Juan Carlos Jiménez: «Para mejorar el estatus del español hay que mejorar el estatus de los países hispanohablantes en todas sus dimensiones»

Juan Carlos Jiménez: «Para mejorar el estatus del español hay que mejorar el estatus de los países hispanohablantes en todas sus dimensiones»

En los años transcurridos desde que Fundación Telefónica empezó a trabajar en esta tarea ha editado catorce libros en torno a temas vitales para determinar el rol del español en el contexto económico internacional

TERI SÁENZEnviado especial a Santiago de Chile

Fundación Telefónica se marcó en el 2006 un reto tan sencillo de enunciar como ambicioso y arriesgado de articular: poner en valor la relevancia económica, social y cultural del español en el contexto nacional e internacional. Un proyecto de investigación interdisciplinar que ya desde su gestación trajo consigo el afán de crear opinión sobre la importancia y el carácter estratégico de la lengua española como activo intangible de los más de 550 millones de personas que comparten este mismo idioma y que tiene en la nueva edición de 'Futuro en español' en Chile un nuevo marco para su reconocimiento.

El resultado del trabajo es contundente. En los años transcurridos desde que Fundación Telefónica empezó a trabajar en esta tarea ha editado catorce libros en torno a temas vitales para determinar el rol del español en el contexto económico internacional. Desde la influencia de la lengua en las migraciones por el mundo  hasta su peso en la internacionalización de las empresas, pasando por el protagonismo del español en Estados Unidos, su relevancia como lengua de comunicación científica y  en las relaciones internacionales, el atlas del español en el mundo (realizado con la colaboración del Instituto Cervantes) o la situación del español en la Red, donde es la tercera lengua más utilizada.

El interés suscitado por la obra se constata en el catálogo de foros e instituciones que han reconocido su valía y favorecido su difusión. Ahí destaca la  Secretaría General Iberoamericana, la Real Academia Española, el  Instituto Cervantes en España, Nueva York y Boston, el  Queen Sofia Institute en Nueva York, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México)  la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), la  Universidad de Harvard en Boston y ahora, de nuevo  'Futuro en español' del Grupo Vocento

El codirector del proyecto de Fundación Telefónica y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Alcalá, Juan Carlos Jiménez, desgrana desde Santiago de Chile en una edición del foro las claves de un trabajo cuya vigencia y recorrido siguen al alza.

- ¿De qué manera se ha «revalorizado» el idioma desde que se iniciaron los análisis que han fructificado en el estudio?

El español es una lengua secular, también en su condición de lengua internacional. No cabe esperar que en 10 años el valor del español se multiplique. Pero sí cabe afirmar que la base de ese valor —el número de hablantes y su poder de compra— ha ido ampliando su potencia. En cuanto a los hablantes de español, si la primera edición del Atlas de la lengua española en el mundo los cifraba, tomando como base los censos de 2000-2005, en 439 millones, en la última edición de esta misma obra, a partir de los censos en torno al año 2010, se constataba que el número había crecido hasta los 553 millones. Lo que ha significado también un aumento del poder de compra de los hispanohablantes en el mundo (esto es del PIB que representan), en aproximadamente un punto porcentual (del 9 al 10 %), lo que dentro de las astronómicas cifras del PIB mundial no es poca cosa, desde luego.

 En América, la tradicional alta concentración de hispanohablantes en los países con mayor impronta española tiende a disminuir, dado el doble y simultáneo empuje del español hacia el norte, abriéndose paso como lengua materna (y extranjera) en Estados Unidos, y hacia el sur, al penetrar con firmeza en Brasil.

En Europa, lo novedoso es el gradual ascenso del español a la posición de segunda lengua de enseñanza, tras el inglés, desplazando al francés y al alemán en buena parte del continente.

El español ha esquivado la fragmentación porque está menos dialectizado que el inglés, el francés, el chino y el hindi, presenta un alto grado de cohesión interna y plantea sus normas a través de un enfoque panhispánico y policéntrico en un ejemplar modelo de cooperación de todas las Academias de la Lengua Española.

- ¿Qué trascendencia tiene ese idioma compartido en la internacionalización de las empresas?

En nuestra opinión, decisiva. Así lo ha probado la última obra de la serie «Valor económico del español», titulada precisamente Lengua, empresa, mercado. ¿Ha ayudado el español en la internacionalización empresarial?

