De Huerta de Arriba a Noruega, el viaje de más de 3.000 kilómetros del buitre negro burgalés

Imagen de la hembra de buitre negro, Brínzola. /Grefa
Imagen de la hembra de buitre negro, Brínzola. / Grefa

La hembra de buitre negro 'Brínzola', liberada el año pasado en la Sierra de la Demanda burgalesa con un emisor GPS, sigue adelante con su épico viaje por el norte de Europa | Recorrido que se puede seguir en la web de Grefa

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

El 20 de abril de este año, Brínzola, una hembra de buitre negro de unos tres años (los buitres pueden vivir más de 40 años) emprendió un viaje que está sorprendiendo a biólogos y enganchando al resto. Salió de Huerta de Arriba, donde había estado en la jaula de aclimatación del Proyecto Monachus de Grefa, y ahora sobrevuela tierras noruegas. Brínzola ha superado ya una travesía de más de 3.000 kilómetros y ha cruzado en dos ocasiones el mar, avatares que se pueden seguir en la web de la ONG Grefa y en su Facebook.

Viaje de Brínzola según las posiciones enviadas por el GPS.
Viaje de Brínzola según las posiciones enviadas por el GPS. / Grefa

Brínzola vuela ahora sobre Noruega pero para llegar hasta allí ha recorrido más de 3.000 kilómetros. Partió del burgalés Huerta de Arriba, en la Sierra de la Demanda, pasó a Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca y Suecia. En dos ocasiones ha cruzado el mar, para pasar de Alemania a Dinamarca y para llegar desde tierras danesas a Suecia.

En una de sus aventuras cruzando el mar a través del estrecho de Fehrmarn, para llegar de Alemania a Dinamarca, a punto estuvo de caer al mar. Grefa recibió un dato donde la altitud de vuelo llegó a dar -3 metros sobre el nivel del mar. Logró coger una corriente de aire, ascendente y ganó altura pero al llegar a tierras danesas, lejos de parar, siguió volando 40 kilómetros más. Desde Grefa apuntaban que el esfuerzo que estaba haciendo era «enorme».

Registro de Brínzola sobrevolando el mar para llegar de Alemania a Dinamarca.
Registro de Brínzola sobrevolando el mar para llegar de Alemania a Dinamarca. / Grefa

Este comportamiento no es muy típico en los buitres negros. Brínzola fue encontrada en Palencia siendo una joven volandera delgada y desnutrida, incapaz de volar. Tras su recuperación en el CRAS de Valladolid fue cedida Grefa para el Proyecto Monachus de reintroducción y recuperación del buitre negro en la Sierra de la Demanda, donde hacía más de 60 años que no estaba asentado ni se reproducía. La organización conservacionista trabaja desde Huerta de Arriba para que esta especie protegida se instale en esta comarca. España cuenta con el 96% de la población europea de buitre negro, especie protegida que cuenta con 2.500 ejemplares en la actualidad.

Controlada por GPS

El ejemplar, al igual que el resto de compañeros que han pasado y pasarán por la jaula de aclimatación que Grefa tiene en Huerta de Arriba, porta un GPS. Este aparato recoge datos cada cinco minutos y cada dos horas se envían a Grefa. La ONG sabe en todo momento dónde se encuentra Brínzola y, además, hace partícipe a la población a través de su web y sus redes sociales sobre el viaje de este buitre negro.

Además de sorprender a los biólogos, Brínzola está creando hitos. Es la primera vez que se registra la presencia de un buitre negro en Dinamarca, la segunda en Bélgica, la tercera en Suecia y pocas veces se habían registrado en Alemania. Esto hace plantearse a la ONG Grefa que, quizá, el cambio climático esté favoreciendo los desplazamientos hacia el norte.

Allá por donde pasa, Brínzola levanta la expectación de gran cantidad de aficionados a las aves y a las rapaces que, además, aportan datos, fotos y vídeos del espectacular periplo de esta infatigable viajera.

Otro dato interesante es el recorrido medio diario que está haciendo esta viajera rapaz, 125 kilómetros. El día que más avanzó voló, nada más y nada menos, que 300 kilómetros.

La epopeya de Brínzola

Brínzola fue liberada por el Proyecto Monachus durante el otoño de 2018 en la zona de reintroducción de Huerta de Arriba. Tras dispersarse hacia el sur hasta la Sierra de Guadarrama (Madrid), el pasado 20 de abril retornó al punto de liberación en Huerta de Arriba, donde lejos de quedarse siguió su camino en un inesperado viaje que le ha llevado a cruzar Europa.

La epopeya de Brínzola está despertando la curiosidad y expectación en los países donde cruza, entre ornitólogos, naturalistas y medios de comunicación. Grefa desconoce los motivos de este comportamiento llamativo pero quieren ver en ella un ejemplo del espíritu unificador que siempre ha tratado de imprimir a su trabajo Grefa en favor de ese sueño de conectar colonias y crear una gran población europea de buitres.

El pasado domingo 19 de mayo, unos colaboradores noruegos lograron desplazarse hasta el lugar donde se encontraba Brínzola para comprobar su estado. Tras horas de caminata a través de un basto paraje, dieron con ella y, para su sorpresa, se estaba alimentando de un reno muerto.

Brínzola.
Brínzola. / Grefa

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