El fiscal asegura que a la bebé Alicia «no la mató una enfermedad mental sino la maldad»

Imagen de un momento del juicio/Blanca Castillo
Imagen de un momento del juicio / Blanca Castillo

Fiscalía y acusaciones particulares y popular insiste en que el acusado es una persona mala, no afectada por la esquizofrenia

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El fiscal del caso por el asesinato de una bebé de 17 meses en Vitoria ha mantenido hoy que a la pequeña Alicia, que residía con su madre en Burgos en el momento de los hechos y contaba con familia en Hontoria del Pinar, no la mató una «enfermedad mental», llamada «esquizofrenia», sino una «enfermedad del alma, la maldad», informa EFE.

«Estamos ante una persona mala, no ante un enfermo mental», ha remarcado el representante del Ministerio Público durante la exposición de sus conclusiones en el juicio con jurado que arrancó la pasada semana en la Audiencia de Álava contra Daniel, un profesor de música natural de Sevilla, acusado de asesinar a la pequeña y de intentar matar a su madre, Gabriela, el 25 de enero de 2016 en la capital alavesa.

La Fiscalía, las dos acusaciones particulares y la popular, que ejerce la Asociación Clara Campoamor, reclaman la prisión permanente revisable para el acusado, lo que supondría pasar entre 25 y 35 años en la cárcel antes de que se revisara su pena, así como otros 11 años de prisión por un delito de homicidio en grado de tentativa.

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Durante su intervención el representante público ha asegurado que el acusado, que en el juicio reconoció que lanzó por la ventana a la bebé, «tenía sus facultades volitivas y cognitivas conservadas en grado suficiente para conocer lo que estaba haciendo».

«Comprendía lo que estaba haciendo, quería hacer lo que hizo y era capaz de controlar su comportamiento«, ha zanjado el fiscal, quien ha explicado que durante las sesiones lo que ha quedado acreditado es que tiene «rasgos esquizotípicos dentro de la normalidad», no es que sufra una esquizofrenia paranoide ni que en el momento de los hechos no supiese lo que estaba haciendo.

La defensa de la esquizofrenia

El procesado aseguró durante su declaración que actuó «enajenado» porque vio en la pequeña la «semilla del mal» y que él, como «trabajador de luz» que era, debía proteger a la humanidad frente a la oscuridad.

La defensa alega que Daniel padece una grave esquizofrenia paranoide no diagnosticada y pide que se le aplique la eximente completa por enajenación mental por un posible episodio psicótico agudo.

«Esta historia no es la de un hombre enajenado, sino la de un hombre acorralado» que intenta «crear» una historia para hacer ver que tenía una enfermedad mental, ha argumentado sin embargo el fiscal.

Ha recordado que los psiquiatras han concluido que no sufre una patología psicótica y que en el momento de los hechos no tenía anuladas sus capacidades, «sabía lo que quería y comprendía lo que hacía».

Además ha destacado que nunca ha mostrado «ni la más mínima pena, arrepentimiento, o carga de conciencia por lo que pasó. Solo se preocupa de las consecuencias jurídicas«.

Ha mostrado sorpresa por el hecho de la defensa modificara ayer su escrito y mantenga ahora que el acusado no intentó matar a Gabriela sino que se trató de un delito de lesiones. «Ahí se ha cargado su propia defensa» porque si se dice que no quería matar a la madre no tenía su voluntad anulada, ha argumentado.

Maldad

Para el fiscal hay prueba suficiente que acredita que trató de acabar con la vida de esta joven, que tenía entonces 18 años y a la que había conocido unas semanas antes a través de una red de contactos.

La abogada de Gabriela ha recordado por su parte que la joven declaró que el acusado las atacó porque ella se negó a tener relaciones sexuales y eso le «tocó el orgullo». Actuó por «venganza», ha resumido la letrada de la acusación particular.

«Es un acto de pura maldad», ha recalcado también la letrada del padre de Alicia, la otra acusación particular, quien ha añadido que el acusado ha «tenido que pagar» para que dos psiquiatras hayan dicho que sufre una esquizofrenia. «Está tan cuerdo como yo», ha concluido.

El abogado de la Asociación Clara Campoamor, que ejerce de acusación popular, ha tachado de «patética» la «interpretación» del acusado. «No se arrepiente, no porque sea un enfermo sino porque es un egoísta» .

La defensa por su parte ha pedido un veredicto «justo» basado en las pruebas y no en las «emociones». Ha citado las declaraciones de los testigos, entre ellos los psiquiatras, que hablaron de las ideas «delirantes» que les trasmitía Daniel y el testimonio de Gabriela cuando afirmó que antes del suceso el procesado hizo comentarios «raros» sobre «algo de que los niños iban a provocar el fin del mundo».

Por ello ha pedido que el acusado cumpla condena en un centro psiquiátrico para que se pueda curar.

Mañana el tribunal entregará al jurado el cuestionario para que emita su veredicto.

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