algún tipo de alergia, aunque las previsiones hablan de que el 50% de la población sufrirá alguna alergia en 2025.