Sus conclusiones avalan que el español es un gran facilitador para el salto exterior de las empresas. Cerca del 80% de las empresas españolas con proyección exterior reconoce que el hecho de que se hable español en el mercado de destino facilita su actividad internacional, ahorrando costes que en otros contextos lingüísticos pueden llegar a ser muy importantes.

Pues bien, lo que puede decirse también ya hoy es que este gran «punto de apoyo» que ha sido nuestra lengua para las empresas españolas que se han internacionalizado en los últimos 20 años, lo está siendo ya igualmente para un amplísimo número de empresas iberoamericanas (las conocidas como translatinas), que están fundando su expansión exterior en los mercados más próximos geográfica y culturalmente, con la lengua común como valioso activo que reduce sus costes de implantación y facilita su capacidad competitiva.

- ¿Cómo se puede hacer tangible el potencial del español en términos económicos?

Quizá nada tan eficaz como imaginarnos sin ese activo común. El español, como ha probado el estudio del «Valor económico del español», multiplica los intercambios comerciales entre nuestros países; determina en gran parte del destino de las migraciones en ellos; y proporciona una suerte de gran «mercado común» para que las empresas hispanohablantes se lancen al reto de su internacionalización. Iberoamérica ha sido el gran «banco de pruebas» para el salto al exterior de las empresas españolas, que hoy, con esa experiencia, cuentan con el bagaje y la dimensión suficientes para establecerse prácticamente en cualquier mercado del mundo. Pues bien, como acaba de apuntarse, se está afianzando también el papel del español como factor decisivo en la internacionalización de las empresas de los países iberoamericanos, de México a la Tierra del Fuego.

- ¿De qué manera se pueden o deben hacer valer esas prestaciones económicas frente a otros idiomas?

Lo que hace al español valioso es su utilidad. Útil en el mercado de trabajo, proporcionando un valor diferencial para quien lo posee, y, por tanto, un estímulo para su aprendizaje como segunda lengua. Sin duda, el idioma español ha ejercido tradicionalmente -y sigue ejerciendo- una fuerte influencia en la decisión de destino de millones de emigrantes en el ámbito iberoamericano. Y útil para las empresas, que en tanto encuentran en la lengua común un puente para penetrar en otros mercados y establecerse en ellos más fácilmente y con más posibilidades de éxito.

No es compitiendo con otros idiomas -lo que, además, en el caso del inglés, carecería de sentido- como se fortalece nuestra lengua, sino haciéndola más valiosa. Para mejorar el estatus del español hay que mejorar el estatus de los países hispanohablantes. Mejorar en términos de desarrollo económico (incluida una mejor distribución de la renta), cultural, institucional, empresarial, tecnológico, educativo… en definitiva, en todas aquellas dimensiones que transmiten su valor a la lengua de quienes la hablan. Podemos resumirlo con las conocidas palabras de Muñoz Molina con motivo del Congreso de la Lengua Española celebrado en Cartagena de Indias: «El enemigo del español no es el inglés, sino la pobreza» , entendida en términos de todas aquellas dimensiones que nos distancian de los países anglófonos, pero también de los francófonos y de otras lenguas internacionales.

- ¿Qué alianzas pueden tejerse entre el mundo empresarial y el institucional para reforzar los aspectos económicos intrínsecos al español?

Valor económico del español también enuncia varias opciones en esa línea. Por un lado, la política de promoción internacional del español debe concebirse como una «política de Estado» (es realidad, de Estados, responsabilidad del conjunto de la comunidad hispanoamericana de naciones). Por otro, mejorar el estatus internacional del español exige reforzar su posición como lengua diplomática internacional, como lengua de creación y comunicación científica y como lengua en la que se expresa una cultura vigorosa y creativa, y con relevancia en la Red. Además, potenciar el valor del español como lengua vehicular exige fortalecer el diálogo y las relaciones de cooperación entre los agentes de la comunidad hispanohablante en todo el mundo, siguiendo ejemplos como el de las Academias de la Lengua Española. Por último, la oferta formativa del español para extranjeros debe hacerse más amplia, accesible y atractiva, alentando el concurso de la iniciativa privada, y con el Instituto Cervantes (deseablemente con carácter panhispánico) como eje e instrumento fundamental de ese esfuerzo.

Es necesario, además, generar y estandarizar un paquete formativo que ofrezca las competencias mínimas para su uso práctico, es decir, un español compendiado que facilite enseñanza, aprendizaje y uso.

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