PUZLE EN LA DIPUTACIÓN

Cómo se traducen votos en diputados o qué deben hacer Vox y Podemos para entrar en la Diputación de Burgos

Imagen de una sesión plenaria en la Diputación/GIT
Imagen de una sesión plenaria en la Diputación / GIT

Los miembros de la Diputación se eligen de manera indirecta entre los concejales electos | La clave para las nuevas formaciones es el partido judicial de Burgos, que designa 15 de los 27 diputados

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Aquí no hay listas ni candidatos. Los ciudadanos no van a poder elegir al próximo presidente de la Diputación de Burgos, ni al resto de diputados provinciales. Sus votos, en los municipios, darán las claves para saber con cuánta representación contará cada una de las formaciones durante los próximos cuatro años, quién tendrá mayoría (simple o absoluta), quién podrá ser llave de gobierno... Y, luego, los futuros diputados provinciales se deberán someter a una doble convocatoria electoral, para la que ya están moviendo sus fichas.

El sistema de elección de las diputaciones provinciales es indirecto y se basa en los partidos judiciales. Burgos está dividida en siete partidos judiciales, siendo el más grande el que corresponde a Burgos y su Alfoz, que aglutina a 135 municipios, con 216.228 habitantes. Le siguen Aranda de Duero (Ribera), con 47.382 habitantes, y Miranda de Ebro (y Alfoz), con 38.655. El cuarto más numeroso es Villarcayo (Merindades), con 21.535 habitantes, y de ahí pasamos ya a los 11.584 de Lerma (Arlanza), los 10.818 de Salas de los Infantes (Demanda y Pinares) y los 10.410 de Briviesca (La Bureba).

Es importante conocer el número de vecinos que compone cada partido judicial pues, en función de la población, se determinará el número de diputados que le corresponde. Sin embargo, no se hagan muchas ilusiones, la distribución no se ha alterado durante los últimos veinte años, después de que los partidos judiciales de Lerma y Villarcayo perdiesen su segundo diputado. Y la pérdida constante de población en el medio rural no ayuda reconducir la situación.

Doble proceso electoral

Aquellos que quieran ser diputados provinciales en el próximo mandato tendrán que someterse a un doble proceso electoral, para el que deberán mover muy bien sus fichas en el seno de las formaciones políticas (y también de sus respectivos partidos judiciales).

Y es que serán los compañeros de siglas los que se encarguen de elegirles, una vez hayan salido como concejales en sus municipios (para lo que primero tendrán que convencer a las direcciones de sus partidos para ocupar una adecuada posición).

La cosa va de la siguiente manera. Tras las elecciones municipales, contabilizados todos los votos, la Junta Electoral de zona reparte los 25 diputados en función del número de votos conseguido por cada formación en sus respectivos partidos judiciales. Así, en partidos judiciales como Lerma, Salas, Briviesca y Villarcayo, en los que hay un único diputado, se le asigna a la formación más votada, generalmente el PP, quedando fuera el resto.

Para los otros partidos judiciales, Burgos, Aranda y Miranda, se utiliza la Ley D'hondt para determinar cuántos diputados le corresponde a cada formación. Pero, en todos los casos, la elección de la persona que ocupará el sillón de diputado provincial la realizan los concejales, compañeros de su misma formación.

Se presentan candidaturas, que deben ser validadas por un número de avales determinado, y que no sean coincidentes. Si algún aval se repite, queda automáticamente anulado. Y luego los concejales electos votan a los candidatos, y el que mayor número de apoyos consigue se convierte en diputado provincial.

Eso sí, el candidato solo puede recibir apoyos de concejales de su misma formación. De este modo, a los diputados únicos de los partidos de Lerma, Salas, Villarcayo y Briviesca los eligen solo los concejales de su formación, como decíamos, los del PP.

En los partidos Aranda y Miranda, PP y PSOE votan a sus diputados, y en Burgos, en los últimos comicios, tuvieron que elegir PP, PSOE, Ciudadanos e Imagina.

