Burgos cierra septiembre con 8 fallecidos en carretera en verano, un «suelo» difícil de taladrar

Imagen del accidente ocurrido en la N-I, en Quintanapalla, en el que fallecieron dos jóvenes/BC
Imagen del accidente ocurrido en la N-I, en Quintanapalla, en el que fallecieron dos jóvenes / BC

El balance estival de la DGT es positivo, con un descenso en las vías regionales en siniestralidad frente al incremento nacional/ Las distracciones al volante son la principal preocupación de Tráfico

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

«Nos da la sensación de que hemos llegado a un suelo que nos costará mucho taladrar». Así valora el jefe provincial de Tráfico, Raúl Galán, los datos que deja el balance de siniestralidad vial en las carreteras de Burgos durante el verano. Entre julio y agosto, periodo 'estival' para la DGT, se han registrado ocho fallecidos en seis accidentes. Mientras septiembre se cierra sin víctimas en carretera pero con una mujer fallecida por un atropello en un centro ocupacional de Quintanadueñas.

Los datos, en frío, muestran un descenso de la siniestralidad vial en la provincia (el verano de 2017 se cobró 9 fallecidos en 9 accidentes), que contrasta con el incremento del 15% tanto en el ámbito nacional como en el regional. Sin embargo, estamos hablando de cifras tan pequeñas que una leve variación puede alterar los resultados, advierte Galán. El objetivo sigue siendo conseguir cero accidentes mortales, pero la siniestralidad está repuntando, en términos generales, y es posible que hayamos tocado suelo, al menos de momento.

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La principal preocupación ahora para Tráfico son las distracciones al volante, derivadas del uso del teléfono móvil, los navegadores o el GPS, pues es una conducta que se está generalizando. De ahí que la Dirección General de Tráfico esté estudiando endurecer las sanciones, «que son el último recurso», insiste Galán. Y es que las distracciones unidas con una velocidad inadecuada agravan los accidentes de tráfico.

El jefe provincial reconoce que hay que «cambiar la cultura de la velocidad en España», pues aumentando la velocidad al volante «no se gana tiempo pero sí se aumenta el riesgo». De ahí que la DGT también está valorando una bajada de los límites de velocidad en las carreteras secuncarias, que «está en fase de debate» y Raúl Galán confía en que cualquier decisión se tome de forma consensuada.

El 80% de los fallecidos en carretera han perdido la vida en una secundaria y está comprobado que por estas vías los conductores suelen llevar una velocidad inadecuada, ha apuntado Galán, de ahí la inquietud de la DGT. En el caso de Burgos, la mayoría de los accidentes mortales ocurridos este verano se han registrado en carreteras secundarias como la CL-552, la CL-529, la BU-V-5143 o la N-I.

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La bajada de los límites de velocidad no se hará de manera generalizada, sino «con inteligencia» para evitar situaciones de velocidad inadecuada. Galán reitera que los conductores tienen que sensibilizarse, ser conscientes de que no es lo mismo una carretera de alta capacidad que una secundaria, que no cuenta ni con mediana o barreras para animales y en la que los choques frontales son más que probables.

«Hay que intentar asumir que ir por debajo del límite de velocidad es lo seguro», y si hay que hacerlo con controles de velocidad y sanciones, se tendrá que hacer, insiste el jefe provincial de Tráfico, quien recuerda que con «velocidad moderada desaparece la sensación de peligro», aunque el riesgo está ahí «da igual que se tenga un buen vehículo».

Las drogas también preocupan

El alcohol, y sobre todo el consumo de drogas, al volante es otro de los caballos de batalla. «Nos sorprende mucho los positivos en drogas», pues no responde a ningún patrón preestablecido: jóvenes y mayores, de todas las clases sociales, conductores profesionales, a cualquier hora del día... En el ámbito nacional, el 43% de los conductores fallecidos presentaban un positivo tanto en alcohol como en drogas, un «dato espeluznante», explica Raúl Galán.

Así que el trabajo por hacer es importante a fin de reducir los riesgos en carretera y, por consiguiente, la siniestralidad mortal. En lo que llevamos de año, se han registrado en las carreteras burgalesas 14 accidentes mortales con 17 víctimas, algo menos que en 2017 cuando se contabilizaron 21 fallecidos y 14 siniestros. Galán recuerda que los fallecidos son víctimas directas de accidentes que han perdido la vida en carretera y dentro de las 24 horas posteriores al suceso. Fuera de la estadística queda, por el ejemplo, el joven que perdió la vida en Santa María del Campo cuando sufrió un accidente con una moto en el campo.

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