Tres soldados republicanos exhumados en Valderredible reciben digna sepultura en Estépar

Los restos han sido reinhumados en Estépar/PCR
Los restos han sido reinhumados en Estépar / PCR

Se trata de jóvenes que combatieron en el frente de Bricia, en mayo de 1937, y que fueron enterrados en los exteriores del cementerio de Quintanilla de Rucandio

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Son víctimas anónimas, jóvenes idealistas que combatieron en el frente de Bricia en mayo de 1937, y que acabaron enterrados en los exteriores del cementerio de Quintanilla de Rucandio, en Valderredible (Cantabria). Tres víctimas más de las miles que dejó la Guerra Civil Española (antes, durante y después de la contienda fratricida) en tierras burgalesas, que ahora reciben digna sepultura.

La Coordinadora Provincial por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos ha organizado esta mañana un acto de homenaje, con reinhumación de los cuerpos recuperados en 2017 en el panteón con el que cuenta en el cementerio de Estépar. Descansarán, así, en paz junto con los 96 represaliados recuperados durante las dos campañas de excavaciones que el colectivo realizó en Estépar, y que se encuentran en el cementerio de la localidad burgalesa desde septiembre del pasado año.

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La presidenta del colectivo, Sol Benito, ha explicado que recibieron una petición de ayuda para abrir una fosa de la Guerra Civil ubicada en Quintanilla de Rucandio. Se trataba de localizar a Antonio López Íñiguez, un joven republicano que murió en combate en 1937 y cuyos restos habían sido depositados en el exterior del camposanto del municipio cántabro. Lo buscaba su hermano, Jesús López Íñiguez (de 91 años), aunque la petición la realizaba un primo, vinculado a Burgos, insiste Benito.

La exhumación se llevó a cabo en abril de 2017 y la fosa se encontró muy fácilmente. En ella se localizaron tres cuerpos, de soldados del frente de Bricia, y en estos momentos se está a la espera de conocer el resultado de ADN para comprobar si uno de esos restos corresponde a Antonio López. Las características anatómicas dan muchas pistas y, además, existe una historia corroborada por testigos. De los otros dos se desconoce, incluso, una hipotética identidad.

La hija de Jesús López, María Jesús, explica que su padre estuvo durante años investigando la muerte de su tío e, incluso, cada vez que pasaba por Burgos (ellos eran cántabros aunque vivían en Asturias) le ponía flores en su «tumba». «Yo no lo sabía, porque era un tema muy tabú; yo oía cosas de pequeña, pero nadie te decía nada», insiste.

Por ese motivo, este domingo es «un día triste y a la vez muy feliz», pues lo único que quiere la familia (que ha estado presente a través de María Jesús) es «darle digna sepultura, y tratar el caso con mucho respeto». La sobrina de Antonio López insiste en que «no se trata de colores, partidos ni política sino de la dignidad de unas personas que lucharon por unos ideales y que merecen una digna sepultura».

Nuevos proyectos

La Coordinadora Provincial por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos continúa trabajando en proyectos de recuperación en la provincia. Sol Benito recuerda que en Estépar no van a realizar nueva excavaciones, pues no tienen identificadas más fosas (las obras de la autovía o el uso de los terrenos como cantera han podido acabar con los enterramientos), pero sí tienen previsto realizar excavaciones en Ibeas de Juarros y en la zona norte de Burgos. Será en 2019, pues acaban de presentar los proyectos a las nuevas ayudas de la Junta de Castilla y León y, hasta que se resuelvan, no podrán planificar las campañas de excavaciones en fosas comunes.

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