Así, la Diputación de Burgos cuenta con 25 representantes (el número mínimo), de los cuales, 15 corresponden a Burgos y su Alfoz, una cifra nada desdeñable que desvirtúa la concepción original de las Instituciones Provinciales. Lo mismo que los tres de los que disfrutan Aranda y Miranda, (todos ellos municipios de más de 20.000 habitantes), mientras que Villarcayo, Briviesca, Salas y Lerma se quedan con uno cada uno.

Y eso pese a que en Villarcayo, por su población actual, esos 21.535 habitantes, le corresponderían dos diputados. Sin embargo, la ley establece que si se supera el número de 25 en el reparto, se debe restar un representante al partido judicial con menor número de residentes. En este caso, la resta se debería hacer a Briviesca, pero como la norma marca que el mínimo por partido judicial debe ser un diputado, el segundo de Villarcayo se queda sin consolidar.

Votos y diputados

Partiendo de esta realidad, ¿cómo se reparten los diputados provinciales? La respuesta es sencilla: en función del número de votos obtenidos por las formaciones en cada partido judicial (y siguiendo la Ley D'hondt). Por ese motivo, el PSOE siempre dice que el PP sale a jugar con una victoria pre-establecida de 4 a 0, pues al presentar candidatura en prácticamente la totalidad de los municipios, el mayor número de votos en partidos judiciales como Lerma, Salas, Briviesca o Villarcayo le corresponde al PP, y se lleva el único diputado (al menos ha sido así hasta el momento, quién sabe lo que puede ocurrir este mayo).

Así, la clave para modificar las mayorías y conseguir acceder al Palacio Provincial está en Burgos. Ni siquiera en Aranda o Miranda, pues al contar con tres diputados cada una, el margen de maniobra es muy escaso. Para que se entienda con números. En las elecciones municipales de 2015, en el partido judicial de Aranda votaron 24.579 personas. El PP consiguió 8.464 votos, y se llevó dos diputados; el PSOE se quedó con el tercero con 5.944 votos. Cualquier formación que quiera disputar uno de los tres representantes tiene que sumar, al menos, esos resultados.

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Y en el partido judicial de Miranda ocurre lo mismo, con la diferencia de que la pieza clave es la capital del Ebro. Los resultados de PP y PSOE son tan ajustados que, en 2015, los socialistas consiguieron 2 de los 3 diputados, pero en 2011 fue el PP el que se llevó la mayoría. Los 'populares' tienen más concejales en el partido judicial, pero no en el Ayuntamiento de Miranda, y lo que se acaba imponiendo son los votos de los mirandeses, pues estamos hablando de 14.987 votos de los 16.933 emitidos en el partido judicial en 2015.

Burgos, el granero de la Diputación

De este modo, las nuevas formaciones que han querido entrar en la Diputación, como Ciudadanos o Imagina en los últimos comicios y Vox o Podemos en los actuales, solo tienen una baza: el partido judicial de Burgos. Y, más allá de eso, la propia capital. Imagina ha contado este mandato con tres representantes en la Diputación por los 18.579 votos que obtuvo en la capital, ni uno en el Alfoz pues no se presentó, y tres concejales han tenido que participar en las decisiones de la provincia.

La situación de Ciudadanos es similar, pues si bien obtuvo 13.481 votos en el partido judicial de Burgos, 12.940 correspondieron a la capital. Así que fue Burgos la que le concedió los dos diputados de los que ha estado disfrutando. Lo mismo que a UPyD cuatro años antes, pues entró en la Diputación con un representante gracias a los 10.418 votos cosechados en la capital (fueron 60 más en el alfoz). Y en todo estos casos, los votos acumulados en el resto de la provincia se pierden si no suman en sus respectivos partidos judiciales.

Así que, para conseguir representación en la Diputación, en el caso de nuevas formaciones, la única oportunidad es el partido judicial de Burgos. Pero no vale cualquier resultado, hay que conseguir un mínimo de dos concejales (unos 7.000-8.000 votos). De lo contrario, no se entra en la Ley D'hondt de reparto. De ahí que las aguas estén revueltas en la Diputación, sin saber qué ocurrirá con Cs o Imagina, si Podemos o Vox conseguirá algura representación, y cómo afectará todo ello a PP y PSOE, si los 'populares' recuperarán tras la caída de 2015 y si el PSOE conseguirá superar los 7 que viene arrastrando desde el 2011.