Los cazadores de la Demanda y Grefa, unidos para mostrar su colaboración tras la polémica de la caza en Castilla y León

Imagen del acto/BC
Imagen del acto / BC

La ONG Grefa y los cazadores de esta comarca burgalesa han firmado un manifiesto para evidenciar que la brecha entre el sector cinegético y las entidades ecologistas no es insalvable

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

Esta tarde se ha firmado en Huerta de Arriba, municipio ubicado en la Sierra de la Demanda, un documento donde se ha puesto de manifiesto el apoyo y colaboración entre cazadores y la ONG conservacionista Grefa. Esta ONG está desarollando en Huerta de Arriba el Proyecto Monachus para la reintroducción del buitre negro. En el manifiesto firmado se ha dejado claro el apoyo y la colaboración de los cazadores en las acciones de conservación ejecutadas por Grefa en el marco de este proyecto.

Diez representantes de diez cuarteles y asociaciones de caza de la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Demanda han evidenciado hoy que la brecha entre el sector cinegético y las entidades ecologistas no es insalvable. El Proyecto Monachus lleva desarrollándose en el término municipal de Huerta de Arriba desde 2016 gracias al apoyo depositado por su alcalde, Juan Antonio Blanco, cazador y representante de los cuarteles de Huerta de Arriba, Tolbaños de Arriba y Neila, como señala Lorena Juste, bióloga y coordinadora del Proyecto Monachus.

El objetivo del proyecto es la recuperación del buitre negro, extinto en la provincia de Burgos desde mediados del siglo XX mediante la reintroducción de ejemplares ingresados en centros de recuperación de Fauna Salvaje de España. El proyecto comenzó en la zona en 2016 y desde el primer año de su desarrollo ha contado con el apoyo de los cazadores de la zona.

Hay actitudes que favorecen la colaboración y en la Demanda hay ejemplos de ellos. Juste explica que los cazadores colaboran en la alimentación de los buitres. Igualmente, cuando se les pide que no se realicen batidas en torno a las instalaciones de aclimatación de los buitres cuando estos son liberados, para evitar las molestias durante su proceso de adaptación, los cazadores también lo respetan.

Por ello, desde Grefa se ha planteado la firma de este manifiesto de apoyo, para mostrar, en un momento tan delicado para la caza en Castilla y León tras la polémica surgida por la paralización de la actividad durante un mes, que el entendimiento entre cazadores y asociaciones conservacionistas es posible si se respetan las normas.

«A través de este acto pretendemos, por un lado, dar visibilidad a la colaboración existente y la buena disposición de los cazadores en el proyecto de conservación y, por otro, evidenciar que no en todos los casos la brecha existente entre el sector cinegético y las entidades ecologistas es una realidad sin solución», apuntan desde Grefa. Justa asegura que es posible en entendimiento mutuo e, incluso, la colaboración hacie el objetivo de conservación de la biodiversidad amenzada.

La caza vuelve a Castilla y León

La publicación en el Boletín Oficial de Castilla y León de la modificación de la Ley de Caza de 1996 para «blindar» la actividad cinegética permite la actividad en la comunidad con la apertura desde el lunes de la temporada para cazar zorro, corzo, cabra montersa y jabalí.

La actividad cinegética se paralizadó en Castilla y León, de forma cautelar por el Tribunal Superior de Justicia, como consecuencia de un recurso de Pacma.

La ley publicada este viernes establece que la caza es una actividad que debe ejercitarse de manera «racional y ordenada» para que se garantice el estado de conservación «favorable» de las especies.

En Castilla y León más del 88% de su superficie son terrenos cinegéticos y la mayor parte de los mismos, en torno a 78.000 kilómetros, están constituidos como cotos privados de caza.

Más información