Gabriel Delgado (UPA-COAG): «El mundo rural tiene una enfermedad grave que no secura con dinero»

Delgado junto al presidente Herrera a la alcaldesa de Lerma, Celia Izquierdo, en la Feria de Maquinaria Agrícola/PCR
Delgado junto al presidente Herrera a la alcaldesa de Lerma, Celia Izquierdo, en la Feria de Maquinaria Agrícola / PCR

El presidente del sindicado agrario considera que las políticas agrarias están mal enfocadas y han sido un «caramelo envenedado» para los jóvenes

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

El sector agrario y ganadero no está para «tirar cohetes». Las explotaciones agrarias y ganaderas no son rentables, con altos costes de producción y precios estancados, recuerda el presidente de UPA-COAG, Gabriel Delgado, que muestra su preocupación por el futuro del medio rural y reclama una reorientación de las políticas agrarias para luchar contra la despoblación y la muerte del campo.

«El medio rural está muy enfermo; tiene una enfermedad grave que no se cura con dinero», asegura tajante Delgado, y critica que las administraciones hayan intentado salvar la agricultura y la ganadería simplemente a base de ayudas económicas. «Con intención y dinero no se hace nada», ha insistido, pues las ayudas se han convertido en «caramelos envenedados», sobre los los más jóvenes, que han realizado fuertes inversiones y, ahora, sus explotaciones no son rentables.

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Las políticas agrarias en el medio rural son «malas políticas» y poco tienen de agrarias y rurales, matiza, recordando a los políticos que «tienen que estar en los pueblos y no en ferias», como la de Maquinaria Agrícola inaugurada este 1 de mayo en Lerma. La lucha contra la despoblación pasa por garantizar recursos económicos y servicios en el medio rural, apunta Gabriel Delgado, para que los jóvenes y las familias se queden efectivamente en los pueblos.

Se han dado ayudas, reconoce, para la implantación de actividad económica en el medio rural. Sin embargo, no se asienta población, pues los jóvenes emigran con sus familias a las ciudades y solo acuden a los pueblos para trabajar. Y «es justificable» cuando los servicios de Sanidad, Educación, comunicaciones o infraestructuras no son adecuados. «No se vive en el emdio rural» y, los que se quedan, lo hacen con muchas «incertidumbres».

Es casi un «sacrificio« personal y familiar», afirma el presidente de UPA-COAG, quien insiste en que lo que realmente fija población en la ganadería. «El resto es un engaño», apunta, y la ganadería está desapareciendo, primero porque ya no es rentable, porque los costes de producción son altos y los precios bajos y se están extendido las macroexplotaciones. Y, segundo, porque muchos ayuntamientos la están «reventando», a través de subastas públicas de los pastos.

Susana Pardo junto José Manuel de las Heras, Juan Manuel González Palacín y Félix Arribas
Susana Pardo junto José Manuel de las Heras, Juan Manuel González Palacín y Félix Arribas / PCR

Una ruina

Gabriel Delgado no es el único que reclama políticas agrarias que, de verdad, tengan en consideración al medio rural, al agricultor y al ganadero. Susana Pardo, la responsable de UCCL en Burgos, recuerda que el principal problema que sufre el sector tiene que ver con los costes de producción, que cada vez son más elevados mientras los precios continúan estancados. Algunas explotaciones «se van a la ruina».

Además, sobre los productores recaen los costes de asumir medidas medioambientales y de protección de la naturaleza, que luego no pueden repercutirse en el precio de venta. Un ejemplo claro es la agricultura ecológica, que podría ser una buena alternativa, reconoce Pardo, pero para cubrir los costes y ser rentable tienen que venderse a un precio que no todos los consumidores están dispuestos a asumir.

Pardo reclama que las ayudas estén dirigidas exclusivamente a los agricultores y ganaderos a título principal, que son los que se asientan en el medio rural y viven efectivamente de su trabajo. Y ahí la futura PAC es clave para marcar las pautas de concesión de las ayudas y garantizar una agricultura y ganadería sin especulación y minimizar los efectos de la globalización.