Los barrios piden declarar nulas las bases de las ayudas para las fiestas de 2019

Los Titos es una de las fiestas que ya se ha celebrado/AIA
Los Titos es una de las fiestas que ya se ha celebrado / AIA

Denuncian el agravio compartivo que supone la normativa a probada por el Ayuntamiento | Los vecinos insiste en que si no se vuelve a las bases de 2018 no habrá fiestas en los barrios

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Las asociaciones de vecinos de Burgos han registrado esta mañana un escrito en el Ayuntamiento para exigir, entre otras cuestiones, que se declaren nulas las bases que regulan la concesión de subvenciones municipales a las fiestas de los barrios, aprobadas por el Instituto Municipal de Cultura y Turimso (IMC) a principios de año.

En el escrito, firmado por veintiséis barrios, denuncian el «grave desagravio y discriminación» que suponen estas bases, pues se están aplicando de diferente modo entre los barrios, en función de las características de las fiestas y del momento en el que tengan lugar. Y reclaman, una vez más, volver a las bases de 2018, de lo contrario, no se organizarán las fiestas de los barrios pendientes en este 2019.

Desde la reunión del lunes 25, poco se a avanzado para solucionar el conflicto, afirman los vecinos. El jueves hubo un encuentro con el concejal de Festejos, José Antonio Antón, quien ofreció que el Ayuntamiento se encargarse de redactar los planes de emergencias, pero su ejecución, la contratación de seguros y la seguridad en las fiestas seguiría siendo responsabilidad de las asociaciones de vecinos.

El Ayuntamiento podría asumir las fiestas tradicionales o de interés cultural

El Ayuntamiento de Burgos «no se ha desentendido» de la celebración de las fiestas de los barrios, pues sigue colaborando con los servicios técnicos, la logístico o el apoyo institucional, y «se comparten responsabilidades». Lo que se ha hecho es «prevenir los problemas de seguridad» y acabar con la situación de «indefinición» que se venía viviendo.

Así lo entiende el concejal de Festejos, José Antonio Antón, que defiende las nuevas bases para las subvenciones para las fiestas de los barrios, que fueron aprobadas por el IMC en enero, insiste, y no son una idea del Equipo de Gobierno. Se trata de cumplir la ley y las bases son similares a las que hay en otras capitales de provincia, como Segovia o Valladolid.

Antón afirma que no es posible volver a las bases de 2018, pues dejaban «incertidumbre» sobre la organización de las fiestas y quién asumía la responsabilidad. También había «incongruencias», como que el Ayuntamiento aparecía como organizador pero entrega ayudas a los vecinos para sufragar las fiestas.

Con las nuevas bases se clarifica la situación y, aun así, los vecinos no quedan desamparados, a juicio de Antón, pues seguirán contando con el apoyo del Ayuntamiento. De ahí la propuesta de elaborar los planes de emergencia, a través de los técnicos municipales, para que los vecinos solo tengan que encargarse de su ejecución. Y todo bajo el amparo de la autorización para la ocupación de suelo público.

Antón teme que la problemática se ha «politizado», lo que complicará la resolución del conflicto. Aun así, el Ayuntamiento está dispuesto a correr con la organización de aquellas fiestas que los técnicos consideren tradicionales o de mayor interés cultural, si las asociaciones de vecinos rechazan organizarlas.

Sería el caso, por ejemplo, de la hoguera de San Juan de la Barriada de San Juan Bautista. Así también se indicó en la reunión del jueves, pero la presidenta de la asociación, Montserrat Sánchez, insiste en que los vencios de todos los barrios tienen los mismos derechos y «son todas fiestas de Burgos».

Si el Ayuntamiento asume la organización de una fiesta de barrio, debería asumir la de todas. A esto Antón responde que no tienen suficientes medios técnicos ni humanos para asumir 34 fiestas de barrios.

La propuesta municipal es «insuficiente», explica Adoflo Díez, de la asociación San Esteba Protomártir de Villafría, pues los vecinos tienen que seguir asumiendo la responsabilidad de lo que ocurra en unas fiestas que son la ciudad, no de las organizaciones vecinales, ha reiterado. De ahí que exijan un informe jurídico en el que se definan responsabilidades y obligaciones, como se solicitó el pasado año, tras lo ocurrido en la quema de la sardina de los carnavales de 2018, aunque no se llegó a concretar.

Ese informe debería servir de base para la convocatoria de ayudas de 2020, insiste Díez, y mientras se deberían de aplicar las bases de 2018, como «solución transitoria», pues al menos existe una corresponsabilidad. El pasado año, el Ayuntamiento incorporó los planes de emergencia, pero siguía apareciendo como organizador de las fiestas, y los vecinos como colaboradores. Ahí las asociaciones ya asumían más riesgos de los que deberían, asegura Díez, pero existía un reparto de responsabilidades.

Sin embargo, con las bases de las ayudas de 2019 se pasa toda la responsabilidad a los vecinos y, en concreto, a la persona que firme la declaración responsable que se debe de adjuntar a la solicitud de las ayudas. Son unas subvenciones «condicionadas», que los vecinos tienen que pedir pues no cuentan con recursos propios para organizar las fiestas de los barrios. De ahí el agravio y la discriminación que ahora denuncian.

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En el escrito recuerdan que, al haberse aprobado las nuevas bases a principios de año, algunas asociaciones han tenido que comulgar con los nuevos requistos, incluso firmando a posteriori la declaración de responsabilidad, pues tenían las fiestas organizadas y contratadas. Han celebrado las fiestas con las antiguas bases en vigor, pero asumiendo las exigencias de las nuevas, pues de lo contrario se quedaban sin ayudas.

Sin embargo, el resto de colectivos lo tiene muy claro, si no se anulan las bases de 2019 y se vuelve a las de 2018, no habrá fiestas. Y se lo han puesto todo por escrito, como lo ha pedido el propio José Antonio Antón, y la documentación se la harán llegar a los miembros del Consejo del IMC, para que en la reunión de mañana se trate este asunto.